Tiroteo en cena de corresponsales de la Casa Blanca: celebración se torna en caos
El presidente Trump, la primera dama Melania Trump y altos funcionarios fueron sacados con rapidez tras escucharse detonaciones de un sujeto, quien fue detenido
Agentes del Servicio Secreto responden durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, el sábado 25 de abril de 2026, en Washington. Crédito: Tom Brenner | AP
WASHINGTON.- Al menos cuatro detonaciones se escucharon desde el salón en el hotel Washington Hilton donde se celebraba la cena de corresponsales de la Casa Blanca, a donde asistieron el presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump, así como varios funcionarios de alto nivel.
Yo me encontraba en una mesa cerca de la entrada al salón y escuché las detonaciones que me hicieron correr hacia un lugar seguro, detrás de una columna de concreto, desde ahí pude observar el movimiento de seguridad: agentes del Servicio Secreto caminando sobre las mesas para alcanzar y proteger a altos funcionarios, decenas de personas tiradas al piso, algunas personas corriendo, pero la mayoría escondidas. A lo lejos vi que la mesa principal, donde estaba la pareja presidencial y el vicepresidente J.D. Vance, estaba vacía, fueron las primeras personas en desalojar.
Miedo. Eso fue lo que sentí. Incertidumbre. Coraje y tristeza, por ser testigo de un hecho de este tipo. Apenas me sentí seguro comencé a grabar algunos videos. Para entonces ya había agentes del FBI, de la DEA, de la policía local y otras agencias dentro y fuera del salón. Se sellaron las puertas, se prohibió salir durante varios minutos, solamente se permitió el desalojo de funcionarios de alto nivel.
Pude ver la salida del Secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien iba con su esposa; también vi cómo escoltaban al director del FBI, Kash Patel. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, se veía visiblemente afectado cuando era escoltado, espantado, como seguramente la mayoría de quienes estábamos en el lugar. La incertidumbre contribuyó al miedo.
Cuando logré grabar cerca de la mesa principal, documenté el caso: equipo roto, platos, servilletas, vasos y copas en el piso. La gente espantada y en incertidumbre. Logré mirar al subsecretario de Estado Christopher Landau, quien también lucía desencajado por los hechos.
Al volver a mi lugar asignado, mi acompañante –un colega de trabajo quien no me autorizó revelar su nombre– me preguntó qué dónde estaba, que cuando ocurrieron los hechos vio que reaccioné rápidamente para esconderme. “Desapareciste”, me dijo. Comenté que tengo entrenamiento de protocolos de seguridad desde hace muchos años, nunca esperar a saber, primero hallar un lugar seguro.
Comunicación bloqueada
La gente intentaba utilizar su celular para enviar mensajes, llamar, pero pocos lograron hacerlo. Pude comunicarme unos segundos con un familiar, para confirmarle que estaba bien, pero no podía enviar ni imágenes ni videos a la redacción. El sistema de WiFi me marcaba que la señal estaba saturada, la señal de mi teléfono nunca funcionó, incluso en la habitación del hotel, desde donde el equipo de redacción permitió lograr un reporte en vivo.
En un momento vi al influencer Carlos Eduardo Espina, quien me conoce bien y siempre nos saludamos en eventos donde coincidimos. “Vamos a ver qué pasa”, dijo dirigiéndose a la salida, pero luego lo vi grabando un video.
Hubo confusión cuando señalaron que el evento se retomaría. La voz masculina la micrófono pedía a las personas volver a sus lugares, pero casi nadie hizo caso, la mayoría periodistas, grabábamos video o tomábamos imágenes. Por una de las puertas laterales, por donde desalojaron a varios funcionarios, me dirigí a la zona de seguridad del evento, había agentes de diversas corporaciones, no se permitía utilizar el elevador y se indicó que si alguien quería salir, ya no podía volver. Varias personas decidieron quedarse.
Minutos después, la presidenta de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA), Weijia Jiang, dijo que el presidente Trump quería que el evento continuara, como ya lo había expresado en su cuenta de Truth Social, pero “hay protocolos de seguridad”, dijo Jiang, y confirmó que el evento sería reagendado. Sin decir fecha. En su conferencia de prensa posterior, el presidente Trump confirmó que él quería continuar con el evento, pero que la primera dama había vivido un momento traumático y él debía atender los protocolos de seguridad, además de señalar que éstos quizás “serían mayores” después de estos hechos.
“Algo muy serio”
En el evento hubo periodistas de México que asistían por primera vez, uno de ellos un antiguo jefe que me miró con asombro por lo ocurrido. No quedó más que bromear entre nosotros por el miedo que provocó el atentado, nerviosos.
“Esto es serio”, me dijo Mark, un empleado del sistema de grabación de video del evento, pero mencionó algo similar a lo que expresó Trump en su conferencia de prensa.
“Oímos ese ruido y pensamos que era una bandeja o una bala. Esperaba que fuera una bandeja, pero no lo era. Y, una vez más, tuvimos gente muy valiente que hizo un trabajo excelente. Así que estamos muy orgullosos de ellos y contentos con su desempeño”, dijo Trump más tarde en su conferencia.
El sonido pudo ser distinto desde el punto donde el presidente y Mark estaban, muy lejos de la entrada, donde para mí fueron claros los disparos.
“Mi impresión fue que escuchamos unos ruidos, no se sabía qué estaba pasando, hasta que vimos a los agentes del Servicio Secreto con las pistolas y bueno, pues estar abajo”, expresó en referencia a echarse al piso. “Yo creo que todos… no sabían qué estaba pasando”.
Expresó que cuando vio a los agentes armado pensó: “Esto es serio”.
Ahora se sabe que el tirador es Cole Tomas Allen, de 31 años, de Torrance, California, quien ha sido acusado de dos cargos por ahora: portación de armas y atacar a un agente de la ley.