Los límites de Uber, Etsy, Airbnb y otras empresas de la economía ‘gig’

Estas plataformas se usan para compensar la volatilidad salarial, no para sustituir un empleo a tiempo completo

Los límites de Uber, Etsy, Airbnb y otras empresas de la economía ‘gig’
Foto: Gerardo Romo / El Diario

Cada vez más trabajadores tienen una fuente de ingresos en su bolsillo. En el bolsillo en el que guardan un celular en el que tienen una aplicación que es una plataforma económica online. Se trata de empresas que ofrecen trabajos o posibilidades de ventas. Y son muy conocidas: Uber, Airbnb, Taskrabbit, Instacart, Etsy, Wallapop….

La lista es larga y el crecimiento de uso por parte de los trabajadores ha sido exponencial en los últimos tres años. Según el primer estudio hecho por el JPMorgan Chase Institute, con datos anónimos de un millón de sus clientes, “en los últimos tres años hasta septiembre de 2015 el 4.2% de los adultos, es decir, 10.3 millones de personas (más que la población de Nueva York) ha ganado dinero con la mediación de estas plataformas. En el periodo, se ha multiplicado por 47 el uso”. En cualquier mes, un total de 2.5 millones de adultos está participando de esta economía, de acuerdo a las estimaciones de este Instituto.

Pero tiene límites. Diana Farrell, presidenta del JP Morgan Chase Institute explica a este diario que el informe Paychecks, Paydays and the Online Platform Economy, que la mayor parte de los usuarios usan estos ingresos para complementar los que tienen o para suplementarlos.

Farrell explica que quienes usan las plataformas laborales como Uber, Etsy, Lyft lo hacen para compensar la fuerte volatilidad que tienen en sus salarios, mientras que quienes usan las plataformas de capital (de venta o uso de un bien, como Airbnb o Etsy) lo hacen para sumar un dinero extra en vez de sustituir un ingreso que no tengan. “Además de ser actividades suplementarias, y en su mayoría no trabajos principales, la mayor parte de los usuarios no acuden a estas plataformas de forma continuada sino esporádica tras el primer mes”.

Esta experta explica que aunque en un periodo de tres años es difícil siempre distinguir “el ruido de la tendencia”, lo que se ha observado es que en 2015 ha habido una desaceleración en el incremento de la participación en estas plataformas en EEUU. “Puede ser que tenga que ver con la mejor situación del mercado laboral en un año en el que las empresas tradicionales han creado muchos puestos de trabajos”.

Curiosamente y pese a la controversia generada por la disrupción de Uber en el sector del taxi, en los últimos años solo el 21% de los participantes en la llamada gig economy lo hicieron a través de plataformas de trabajo. Las de capital (ventas y alquiler) atrajeron al 78% de los usuarios. El 2% de los participantes usaron ambas, según el Instituto.

Otro dato que puede sorprender es que en septiembre de 2015 solo el 25% de los participantes en plataformas de trabajo confiaron en ellas para obtener más del 75% de sus ingresos. En el caso de las plataformas de capital el porcentaje es mucho menor: 17. Es decir, la mayor parte de los trabajadores aún confían en el trabajo a tiempo completo tradicional.

Ganancias

El promedio de ganancias de aquellos que participan con trabajos esporádicos en plataformas laborales, es de $533. En el agregado, estas empresas sustituyen cerca del 14% de los ingresos fijos que se pierden con las fluctuaciones anuales. Los trabajadores no tienen una relación laboral sino que son contratistas que han de pagarse su seguro médico, la inversión en los bienes que usan….  La controversia por la calificación de estos empleos como de contratistas ha llegado a los tribunales.

En el caso de las plataformas para alquiladores o vendedores de bienes, la media de ingresos mensuales fue de $314 y contribuyeron a incrementar los salarios un 7% en los meses en los que se participó en ellas.

¿Quienes usan más las plataformas?

La participación en las plataformas laborales es mayor entre las personas que experimentan un mayor nivel de volatilidad en sus ingresos: los jóvenes, los personas de bajos ingresos y las que viven en el oeste del país. ¿Por qué más en el Oeste?

“Porque en general hay más cambios en los ingresos en esta zona del país, de hecho no es casual que muchas de las empresas estén radicadas en esta zona”, explica Farrell. Otra de las teorías que maneja su equipo es que en el Oeste “la gente está más dispuesta a experimentar con innovaciones”.