Niños en Guerrero llevan las extorsiones a las aulas

Cuotas durante el recreo, acato a órdenes y amenazas por hijos de supuestos líderes narcotraficantes; ésta es la realidad para estudiantes en Guerrero
Niños en Guerrero llevan las extorsiones a las aulas
Rodolfo, un estudiante de secundaria, muestra la droga que venden en su escuela del Estado de México.
Foto: Gardenia Mendoza / La Opinión

MÉXICO.- A veces imponen una cuota que se cobra a la hora del recreo. O simplemente exigen que los niños acaten sus órdenes. O se imponen e intimidan presentándose como hijos de la delincuencia organizada.

El caso es que en las escuelas del puerto de Acapulco y el estado de Guerrero comenzaron a tenerles miedo al punto de que la denuncia ni siquiera se hizo ante la procuraduría de justicia local sino ante una organización no gubernamental que dio cuenta de ello.

“Incluso padres han amenazado directamente a los maestros”, dijo Ramón Navarrete, presidente de la Comisión para la Defensa de Derechos Humanos en Guerrero.

Hace años que las autoridades locales lideran con este tipo de asuntos. En 2012, el programa de la Secretaría de Educación Pública (SEP) “Escuela Segura” reconoció 4,700 casos de extorsiones en diversos planteles del país.

Entre los casos que se hicieron públicos destaca el de una secundaria en Escobedo, Nuevo León, donde los chicos malos cobraban hasta 100 pesos (alrededor de seis dólares) para permitir la entrada a las aulas de clases.

Un directivo que declaró en anonimato a la prensa local dijo que incluso uno que otro llegaba “empistolado” al colegio y alardeaba de que su “papá era miembro de los Zetas“.

En Michoacán las denuncias en contra de un niño de 10 años que aparentemente llegó a jugar al asaltante con una pistola desató una discusión entre padres de familia que sospechaban que el arma podría ser del padre que se dedicaba a la seguridad privada y el director que sostuvo que la pistola era de juguete.

El ambiente interno en las instituciones educativas se complica además en algunas zonas con las extorsiones y amenazas externas como ocurrió en noviembre de 2015 con 333 escuelas en 28 municipios de Guerrero.

Primarias y secundarias permanecieron cerradas hasta finales de enero por miedo a exponer a alumnos y personal docente.