Editorial: Una controversial ampliación de visas

La aprobación de ampliar las H-2B por sí solas perjudica la posibilidad de una reforma migratoria
Editorial: Una controversial ampliación de visas
Foto: Shutterstock

La Ley de Presupuesto aprobada recientemente por el Congreso y firmada por el presidente Barack Obama amplía considerablemente el programa de visas H-2B, que permiten el ingreso temporal de trabajadores no especializados que puedan laborar en jardinería, restaurantes, turismo y procesadores de pescados, entre otros.  Este aspecto aislado perjudica la posibilidad, aunque hoy remota, de una reforma integral de inmigración.

Esta acción, al igual a otra introducida en el presupuesto que eleva el costo para los empleadores que quieren traer gente especializada con la visa H-1B , representa la deleznable idea de hacer una reforma migratoria a los pedazos. De la misma manera, que muchos legisladores republicanos quieren reforzar la frontera antes de considerar qué hacer con los millones de indocumentados, estas medidas toman lo que sería una parte del mosaico migratorio para aprobar algo por separado enterrándolas en una ley de más de dos mil páginas que debe ser aprobada sí o sí.

El área de inmigración es muy amplia, tiene un impacto en numerosos sectores con intereses en conflicto. El desafío político es lograr acuerdos entre partes encontradas, lograr un balance hacia un mismo fin, consiguiendo un equilibrio que dé un logro y cueste un sacrificio, todo por la meta de actualizar las leyes migratorios. Un acuerdo básico que permitió avanzar la reforma en el Senado fue el realizado entre los sindicatos y la Cámara de Comercio después de una larga negociación.

La expansión que puede hasta triplicar las actuales 66,000 visas H-2B anuales, destruye ese balance. Una parte importante del sector privado ya está obteniendo lo que quiere gracias al cabildeo y la influencia del empresariado sobre los legisladores. Ojalá ellos tuvieran el mismo poder de convencimiento, e interés,  para presionar por los trabajadores indocumentados que llevan años aquí, como lo han hecho por una mano de obra barata temporal.

La legalización de los indocumentados se logra a través de una reforma integral, mediante acuerdos que permiten obtener visas de trabajo o refuerzo fronterizo a cambio de regularización. Para tomar el dulce se acepta una píldora amarga. Esta acción con las visas rompe el equilibrio y aisla aún más a los indocumentados.

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