La violencia doméstica casi le cuesta la vida a este hombre

La violencia doméstica contra los hombres puede terminar con un saldo trágico no sólo porque pueden ser atacados con un arma sino porque ante la desesperación de no poder salir, pueden hacerse ellos mismos daño
La violencia doméstica casi le cuesta la vida a este hombre
Muchos hombres se sienten atrapados en medio de una relación abusiva y no saben cómo salir, con el agravante de que no hay recursos ni información para ayudarlos.
Foto: Araceli Martínez / La Opinión

Jessie Cárdenas se sentía dentro de una jaula.

Desesperado, intentó dos veces suicidarse y terminó en un hospital.

No es que quisiera matarme, pero mi mujer me estaba volviendo loco. Tomé una sobredosis de pastillas porque quería escapar“, dice este hombre nacido en Estados Unidos, pero de raíces hispanas.

Todo fue muy rápido. Conoció a su mujer en una junta para Alcohólicos Anónimos a la que ambos asistían, ocho meses después se casaron, a los pocos meses inició el drama. “Era como si se hubiera convertido en otra persona. Me quería decir cómo vestir, se llevaba dándome órdenes, ¡limpia la yarda! ¡lávame el carro! ¡no te suenes la nariz! Y no sólo eso, enfrente de mi coqueteaba con otros hombres. ‘Hello, estoy aquí’ le decía, pero me ignoraba”, dice.

Cárdenas, de 53 años, cuenta que tenía que entregarle todo el cheque de su trabajo a su esposa y lo dejaba con tres, cinco dólares. 

Jessie Cárdenas vivió momentos muy difíciles durante cuatro años de una relación de violencia doméstica, pero con la ayuda del grupo de apoyo para hombres que tiene la organización Paz sobre Violencia se ha recuperado. (Araceli Martínez/La Opinión).
Jessie Cárdenas vivió momentos muy difíciles durante cuatro años de una relación de violencia doméstica, pero con la ayuda del grupo de apoyo para hombres que tiene la organización Paz sobre Violencia se ha recuperado. (Araceli Martínez/La Opinión).

Me trataba como si fuera mugre, me hacía sentir que no valía nada. ¡Eres un estúpido! ¡no sabes nada de política! me decía. No quería que la besara, la abrazara. En cuatro años de casados tuvimos sexo cinco veces. Y cuando se enojaba empezó a golpearme el pecho y el brazo”, recuerda entre sollozos.

Lo peor es que sentía lástima de dejar a su abusadora y cuando le anunció que quería divorciarse, ella le respondió fríamente con un ‘está bien’.

Por recomendación de su terapeuta, Cárdenas comenzó a ir al grupo de hombres víctimas de violencia doméstica de la organización Paz sobre Violencia (Peace over Violence) que se reúne todos los jueves. 

Ha pasado un año desde que se separó de su exmujer.

Pienso que yo me metí en esa relación porque quería que alguien me amara y tenía la autoestima muy baja, pero después de haberle puesto fin y con la ayuda del grupo, me siento mejor y estoy feliz. Yo le pedí a Dios que me diera un lugar para vivir, si era necesario un closet, pero en donde pudiera despertar sin drama; y me ha dado una mansión, así le llamo al espacio amplio donde vivo  y disfruto de una gran paz”, cuenta este hispano, a quien no le importó revelar su nombre verdadero, porque dijo que el abuso ya es parte de su pasado.

Sesion 2
Pocos hombres se animan a denunciar y buscar consejería cuando sufren violencia doméstica pero grupos de ayuda exclusivamente para ellos como el de la organización Paz sobre Violencia pueden ayudarlos a salir del ciclo de violencia. (Araceli Martínez/La Opinión).

Rosalinda Méndez, psicoterapeuta familiar, fundadora y líder del grupo de violencia doméstica para hombres de habla hispana de Paz sobre Violencia, dice que la mujeres abusadoras suelen ser muy celosas, controladoras, revisan mensajes en el teléfono de sus parejas, los correos electrónicos de estos, los alejan de amistades, parientes, ejercen el chantaje y la presión.

“Ejercen violencia verbal expresada con gritos y cuando viene la violencia física, los aruñan, los abofetean, los atacan con cuchillo”, dice.

El machismo no ayuda

Dado que muchos hombres no denuncian o se quejan de la violencia doméstica que sufren, en parte por vergüenza o por machismo, a veces es difícil proveerles ayuda.

Yvonne Castro de la organización Paz sobre Violencia dice que los hombres abusados se enfrentan con que hay muy poca ayuda para ellos y la información es limitada.

“Cuando le cuentan a los amigos, éstos les dicen, ¿qué?… no eres hombre. ¡cómo te puedes dejar!”. Cuando el hombre sufre violencia doméstica, lo que hace es sumergirse en el trabajo, no llegar a la casa, tratan de evadirse”, explica.

Agrega que en la cultura hispana el machismo no ayuda a los hombres que sufren de violencia doméstica en sus relaciones, porque han crecido escuchando que tienen que ser fuertes, no deben llorar, y eso hace que no quieran pedir ayuda.

El teniente Al Labrada, portavoz del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), reconoce que hay más temor del hombre a reportar los incidentes de violencia doméstica.

“Les da miedo que se vayan a burlar de ellos o que no les vayan a creer. Al contrario de la mujer que no reporta por miedo a que vayan a deportar a su agresor”, dice.

Pero enfatiza que para la Policía de Los Ángeles la violencia doméstica contra hombres y mujeres no es aceptable.

“Le damos la misma importancia. Lo mismo cuando un hombre es atacado por otro hombre con quien tiene una relación. Pero sí debemos educar más a nuestra comunidad para que reporten la violencia doméstica a la policía”, precisa.

Jessie Cárdenas se siente feliz de haber superado la violencia doméstica que sufrió y que casi le cuesta la vida. (Araceli Martínez/La Opinión).
Jessie Cárdenas se siente feliz de haber superado la violencia doméstica que sufrió y que casi le cuesta la vida. (Araceli Martínez/La Opinión).