La estrategia de EEUU para desaparecer a la delirante flakka

En sólo 10 meses las autoridades de este país erradicaron la peligosa droga sintética que causa delirio extremo
La estrategia de EEUU para desaparecer a la delirante flakka
Entre los efectos de la flakka están los comportamientos erráticos y delirantes.
Foto: BBC

Los países o regiones que busquen erradicar el abuso de una droga pueden haber encontrado una guía. La flakka, la sustancia que causaba estragos hace sólo un año en Florida, Estados Unidos, parece haber desaparecido.

En sólo diez meses, un esfuerzo conjunto de las autoridades locales y de Washington y que incluyó medidas policiales, sociales y diplomáticas ha obrado el milagro: apenas queda rastro de una droga que causa delirio extremo y que había hecho disparar las alarmas.

Hace un año, el sur de Florida vivía escenas de pánico por la violencia de los efectos de la sustancia, lo que atrajo la atención de todo el mundo.

Un hombre desnudo cruzó una carretera a plena luz del día. Otro se lanzó hacia una reja de seguridad mientras trataba de huir de asesinos imaginarios. Y un tercero, en estado de pánico porque creía que le perseguían perros salvajes, intentó tumbar la puerta de vidrio en una comisaría de policía.

Hospitales y fuerzas de orden no encontraban respuestas ante los casos de delirios.

Policías del condado de Broward
Ozzy Tianga (en el centro, con gafas), teniente de la policía de Broward, afirma sentirse sorprendido por la rápida desaparición de la flakka.

El causante de todo ello: la flakka, un estimulante poderoso que se vendía en las calles por sólo $5 la dosis. Sus efectos no se limitan sólo a comportamientos erráticos y delirantes, sino que han sido clasificados dentro del síndrome del “delirio de excitación”.

“Estábamos en crisis”

De ahí las imágenes que causaron alarma y que hoy de momento quedan como un recuerdo.

“En el verano (boreal) de 2015 estábamos en una crisis: mucha gente en el hospital, cada vez más gente que tomaba la droga y mostraba esos tremendos síntomas”, rememora en diálogo con BBC Mundo Heather Davidson, portavoz del grupo Flakka Action Team (Equipo de Acción Flakka), creado hace un año en el condado de Broward, en el sur de Florida.

A final de 2015, Broward había contabilizado 63 muertes relacionadas con flakka. En 2016 aún no ha habido fallecimientos. El Flakka Action Team sigue vigente, pero ya ha quitado el “Flakka” de su nombre.

Drogas sintéticas
Para su desaparición fue clave que China decidiera prohibir 116 sustancias sintéticas, incluida la flakka.

Es el reflejo de que la crisis, que provocó que en verano de 2015 se registraran hasta 12 casos nuevos por día en los hospitales del condado, está superada. Pero, ¿cuál ha sido la receta para el cambio?

“Hemos trabajado muy duro en la comunidad, casi día a día, educando a docentes en las escuelas, visitando refugios de ‘sin techo’ y tratando de crear conciencia de los peligros de la flakka”, dice Davidson.

Para lograr la remisión fueron necesarios también otros pasos. El Departamento del Tesoro impuso sanciones a un productor de drogas sintéticas de China llamado Bo Peng. Y la Agencia Antidrogas de EEUU (DEA) arrestó a 151 personas en una investigación nacional contra las drogas sintéticas.

El factor China

Pero la clave estuvo más allá de los arrestos, las incautaciones y la concienciación social. La solución pasaba por Pekín. “La DEA presionó a China para que prohibiera la producción de flakka“, afirma Davidson.

Las autoridades de Broward desde el comienzo del brote siempre denunciaron que los traficantes compraban fácilmente en Internet la flakka, nombre que le dieron los distribuidores de droga del sur de Florida a la segunda generación de alfa-PVP.

Un kilo de flakka costaba $1,500, según The Washington Post. Autoridades locales y nacionales viajaron a China. En Pekín encontraron un insusual respaldo y en octubre del año pasado el país decidió prohibir 116 derivados sintéticos, incluida la flakka.

Agentes de la policía de Broward
El condado de Broward fue considerado la zona cero de la flakka en EEUU.

“Vimos los resultados ya en el mes siguiente (después de la prohibición). Fue muy rápido”, destaca. Así lo constata Ozzy Tianga, teniente de policía del condado de Broward, considerado la zona cero de la flakka en Estados Unidos.

“Esto es increíble. No hay nadie”, dijo Tianga al diario The Washington Post al visitar un lugar adonde solían acudir los adictos a la droga. “No puedo creerlo”, agregó.

Los hospitales en Broward pasaron de tratar 306 casos de flakka octubre de 2015 a 187 en noviembre. Al mes siguiente, fueron sólo 54. “Todos los elementos fueron importantes, pero que China impidiera el suministro marcó la diferencia”, señala Davidson.

Rápido proceso

Todo ello fue un fugaz proceso de diez meses. “No esperábamos un resultado tan rápido. No siempre funciona así. Es difícil tratar una epidemia y nos sentimos muy orgullosos. Pero está claro que no nos sentíamos así el verano pasado”, dice aliviada.

Ayudó que el público percibiera el peligro de una droga cuyos efectos fueron impactantes porque el afectado se vuelve psicótico, alucina y delira.

“Las imágenes que la gente estaba viendo eran estremecedoras y ayudaron a que se dieran cuenta de cuál era el verdadero peligro y a que tuviera cuidado al decidir usarla o no”, afirma la funcionaria.

Davidson cree que la lucha contra la flakka puede ser un ejemplo para otras zonas y para otro tipo de sustancias.

Flakka

“Creo que lo que hemos hecho, la estrategia que hemos seguido, se puede replicar en cualquier parte“, dice Davidson, que subraya que Estados Unidos está viviendo una “epidemia” de sobredosis de heroína y de fentanilo.

Las autoridades celebran, pero no dan por ganada la batalla contra flakka. “Hay aún mucho por hacer. Es un tipo de droga al que siempre le va a seguir otra. Siempre va a haber una nueva droga”, alerta. “Es bonito ver que hemos logrado un retroceso“, agrega. “Por ahora”, matiza cauta.

En el caso de que repunte o de que surja otra sustancia, al menos el condado de Broward ya sabe cómo combartirla.