No quiero ir a Cuba

No tengo que ir a buscar a la Isla. Soy más americano que cubano

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No quiero ir a Cuba
Vista de un sector de La Habana. Foto: archivo
Foto: EFE

Un buen amigo a quien respeto y quiero, me dijo que quería verme. Yo levanté las antenas bien alto porque a pesar del mutuo aprecio no es una persona a quien veo con frecuencia. No creo que nos hayamos reunido más que un puñado de veces en los últimos 10 años.

Fui a la cita con la espinita que la reunión tenía que ver con Cuba. No me equivoqué.

La reunión de tres horas y media fue precisamente para eso. El me dijo que la idea de que yo fuera a ver los cambios en Cuba era de él y no del gobierno cubano. Yo se lo pregunté más de una vez y en más de una forma.

Me dijo que no. Agregó que para personas de nuestra edad – él es unos pocos años más joven que yo – era importante ir y ver como estaba evolucionando en Cuba los cambios anunciados por el presidente Barack Obama. También me dijo que la cosa era muy sencilla.

Debido a que tu te fuiste de Cuba antes de 1970 no tienes que sacar un pasaporte cubano. Pero si necesitas una visa de Cuba para entrar en la isla. Agregó que él quería que yo entendiera dos cosas:

•Si Cuba no quiere que vayas sencillamente te niegan la visa y la cosa termina ahí.

•Por otra parte agregó que de decidirme a ir tenía que entender que el “Bill of Rights” que protege a los estadounidenses es una cosa que Cuba no entiende. Si vas, me dijo, tienes que saber que dejas esos derechos que protegen a los estadounidenses en el asiento de tu avión.

Tenía mucho interés en que yo fuera. El trataba de explicarme las razones por las cuales yo debía ir a la isla donde nací y le explicaba mis razones para no ir.

Me preguntó que si ir me daba miedo. Le contesté honestamente que sí, que me preocupaba un poco, pero que en 1978, como periodista había ido a Cuba dos veces.

En la primera asistimos a una conferencia de prensa de Fidel y después me les escapé a mi “manejadora¨ del MINREX a ver a un primo preso en una cárcel de poca seguridad.

En el segundo viaje fui invitado directamente por el gobierno cubano a ser uno de los primeros periodistas en entrar y entrevistar a presos en el Combinado del Este.

Le dije a mi amigo que no tenía intención de ir a Cuba. A mi no se me ha quedado nada por allá. Las propiedades no me interesan.

Cuba me duele todos los días. Lo que ha hecho Obama, la discriminación que permite Carnival Cruise Lines en ir y exigirle a los cubanos americanos (y aunque no lo crean a sus hijos nacidos en EEUU) pasaporte y visa de Cuba. Carnival no garantiza que los dejen desembarcar en Cuba.

Me duele mucho el poco respeto que hoy le tienen a los cubanos americanos. Pero ya yo soy mucho más americano que cubano.

Me interesa más el proceso electoral de este país que el triste congreso recién celebrado en Cuba.