Historias emotivas del Día del Padre en la selección argentina

La lucha de Di María, Banega fue papá a 7,000 kilómetros, Thiago cambió a Messi y el llanto de la hija de 'Masche'. Todos festejan esta fecha por tercera vez en medio de una concentración...
Historias emotivas del Día del Padre en la selección argentina
La selección argentina celebra el Día del Padre en la concentración en la Copa América.
Foto: Twitter Selección Argentina

Es el tercer Día del Padre consecutivo que los jugadores de la selección están concentrados; aquí, un repaso por las historias más emotivas de las estrellas argentinas.

Ya había sucedido durante el Mundial Brasil 2014. También pasó en la Copa América 2015. Y, ahora, se repite en la Copa América del Centenario 2016. ¿De qué hablamos? Los jugadores de la selección argentina festejan el Día del Padre concentrados. Algunos podrán ver a sus hijos y otros deberán contentarse con un llamado telefónico. Lo cierto es que la fecha (segundo o tercer fin de semana de junio) coincide, por lo general, con las competencias de selecciones. El plantel argentino está plagado de emotivas historias. Desde la lucha de Mía Di María por su vida, pasando por las lágrimas de la más grande de la descendencia Mascherano, hasta cómo Thiago cambió la vida de Leo Messi.

La lucha de los Di María

Mía Di María, la hija de Ángel y de su mujer, Jorgelina, nació el 22 de abril de 2013 por cesárea, con sólo seis meses de gestación. Sí, un nacimiento prematuro que la obligó a estar internada por casi dos meses, en los que los padres no podían estar con ella y sólo podían visitarla dos veces al día. De día, para saludarla. De noche, para desearle un buen descanso. Fueron días terroríficos para la pareja, que hacía el recorrido de la casa al hospital llorando.

Antes de nacer, los médicos le diagnosticaron 30 por ciento de probabilidades de que viviera. Una vez internada, los porcentajes no se modificaron mucho. Hoy, a más de tres años de su nacimiento, Mía es una niña fuerte. Y sus padres, dos luchadores que se pusieron al frente de varias fundaciones que ayudan a las familias de hijos prematuros.

“Mi hija me enseñó que todo se puede, a saber que lo más difícil a veces se puede convertir en algo fácil, en que el esfuerzo de uno puede tener recompensa, me enseñó a saber sufrir y a saber aguantar el dolor, a ser más fuerte. Todo esto que me transmitió me ayudó a hacer un año espectacular. Se lo debo a ella y a mi mujer, que son las que siempre están a mi lado y siempre apuestan por mí”, le contó Di María al diario Marca, días después de consagrarse campeón de la Champions League con Real Madrid, en 2014.

Y agregó: “No fue fácil, pero había que luchar para seguir adelante. Pasamos allí más de dos meses, siempre estábamos con los mismos padres, el dolor te une ahí adentro, te hace más fuerte, y tuvimos muy buena relación con todos los papás que tenían bebés ahí dentro. Mi mujer sigue hablando con ellos también en un grupo de WhatsApp. Hablan, se mandan fotos de todos los bebés, hicimos una gran amistad”.

Banega fue papá

Los últimos nueve meses fueron muy diferentes para Éver Banega. No hablamos sólo porque brilló en Sevilla, sino porque su mujer estaba embarazada, esperando la segunda hija de la pareja. Pero el destino fue caprichoso: Romanella Banega nació el 8 de junio en Valencia, a siete mil kilómetros de distancia de donde estaba su padre y la selección argentina. El futbolista, que la próxima temporada jugará en Inter, compartió su emoción a través de las redes sociales: “Ya estás con mami hija de mi vida. Te amo. Bienvenida, Romanella. Uno de los días más felices”.

Ya estás con mami hija de mi vida !!! Te amo ?❤️ bienvenida romanella ?❤️?❤️ Uno de los días más felices ??

Una foto publicada por Ever Banega (@ever19banega) el 8 de Jun de 2016 a la(s) 7:16 PDT

Cuando la hija de Masche lloró por su papá

Javier Mascherano es padre de dos niñas. Y, al igual que en la cancha con sus compañeros, está dispuesto a todo por defenderlas a ellas en la vida. Incluso, estuvo a punto de irse de Barcelona por un feo episodio que vivió su hija mayor en la escuela.

“Tengo dos hijas, y la más grande ya entiende. Ella tuvo problemas en el colegio, vino llorando varias veces porque algún compañero le había dicho que yo era un ladrón. Es imposible tener que explicarle a tu hija lo que no eres, no es agradable para nadie. Es muy decepcionante“, contó Mascherano, en referencia a la causa judicial que tuvo que enfrentar por supuesta evasión fiscal.

Y aclaró: “Siempre digo lo mismo: soy el responsable, no el culpable. Por más que intenten hacerme quedar como tal, no lo soy. Sí soy responsable porque está mi firma. Lo jodido es que te juzgan, que te gritan cosas en la cancha y no puedes ni siquiera defenderte. Eso desgasta mucho“. Con él sí. Con las hijas no.

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Thiago le cambió la vida a Messi

Thiago Messi comenzó a transformar la vida de Leo. Y Mateo terminó de cambiarla. La Pulga es padre de dos hijos varones (con que uno saque su talento, estamos salvados por varios años). Ser padre fue un cable a tierra muy importante para el mejor jugador del mundo, que así lo explicó tiempo atrás: “Thiago nació hace tres años y cambió totalmente mi vida y mi percepción. Antes todo lo que hacía estaba relacionado con el fútbol, podía estar tres o cuatro días sin salir de casa y me sentía mal, cansado. Pero desde que nació Thiago, aunque juegue un mal partido o incluso lo pierda, cuando llego a casa y veo a mi hijo se me pasa todo. Mi hijo me ha hecho crecer y ver el fútbol de otro modo”.

Feliz día amor, te amamos.

Una foto publicada por Leo Messi (@leomessi) el 1 de May de 2016 a la(s) 7:46 PDT

Los saludos de la selección

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