Editorial: Los excesos del juez Hanen

La orden judicial es tan inapropiada e irregular que merece ser apelada
Editorial: Los excesos del juez Hanen
Foto: Mariela Lombard / El Diario

Al juez federal de distrito Andrew S. Hanen, no le fue suficiente bloquear las órdenes ejecutivas de DACA+ y DAPA. Ahora se otorgó el papel de vigilante ético del Departamento de Justicia (DOJ) y quiere ser quien controla la información personal de más de 100 mil beneficiarios de inmigrantes beneficiados por DACA.

El juez determinó que los abogados de DOJ mintieron ante el tribunal, diciendo que se respetaba la orden de Hanen de congelar la implementación de la orden ejecutiva de 2014, cuando en realidad se estaba extendiendo la estadía de dos a tres años a los jóvenes acogidos DACA, tal como lo propuso el presidente Obama en DACA+. Según el juez, hay más de 100 mil beneficiarios en violación a su orden.

Es usual que en los casos de “falsa representación” se anulen las presentaciones del gobierno o dse le hace pagar los costos legales de los 26 Estados que demandaron contra las órdenes ejecutivas. En cambio, ordenó un oneroso y absurdo sistema de cursos de ética para los abogados del DOJ.

Si eso es inusual, mucho más es castigar a quien no cometió error alguno como más de 100 mil beneficiarios de DACA. El magistrado pidió los nombres y dirección de estos inmigrantes, que no serán hechos públicos antes de la decisión de la Corte Suprema de Justicia sobre la acción de Obama.

El amenazar con dar esta información a los 26 Estados  es un acto de intimidación a los inmigrantes que quieren regularizar su estadía. También el argumento está basado en una confusión.  

El gobierno dice que los 100 mil fueron procesados de acuerdo a DACA de 2012 que no está dentro de la orden de original de Hanen. DOJ reconoció que hubo 2,000 procedimientos incorrectos, que ya fueron corregidos.

Es evidente que Hanen, considerado un juez favorito entre los conservadores anti inmigrantes, quiere ser siguiendo protagonista de un caso que ya está en manos del Alto Tribunal. Para eso se atribuyó el papel de guardián ético de los abogados del gobierno y custodio de información privada. Esto lo detalla en un documento en que utiliza diálogos de dos películas, Bridge of Spies y Miracle on 34th Street, para sostener su punto de vista.

Es normal usar precedentes legales para basar un argumento judicial, en vez de conversaciones ficticias redactadas por Hollywood. Este es un ejemplo de una orden judicial inapropiada e irregular que merece ser apelada.