Exconvicto construye nuevo destino en Los Ángeles

Después de estar en prisión por casi 14 años, un hijo de inmigrantes encontró el camino correcto en el campo de la construcción

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Exconvicto construye nuevo destino en Los Ángeles
Jose Medina ahora trabaja en el sitio de construcción, USC Village, el cual es el proyecto más grande en la historia de USC con un costo de $650 millones. 
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

El rebelde José Medina estuvo más de una década tras las rejas. Prácticamente todo el tiempo desde que cumplió los 18 años y hasta los 32, debido a cuatro condenas por robo y posesión de droga.

Fue el resultado de los malos amigos, alejarse de sus padres, abandonar la escuela, sus adicciones y su participación en varios crímenes desde que era un niño. Entonces su pandilla era lo más importante.

“Entre más fui creciendo más duras se fueron poniendo las cosas”, relata Medina, ahora de 37 años.

Sólo seis días después de cumplir una condena de dos años por posesión de narcóticos se volvió a meter en líos con la justicia.

Tomé demasiado y no recuerdo qué pasó. Cuando me desperté estaba en Parker Center [la antigua jefatura de la Policía de Los Ángeles] y un papel a mi lado decía ‘robo’”, contó.

USC Construction
La organización Homeboy Industries le ofreció oportunidades de desarrollo laboral a Medina quien ahora es un obrero de la construcción.

Como se trataba de una segunda acusación por ese delito la pena fue ejemplar: casi diez años en una prisión estatal. Pero al escuchar la sentencia del juez no hubo remordimiento en su corazón.

“No me preocupaba de eso, es más, me sentía bien de regresar a la cárcel. Lo acepté como mi realidad de que afuera no tenía un por qué”, compartió Medina como si hablara de otra persona.

Purgando su castigo encontró el programa de bomberos forestales para reos, que se convirtió en su primera responsabilidad laboral. Aunque solo le pagaban un dólar por hora en cada fuego, la mayor recompensa fue el silencio de los bosques, donde finalmente pudo escuchar su voz interna.

“Me decía ‘man, ¿a poco no te gustaría vivir una vida normal?’”, comentó.

Desde ahí su consciencia no dejó de hablarle al oído y el 9 de enero de 2014, cuando se alejaba del reclusorio y se dirigía a la casa de sus padres en Westlake, un viaje en autobús de 14 horas, ésta de plano le gritó con desesperación.

“Esa voz me hablaba más fuerte: ‘¿a poco sólo vas a estar un par de meses y vas a regresar?’”.

Decidido a rectificar el camino, este hijo de inmigrantes centroamericanos se acercó a una iglesia cristiana y a la organización Homeboy Industries, que ofrece programas educativos, de capacitación laboral y de rehabilitación a expandilleros.

USC Construction
Medina, quien dice que su labor lo deja satisfecho, empezó desde abajo, siendo ayudante de albañil, y ahora trabaja en uno de los proyectos más grandes en el Sur de Los Ángeles.

Medina, quien no sabía manejar, no tenía experiencia laboral, no había acabado la secundaria y tenía una fuerte dependencia al alcohol, aceptó toda la ayuda que le ofrecieron y salió adelante.

Desde hace tres meses, con la intervención de Homeboy Industries, él se unió al proyecto que construye un complejo de vivienda para estudiantes en la Universidad del Sur de California (USC).

Mi vida ha cambiado, ahora tengo apartamento, tengo tres carros, tengo una familia a la que mantengo y a veces me admiro de que estoy haciendo todo esto”, comentó orgulloso.

De su etapa rebelde solo le quedan los tatuajes que ha empezado a borrar. La cárcel salió de su mente.

He cumplido muchas metas, algunas han llegado sin pensar que las podía hacer y ahora sí creo en mí, que puedo hacer lo que yo quiera”, dice.