“El gran sismo” podría ser más devastador de lo que se imagina

Surge de nuevo otro estudio proclamando lo destructivo que sería el esperado "gran sismo" en California
“El gran sismo” podría ser más devastador de lo que se imagina
El destructor terremoto de Northridge en 1994 tuvo una magnitud de 6.7 en la escala de Richter.
Foto: Ciro Cesar / La Opinión

Un nuevo estudio, A case for historic joint rupture of the San Andreas and San Jacinto faults, sugiere que las fallas de San Andrés y San Jacinto pudieron haber causado terremotos al mismo tiempo en el pasado. Lo que significaría que el gran terremoto, el denominado “Big One”, sería más devastador de lo que se imagina.

Mientras que la teoría de un gran terremoto apunta que el sur de California sufriría por las rupturas de la falla de San Andrés, el nuevo estudio considera que el impacto podría ser mayor si dicha falla se conecta con la de San Jacinto.

De acuerdo con la investigación publicada en la revista científica Science Advance, del geólogo Julian Lozo de la Universidad Estatal de California en Northridge, se utilizaron modelos a computadora para explorar los terremotos que golpearon al sur de California en 1812.

Una de las conclusiones a las que llegó, fue que las observaciones paleosísmicas e históricas que causaron el terremoto de 1812 pueden explicarse si se unen la falla de San Andrés y la de San Jacinto.

Da haberse registrado este fenómeno, el terremoto pudo sentirse desde Buenaventura, en el condado de Ventura, hasta San Diego.

El investigador descubrió que el terremoto más conocido empezó en la falla de San Jacinto cerca de Mystic Lake y avanzó al norte hasta la falla de San Andrés.

Lozo considera que sus investigaciones sugieren que una ruptura simultanea entre la falla de San Andrés y San Jacinto, podría resultar en un terremoto de una magnitud de 7.5, aproximadamente.

Sin embargo, en comparación con lo ocurrido en 1812, los daños podrían ser más graves debido a la gran cantidad de personas que viven en ciudades por donde pasan ambas fallas.

Sin embargo, pese a la investigación utilizando diseños dinámicos y observaciones históricas, reiteró Lozo, su investigación es solo una interpretación, porque no hay material almacenado de medición sobre terremotos en 1812.

“No hay una manera absolutamente cierta de saber dónde comenzó la ruptura (de 1812) y qué camino siguió para propagarse“, declaró.