Con las manos en la grasa: latinas se preparan para la industria automotriz

Ahora las hispanas son el 4% de los 800 estudiantes en programas de la industria automotriz de LATTC
Con las manos en la grasa: latinas se preparan para la industria automotriz
( (Izq-Der) Lisa Delgado, Amy Francisco y Armi Sandoval son mujeres que estudian mecánica en el colegio LATTC. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Cansada de los mecánicos abusivos que cobraban mucho pero no reparaban el auto de su padre, Amy Francisco, de 18 años, decidió aprender todo sobre este oficio no apto para pulcros.

“Empecé sin saber dónde estaban los rines y ahora puedo cambiar llantas, frenos, suspensiones y sé un poco de trasmisiones”, afirma quien es parte del creciente grupo de latinas en carreras relacionadas con la industria automotriz del Colegio de Comercio y Tecnología de Los Ángeles (LATTC).

Hace unos años no había mujeres desarmando motores en ese plantel del Sur de Los Ángeles, pero ahora son el 8% de los 800 estudiantes en dichos cursos. Las hispanas son la mitad de las alumnas.

“Esta es una industria de hombres y ver a una mujer dentro es algo que sorprende y no debe ser así”, dice Francisco, quien cursa el primer año de la carrera pero ya es la mecánica de su familia.

Armi Sandoval, Lisa Delgado y Amy Francisco trabajan en un motor. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Armi Sandoval, Lisa Delgado y Amy Francisco trabajan en un motor. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)

Una opción laboral

Ver la frustración de su padre no fue lo único que la motivó para convertirse en “cirujana” de autos.

“Si no tienes empleo y te encuentras con alguien con un coche descompuesto, lo arreglas y ganas dinero para comer por lo menos ese día, esta es una habilidad de supervivencia”, señaló.

Amy Francisco, Armi Sandoval y Lisa Delgado trabajan en un auto como parte de las clases de mecánica que se imparten en LATTC. (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Amy Francisco, Armi Sandoval y Lisa Delgado trabajan en un auto como parte de las clases de mecánica que se imparten en LATTC. (Foto: Aurelia Ventura/ La Opinion)

En Los Ángeles, conocido como la “Capital del Automóvil”, entrar al negocio de su reparación es -sin duda- una decisión acertada. El sueldo promedio anual de un técnico en servicio automotriz es de casi 38,000 dólares, por encima de otros oficios, según el Buró de Estadísticas Laborales (BLS).

Las clases de LATTC se apegan a los avances tecnológicos, enseñando sobre nuevos modelos híbridos y esos plagados de dispositivos electrónicos. Ahí también se instruye en la reparación de camiones de carga, que proliferan en esta región con importantes puertos.

La nueva herramienta que facilita el ensamble de piezas representa una ventaja para las mujeres.

“Ellas pueden hacerlo, les ayuda la maquinaria y tienen el talento”, dice el instructor Mario Ramírez.

Mecánica Femenil

Gracias a esos modernos aparatos, Armida Sandoval, de 40 años, puede reparar enormes motores de diesel que requieren de una fuerza descomunal para apretar sus tuercas y mover sus partes.

“Me gusta diagnosticar los coches, es como una persona que va al doctor y no se sabe lo que tiene, pero tiene varios síntomas y con eso vas evaluando”, explica quien sirvió diez años en la Naval, en el área de logística y finanzas, pero como muchos veteranos tuvo dificultades para entrar al sector laboral.

“El primer año busqué y busqué y no encontré nada”, contó esta residente de Los Ángeles que concluirá tres programas automotrices en dos años, mucho antes del tiempo promedio.

Mario Ramirez, instructor de mecánica en LATTC, junto a varias de sus alumnas. /Aurelia Ventura/ La Opinion)
Mario Ramirez, instructor de mecánica en LATTC, junto a varias de sus alumnas. (Foto: Aurelia Ventura/La Opinion)

Sandoval, quien siendo niña se interesó en diseccionar electrónicos averiados en su casa, sueña con abrir un taller mecánico y brindar un servicio amable.

“Existe la mala fama de que, como no sabes nada, te dicen ‘esto tiene esto y te va a costar esto’, y pagas”, mencionó.

Hace cuatro años, Lisa Delgado se hartó de las mentiras de los mecánicos y se matriculó en LATTC.

“Me decían que mi carro necesitaba algo pero nada estaba mal, así es que pensé en aprender mecánica para que no me pudieran engañar, decirme que ocupaba algo cuando no”, indicó.

A sus 50 años, Delgado considera al sector automotriz como un segundo aire profesional, después de realizar labores administrativas. “Una parte de mí prefiere ensuciarse, desarmar y armar algo; y a la otra le gusta el papeleo, no sé qué hay de divertido en eso”, comentó con una carcajada.

Información

Para más información sobre el programa de reparación automotriz de LATTC visite la página: http://college.lattc.edu/transportation/automotive-technology/