Jóvenes centroamericanos escapan de la violencia y piden asilo en Estados Unidos

Una madre salvadoreña fue golpeada, torturada y amenazada por las Maras; le llamaban para intimidarla, le tocaban la puerta a medianoche, intentaban abrir la puerta de su casa y tuvo que pedir asilo en EEUU

Caty, con su hija Fernanda, dice que fue secuestrada por mareros en El Salvador, quienes la amenazaron de muerte. Ahora ella pide asilo politico en Estados Unidos. /AURELIA VENTURA
Caty, con su hija Fernanda, dice que fue secuestrada por mareros en El Salvador, quienes la amenazaron de muerte. Ahora ella pide asilo politico en Estados Unidos. /AURELIA VENTURA
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Caty Armendáriz escuchó como cortaban el cartucho de una pistola y la encañonaban. “Me subieron en un carro azul, eran como cinco mareros y me empezaron a golpear con unos bates en las piernas, los brazos, la espalda. Querían que les dijeran qué tanto me había dicho una amiga que fue testigo de un crimen en el barrio cometido por la Mara 18”,  cuenta esta salvadoreña de 23 años.

La amiga de Caty estaba desaparecida mientras que a ella la habían secuestrado. “Logré salvarme porque les cayó la policía el mismo día de mi secuestro. Mi amiga nunca apareció. Ellos sabían que ella me había contado todo”, dice.

Caty Armendariz dice sentir temor de regresar a su país. /AURELIA VENTURA
Caty Armendariz dice sentir temor de regresar a su país. /AURELIA VENTURA

Víctima de toda clase de abusos, hace siete meses que Caty (nombre ficticio para proteger su identidad) decidió escapar de El Salvador. ” Me dieron 24 horas para salirme del país. Si no lo hacía, dijeron que me iban a matar. Mi mamá me llevó con mi abuela para protegerme y consiguió un préstamo a nombre de su casa por más de 10,000 dólares para pagarle a un coyote”, recuerda.

Caty dejó a sus dos niñas de 6 y 2 años con su madre y después de varios meses logró cruzar la frontera, pero fue arrestada por las autoridades de migración. “Como yo venía embarazada, me entregaron a mi hermano que vive aquí en Los Ángeles. Aquí nació mi bebé”, cuenta Caty.

Con fotografías de la paliza que le pusieron los mareros de la “18”, Caty solicitó asilo político.

Siento un alivio de estar en este país en la casa de mi hermano. Aunque estoy triste porque dejé a mis hijas allá y también tengo temor por las redadas, que me vayan a deportar”, comenta mientras sostiene a su recién nacido.

Ella dejó a dos hijos más en El Salvador y teme por su seguridad. /AURLEIA VENTURA
Ella dejó a dos hijos más en El Salvador y teme por su seguridad. /AURLEIA VENTURA

Solicitudes de asilo a la alza

El número de solicitantes de asilo en Estados Unidos provenientes de El Salvador, Honduras y Guatemala se disparó en 410% entre 2010 y 2014.

Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), las solicitudes aumentaron de 8,052 en 2010 a 41,124 en 2014.

“Los mareros me mandaron decir que ya no soy bienvenida en El Salvador y que si regreso harán pedazos a mis hijas”, dice Caty.

“En El Salvador, las áreas más riesgosas son donde hay más pandillas. Ellos exigen pago de renta a comerciantes y vecinos a cambio de ofrecer seguridad. Todo mundo se quiere venir a Estados Unidos. La policía está comprada por los mareros. En la mayoría de los casos, les avisan cuando va a ver cateos o redadas”, expone.

El abogado en migración Alex Gálvez, que lleva el caso de Caty, dice que a principios de 2014 el país fue testigo del éxodo de niños que salió de Centroamérica a causa de la violencia y un alto porcentaje pudieron obtener el asilo político porque eran menores de edad. Pero lo que se ve ahora es a un gran número de jóvenes entre los 19 y 25 años como Caty que huyen de los países centroamericanos a causa de las extorsiones, amenazas y secuestros de los mareros.

Pero Gálvez aclara que para personas que son víctimas de violencia en general, las solicitudes de asilo politico deben incluir pruebas muy fuertes para que puedan ser aprobadas.

Hay ciertos grupos sociales como mujeres, lesbianas, gays y transexuales que han sido víctimas de agresiones a causa de su sexualidad o incluso por parte de sus parejas y esposos que califican más fácilmente si tienen casos fuertes, indicó Gálvez.

“El asilo político es difícil de ganar, pero debo decir que recientemente el gobierno ha hecho anuncios que dan armas a los solicitantes para poder ganarlos, como los 11 millones de dólares que se darán para representación legal en las cortes a 800,000 centroamericanos en ciudades como Los Ángeles, Miami, Texas y Chicago”, expuso Gálvez.