Huntington Park recorta servicio de transporte médico para ancianos y discapacitados

2,300 residentes de Huntington Park han sido afectados por recortes a programa de transporte subsidiado
Huntington Park recorta servicio de transporte médico para ancianos y discapacitados
Rafael Lainez muestra la tarjeta que utilizaba para solicitar el servicio de transporte médico.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Desde hace cinco años, Rafael Lainez ha ido al hospital usando un servicio de transporte para ancianos y discapacitados que paga el gobierno de Huntington Park, pero el jueves falló a su cita médica.

“Nos quedamos esperando el taxi”, dijo Lainez, de 78 años y quien dejó de manejar porque su vista se redujo por el glaucoma. “Al cortarnos el transporte estamos prácticamente desamparados”, agregó.

Lainez, originario de Ecuador, es uno de los 2,300 residentes de dicha ciudad que fueron afectados por recortes al programa Dial-A-Ride, que provee la compañía de transporte Fiesta Taxi.

 A partir de este 1 de marzo, el servicio para ancianos y discapacitados registrados se redujo de 40 a 20 viajes por mes y el horario de atención se limitó de lunes a viernes de 5:00 a.m. a 10:00 p.m., y se canceló los sábados y los domingos. Sólo abarca de 7:00 a 11:00 a.m. (antes se ofrecía todos los días, a cualquier hora).

Ahora únicamente se realizan traslados a hospitales que se encuentran fuera de la ciudad y el costo de cada recorrido subió de 50 centavos a un dólar (la Ciudad paga el resto, más de 20 dólares).

Rafael Lainez utiliza el servicio para ir a las citas médicas y a comprar medicinas. (Photo Aurelia Ventura/La Opinion)
Rafael Lainez utiliza el servicio para ir a las citas médicas y a comprar medicinas. (Photo Aurelia Ventura/La Opinion)

Los beneficiarios de Dial-A-Ride aún pueden solicitar transporte para ir a tiendas, iglesias y hacer otras diligencias, pero dentro de los límites de esa localidad, indicaron las autoridades.

Edgar Cisneros, gerente de dicho municipio, explicó que estos cambios se deben a que el programa le cuesta un millón de dólares cada año al ayuntamiento y al mal uso que le dan algunas personas.

“Tuvo que haber recortes porque, como estaba en el presupuesto, no era algo que la Ciudad podía mantener”, dijo Cisneros a La Opinión.

El funcionario contó el caso de una mujer que ha usado la tarjeta de su hijo discapacitado para llevar todos los días a la escuela a un niño que ella cuida.

A otras personas, indicó Cisneros, el municipio debe subsidiarles más de $2,000 dólares cada año. “Han habido abusos”, afirmó.

A mediados de junio, varias personas fueron al Cabildo de Huntington Park para pedir a sus ediles que no cancelaran este sistema como parte de los ahorros presupuestales.

“Yo lo necesito mucho porque me han operado trece veces, para mí es indispensable”, dijo entonces Gloria Enciso, usuaria del servicio. “En lugar de andar, gateamos”, agregó ella.

Ese día los concejales prometieron que el programa no sufriría cambios, pero luego aprobaron recortes.

Desde que las reducciones entraron en vigor, el ayuntamiento ha recibido más de 20 quejas.

Karina Macías, alcaldesa de Huntington Park, comentó que están dispuestos a hacer excepciones con las personas que necesiten el subsidio para ir al hospital. “Entenderemos cuando sean razones médicas”.

En la sala de su casa, el señor Lainez dice que ahora no sabe si contará con los taxis de Dial-A-Ride para ir al hospital o a obtener medicinas que controlen su diabetes y otros padecimientos.

“El servicio que nosotros recibimos no es gratuito, lo pagamos con nuestros impuestos”, señaló él.