Ahí viene la migra en el Valle del Río Grande

Edgar Muñoz escribe el blog "La Huella"

Ahí viene la migra en el Valle del Río Grande
El Valle del Río Grande se ha convertido en el sector más activo de la inmigración ilegal en toda la frontera EEUU-México
Foto: John Moore / Getty Images

Por las bravas corrientes del Río Grande se ve desde el horizonte una hilera de bolsas de plástico con ropa flotando en el agua, como si fuera un grupo de hormigas, una tras de otra en forma de flecha, y después de dos largos minutos empiezan a brotar de manera sorpresiva, por cada bolsa debajo del agua, dos manos y luego aparecen cabezas en la superficie, cuyos cuerpos, detectados a la distancia, llegan a tierra firme para rápidamente ponerse la ropa que traían en las bolsas.

El 23 de junio pasado cuando la Corte Suprema en Washington congeló la Acción Ejecutiva del Presidente Barack Obama, un grupo de ocho indocumentados cruzaron nadando bajo las peligrosas aguas, que hacen remolino, en lo que desde México se conoce como el Rio Bravo y que al llegar al otro lado, con el grito de ¡Ahí viene la migra!, salieron despavoridos hacia los matorrales para internarse en la frontera sur de Texas. La Patrulla Fronteriza capturó a cuatro indocumentados, dos más, entre ellos, quizá el coyote o traficante, se regresaron a México y solo dos lograron internarse a territorio estadounidense.

El Valle del Río Grande en Estados Unidos registra sin freno, porque no hay manera de pararlo en los últimos años, el mayor número de inmigrantes que cruzan la frontera, miles de madres con hijos en brazos o niños solos se entregan ahí, después de una larga y triste travesía, llena de abusos. La Patrulla Fronteriza en esa zona, que abarca desde Brownsville hasta la ciudad de Río Grande, captura en promedio de cuatrocientas a quinientas personas por día. Esos son los indocumentados capturados, porque los mismos agentes fronterizos reconocen que un número similar o superior se les pasa por el río o las montañas, sin ser detectados.

Mientras, los magistrados en Estados Unidos no llegaron a un acuerdo y resolvieron como Salomón, cuatro votos contra cuatro, que resultó en la detención de los alivios migratorios a 5 millones de indocumentados bajo el cobijo de los programas DAPA y DACA extendido, los indocumentados en la frontera sur de Estados Unidos se siguen internando por miles, ya sea nadando con bolsas de ropa en la cabeza, en balsas inflables, o caminando sin agua y comida por los cerros y rocas, y a veces su largo recorrido se extiende hasta por 4 días, y sus cuerpos se quedan chupados en huesos y piel, bajo el sol infernal.

Las muertes de inmigrantes hasta junio 2016 por el Valle del Río Grande ascienden a 84, ligeramente superiores al año pasado, ya algunos rancheros de la zona lo han bautizado como el Valle de la Muerte, porque varios de los indocumentados mueren por deshidratación, ahogados o por ataques de los coyotes, y las mujeres  también son abusadas sexualmente. Las cifras son espeluznantes, ya que equivalen a cuatro personas muertas por semana.

Aun cuando no se resuelve la situación de 12 millones de personas que viven en la sombras de Estados Unidos, el tráfico de inmigrantes por el Valle del Río Grande se multiplica sin importar si va a llegar una reforma migratoria. Por ahora, las historias de dolor y sufrimiento en el Río Grande se sepultan o se tratan de esconder entre la maleza y los canales.