“Donald Trump es positivo para el movimiento proinmigrante”

ENTREVISTA: Ali Noorani no sólo piensa diferente a otros activistas pro inmigrantes, él es diferente: musulmán, no latino y cree que hay que comprender el miedo que genera el cambio de este país en las poblaciones “más aisladas”. Este hijo de inmigrantes paquistaníes ha encontrado una fórmula para conseguir, voto por voto, acercarse a la reforma migratoria.

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Ali Noorani no es el típico activista pro inmigrante.

No es latino, es musulmán, sus padres fueron inmigrantes de Paquistán y él, en vez de organizar a los grupos que normalmente apoyan la causa desde hace décadas, se enfoca en algo muy diferente: convencer a los estadounidenses conservadores de que no hay que tener miedo a la inmigración ni a los cambios demográficos del país. Así es como Noorani cree que se pueden ir cambiando, poco a poco, los votos que se necesitan en la Cámara de Representantes para un día lograr que se apruebe una reforma migratoria integral que funcione para los Estados Unidos.

A mediados de diciembre pasado, cuando el precandidato presidencial republicano Donald Trump comenzó a proponer el cierre de fronteras para todos los musulmanes en Estados Unidos, Noorani le envió un mensaje a Trump por medio de Twitter, el cual lee así: “Estimado @DonaldTrump, soy un ciudadano de los EE.UU., musulmán, dirijo una organización de defensa de los inmigrantes y acabo de volver de #Mexico”.

Es probable que el mensaje no haya encariñado a Donald Trump con Noorani, aunque este considera que el republicano no es tan mala noticia para el movimiento en pro de una reforma migratoria como algunos creen. Noorani no está a favor de despotricar contra Trump ni contra los que lo apoyan, sino de comprender lo que está pasando. Entender sobre todo a los estadounidenses que lo apoyan, en particular sus posturas contra inmigrantes y refugiados y cuáles son sus motivaciones personales.

“Sé lo que dicen las encuestas, pero yo creo que debemos entender que estos son los estadounidenses más aislados y más asustados. Nuestro reto es crear una conversación cultural para que no haya tanto miedo. Sé que no los vamos a convencer, pero hay quienes sí pueden tener una influencia sobre ellos: sus jefes de policía, los pastores de sus iglesias, sus empresarios locales”, dice Noorani durante una reciente visita a Los Ángeles.

El director del Foro Nacional de Inmigración, uno de los pocos líderes pro inmigrantes de ascendencia musulmana, también cree que la presencia de Trump en la escena nacional es positiva para el movimiento. ¿Cómo positiva?, preguntamos. Esto parece ir en contra de todo lo que la gran mayoría de grupos proinmigrantes están diciendo.


La Opinión Entrevistas

“También fui indocumentado, es una comunidad de la que todo mundo saca provecho”

“Donald Trump, a positive tool for the pro-immigrant movement”


“Creo que el debate que Trump está forzando es muy bueno para nosotros como movimiento. Él presenta una opción muy clara al pueblo estadounidense: ¿estás con Donald Trump y a favor de cerrar las fronteras y detener la inmigración o te das cuenta de que Estados Unidos ha cambiado y sigue cambiando y estás consciente de que este país debe tener una conversación difícil pero positiva al respecto?”, dice Noorani.

No todo el mundo lo ve como él, pero Noorani logró un punto de vista diferente hace algunos años, cuando se dio cuenta de que tras muchas derrotas, parte de la lucha proinmigrante debía cambiar y tomar en cuenta ciertas realidades. “Al votante conservador de la América profunda no le interesa lo que digan los activistas pro inmigrantes, lo que diga el Foro, lo que diga La Opinión”, apunta. “A ellos sin embargo sí les interesa lo que diga el pastor de su iglesia evangélica, su jefe de policía, el empresario al que conoce y da trabajos en su comunidad”.

La acción ejecutiva no es la gran solución

El movimiento pro inmigrante ha luchado por muchos años sin lograr cambiar las leyes de inmigración. El logro más prominente del movimiento ha sido conseguir que el ejecutivo, el Presidente Barack Obama, creara el programa de Acción Diferida para Inmigrantes en la Infancia, DACA en 2012 y un programa más amplio para otros jóvenes inmigrantes y padres de ciudadanos y residentes (DACA plus y DAPA), anunciados en diciembre de 2014.

El primer DACA ha sido un éxito, beneficiando a más de 700,000 jóvenes. Los otros dos están pendientes de un litigio y deben llegar pronto a la decisión final en la Corte Suprema de la Nación. Para Noorani, es importante que estos programas existan, pero no debe ser ni remotamente el objetivo final del movimiento. Hay un límite a lo que los demócratas pueden hacer con la acción ejecutiva y lo que pueden hacer en el Congreso también, dice Noorani.

Si esperamos a que la Cámara de Representantes cambie de manos, esto puede que no ocurra hasta por lo menos el 2022 y hay quienes dicen que a lo mejor hasta el 2032. No tenemos tiempo de esperar que sean los demócratas los que resuelvan esto. Tenemos que convencer a más congresistas y a más distritos”. ¿Cómo se convence a un congresista de un distrito de Kansas, o cualquier otro lugar del país, donde el pueblo está asustado por el rápido cambio demográfico y la llegada de inmigrantes latinos?

“No hay forma rápida de hacer esto. Es un trabajo lento, la conversación es dolorosa. En distritos donde el cambio demográfico trae un cambio en el voto quizá es más fácil. Pero en otros distritos, la persuasión vendrá de esos líderes locales que pueden explicar por qué la reforma migratoria beneficiará a la seguridad, a la economía, etc”, explica.

Es por eso que el NIF Action Fund (vinculada a NIF) gastó tres cuartos de millón de dólares en un comercial de televisión que se difundió durante las interrupciones comerciales de uno de los debates republicanos de este otoño.

Ese comercial usó un discurso esperanzador del ex presidente Ronald Reagan, para recordar a los conservadores que hay una visión positiva del país de inmigrantes: “Estados Unidos, una tierra libre y próspera con las puertas abiertas para quienes tengan el corazón y la voluntad para venir”, palabras de su último discurso en la Casa Blanca, el 11 de enero de 1989, nueve días antes de dejar el cargo. Una esperanza que Noorani comparte en la capacidad del movimiento pro inmigrante en lograr sus metas.

Datos biográficos:

Padres paquistaníes que inmigraron a Estados Unidos en 1971 buscando trabajo como físico-terapeutas.

Nació en Santa Cruz, California y vivió en Salinas, una zona agricultora, a desde los 2 años de edad.

Creció rodeado de inmigrantes latinos. “Mis amigos eran casi todos trabajadores del campo o familiares de los dueños de las granjas, mis hermanas y yo crecimos con una diversidad de conocidos y experiencias que nos marcaron desde niños”

No siguió la tradición de convertirse en empresario, ingeniero o médico, que muchos de su comunidad siguen. “Soy un fracaso en ese sentido”, explica.

Estudió salud pública y trabajó en salud ambiental, y organizando programas de salud. “Fue mi primera relación con la comunidad inmigrante”.

En 2003 comenzó a trabajar para una organización local en Boston la “Coalición de Inmigrantes y Refugiados de Massachussets”. “No sabía nada sobre inmigración, pero sí sabía como comunicarme con la gente y crear coaliciones”.

“Me siento muy afortunado de trabajar en temas e inmigración. Casi ningún tema toca la vida de tanta gente en forma tan determinante”, afirma.

Fue parte de la organización de protestas pro inmigrantes en 2006 y 2007 contra la Ley Sensenbrenner que se gestaba en el congreso. Fue en esas reuniones comunitarias cuando se dio cuenta que “los pastores evangélicos conocen a la comunidad y conocen el tema con gran profundidad”.

En Mayo de 2008 pasó a dirigir el Foro Nacional de Inmigración en Washington.

A partir del 2010 cambió el enfoque del NIF de una organización pro inmigrante tradicional a una que crea coaliciones con grupos conservadores para avanzar el tema de la reforma migratoria.

Formó la coalición “Biblias, Placas y Negocios” involucra a la comunidad religiosa, policial y empresarial en promover las bondades de la inmigración y de la reforma migratoria.