Editorial: Las expectativas de la visita papal

Se espera que el Papa Francisco hable la dificil situación socio politica por la que pasa México
Editorial: Las expectativas de la visita papal
México se prepara a recibir la visita del Papa Francisco.
Foto: EFE

México está acostumbrado a recibir el Papa. En seis oportunidades, cinco de Juan Pablo II y una de Benedicto XVI, el Sumo Pontífice recorrió la tierra mexicana con un mensaje pastoral en medio de la calurosa bienvenida de los feligreses. La visita del Papa Francisco repetirá el encuentro del pastor con su rebaño aunque en este caso es de esperar que la denuncia social también sea parte del mensaje.

Tanto Juan Pablo II como Francisco se parecen en su personalidad carismática, pero hasta allí llegan las similitudes. Mientras que la prioridad para el religioso polaco era el anticomunismo, que lo hizo oponerse a los  progresistas católicos en América Latina, el jesuita argentino ha convertido la doctrina social de la iglesia en su brújula.

Desde el anuncio de la visita papal a México se ha hecho énfasis que esta era una gira pastoral religiosa y oficial del jefe de estado del Vaticano, en donde la política interna tiene poca cabida. Pero si las visitas anteriores de este Papa a otras naciones sudamericanas sirven de guía, no será sorpresa que Francisco se refiera a cuestiones que preocupan a los mexicanos.

Y no es para menos en los momentos difíciles por los que pasa el país vecino. La inseguridad pública, la corrupción de las autoridades, la violencia de los carteles de las drogas, la impunidad abierta, el maltrato a los indígenas y las desapariciones y asesinatos que nunca son resueltos, ya son parte de la vida diaria de los mexicanos. A esto se le suma las dificultades y crecientes disparidades económicas para completar la realidad del México que visita el papa Francisco.

La expectativa es que Francisco hable con el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, de los temas más graves como las violaciones a los derechos humanos. El Papa ha demostrado durante su gestión una particular habilidad diplomática para hacerse escuchar en los pasillos del poder. Esta es la oportunidad que todos los mexicanos esperan para que el religioso se haga eco de sus inquietudes y frustraciones.

Esperamos que al final de la visita de Francisco quede algo más que la fiesta popular y un encendido fervor religioso, como en visitas anteriores de prelados. Ojalá que las palabra del Papa sobre la justicia, la dignidad humana y la pobreza como consecuencia de un sistema económico desigual sigan resonando entre los mexicanos cuando Francisco se haya regresado al Vaticano.