Vecinos de Boyle Heights: “Nos estamos matando entre nosotros”

Este vecindario es reflejo de lo que pasa en el resto de Los Ángeles, donde continúa la tensión racial y la tasa de crímenes violentos sigue en aumento
Vecinos de Boyle Heights: “Nos estamos matando entre nosotros”
Después del arresto de siete miembros de la pandilla Big Hazard, acusados de incendiar tres viviendas de afroamericanos en 2014, se experimenta una tensa calma en el complejo Ramona Gardens.
Foto: Isaías Alvarado / La Opinión

En esta callada tarde de verano, el manto de una maternal Virgen de Guadalupe plasmada en un mural protege a los habitantes del complejo de vivienda pública Ramona Gardens, en el barrio angelino de Boyle Heights.

Se escuchan risas de niños y conversaciones amenas entre vecinos hispanos y afroamericanos, una tranquilidad que parece ser resultado de una reciente acción legal contra siete miembros de la pandilla Big Hazard por presuntamente incendiar tres unidades de familias de raza negra en la primavera de 2014.

“Podríamos decir que estamos en paz, pero no lo afirmaría”, expresó un vecino sobre el ambiente en Ramona Gardens. “Nos seguimos viendo con desconfianza, nos estamos matando entre nosotros”.

Boyle Heights es reflejo de lo que pasa en el resto de Los Ángeles, donde continúa la tensión racial y la tasa de crímenes violentos sigue en aumento después de años de registrar notables declives.

Después del arresto de siete miembros de la pandilla Big Hazard, acusados de incendiar tres viviendas de afroamericanos en 2014, se experimenta una tensa calma en el complejo Ramona Gardens
Después del arresto de siete miembros de la pandilla Big Hazard, acusados de incendiar tres viviendas de afroamericanos en 2014, se experimenta una tensa calma en el complejo Ramona Gardens. (Foto: Isaías Alvarado/La Opinión)

Hace dos años por los pasillos de este lugar, reclamado por la Big Hazard desde su construcción en la década de 1950, caminaba altivo “Lil’ Moe”, cuyo nombre real es José Saucedo.

“Aquí no eres bienvenido”, le decía a cada afroamericano que se topaba, grupo que entonces conforma el 3% de los residentes del complejo.

En los primeros minutos del 12 de mayo de 2014, Saucedo y seis pandilleros llegaron a Ramona Gardens en una furgoneta robada y se dividieron en dos grupos para lanzar cocteles molotov dentro de cuatro viviendas, tres de las cuales estaban habitadas por afroamericanos.

Su intensión era expulsar a los residentes de raza negra. Por este acto que ha sido catalogado como un crimen de odio, los fiscales buscan que los sospechosos reciban condenas de hasta 115 años en prisión.

Después del arresto de siete miembros de la pandilla Big Hazard, acusados de incendiar tres viviendas de afroamericanos en 2014, se experimenta una tensa calma en el complejo Ramona Gardens
Después del arresto de siete miembros de la pandilla Big Hazard, acusados de incendiar tres viviendas de afroamericanos en 2014, se experimenta una tensa calma en el complejo Ramona Gardens. (Foto: Isaías Alvarado/La Opinión)

Crimen en aumento

Pese a que algunos vecinos asienten que las cosas se han ‘calmado’ en Ramona Gardens y sus alrededores, seis personas han sido asesinadas en lo que va del 2016 en la zona que vigila la estación Hollenbeck de la Policía de Los Ángeles (LAPD), quenes patrullan Boyle Heights, Lincoln Heights y El Sereno.

Esa cifra representa un aumento del 50% comparado a lo registrado en el mismo período del año anterior.

En tanto, los reportes de asalto agravado subieron un 47% y los robos, un 13%.

“No queremos que ocurra ningún tipo de violencia y tratamos de ser más proactivos como agencia policiaca”, dijo Stanley Young, coordinador de crímenes contra la propiedad en Hollenbeck, estación que este miércoles realizó una feria con recursos para prevenir robos de auto y vivienda.

Evento de la estación Hollenbeck del LAPD este miércoles para prevenir crímenes contra la propiedad
Evento de la estación Hollenbeck del LAPD este miércoles para prevenir crímenes contra la propiedad. (Foto: Isaías Alvarado/La Opinión)

Y es que en el submundo delictivo todo está conectado. Desde autos robados, por ejemplo, se realizaron varios de los casi mil tiroteos que en 2015 mataron a casi 300 personas e hirieron a más de 600.

“Muchos pandilleros son arrestados en coches Honda Civic robados que usaron en tiroteos y otros crímenes”, indicó Ted Saraj, experto de una compañía de localización satelital de vehículos con reporte de robo y quien se retiró como detective de la Policía de Pasadena.

Las estadísticas del LAPD alertan que las minorías se están atacando entre sí.

En 2015, el 80% de las víctimas y el 80% de los pistoleros fueron jóvenes de color.

Hace unas semanas, esa violencia alcanzó a una niña de 10 años que caminaba en Boyle Heights.

Tres o cuatro latinos de entre 20 y 25 años de edad, quienes iban a bordo de dos autos compactos, son los sospechosos de dispararle en la cabeza a la menor, aunque las balas iban dirigidas a un ciclista.

Campaña contra la violencia

El jefe de la Policía de Los Ángeles, Charles Beck, y el rapero The Game encabezan una campaña que pide finalizar la violencia entre jóvenes de color, los que más son víctimas y victimarios en esta ciudad.

A través de un video que se ha difundido en Internet y que precede a una serie de anuncios públicos, ambos apelan a la concordia entre las minorías, esto después de los recientes asesinatos de ocho agentes en Texas y Luisiana, en aparente represalia por las muertes de dos afroamericanos.

La primera grabación se difunde sólo días después de que, desde una iglesia del Sur de Los Ángeles, The Game pidió a pandilleros del Sur de California detener los actos de violencia.

“Tenemos que ser más positivos. Tenemos que dejar de matarnos unos a otros”, expresa The Game en el video. “La humanidad tiene que resurgir. Este es mi aporte. Un aporte positivo: unirnos. Unámonos. Alto a la violencia. Sé el cambio”, agrega el artista originario de Compton.

Beck, por su parte, subraya las cifras que desproporcionadamente muestra a los jóvenes de minorías como asesinados y pistoleros en esta ciudad, por la guerra entre pandilleros de ambas razas y entre sí.

“Es tiempo de cambiar”, señala Beck. “Tú puedes ser la diferencia, sé el cambio”, concluye.