Pudo México en 1968 y podrá Río de Janeiro en 2016
No a la amenaza del terror y no al sabotaje siniestro de los enemigos de la convivencia en paz. Los Juegos Olímpicos están por empezar oficialmente y es seguro que serán un éxito
Río de Janeiro está más que lista para inaugurar sus Juegos. Crédito: Getty Images
Es cierto que la historia cuenta de varios eventos grandes del deporte manchados por los actos irracionales de los violentos, pero no debe existir duda alguna que Río de Janeiro va a superar las expectativas en materia de logística y seguridad en sus Juegos Olímpicos.
Ya los profetas del patetismo debieron callar cuando se anticiparon a anunciar desastres en el Mundial de hace dos años . Y Brasil cumplió con éxito en ese magno evento.
Sí, el rumor de la calle y la sensación morbosa de que el estallido social de los inconformes puede devoranos a todos sigue allí, pero el deporte va a prevalecer como otras veces.
El deporte derrotó al “Septiembre Negro” en Múnich ’72 y rechazó la intentona de agresión en Atlanta ’96. Superó los boicots a Moscú y Los Ángeles y sigue erguido.
El deporte siempre gana porque es puente de hermandad entre los competidores y sinónimo de amistad entre los pueblos.
No será la olimpiada de la coqueta Río de Janeiro la gota que desborde el vaso de las angustias y el descontento social, sino el paliativo y la fuerza de sanación para mirar de manera constructiva el futuro de la gran nación amazónica.
Acaso la más grande lección la haya dado México, que en 1968 a pocos días de la inauguración de sus Juegos Olímpicos fue estremecida por la vergonzosa masacre de estudiantes en Tlatelolco, que dejó una estela de muerte, dolor, confusión y caos para México y el mundo entero.
Sin embargo, en 10 días, lo que faltaba desde la fecha de la tragedia hasta la ceremonia de inauguración del evento, México se puso de pie y realizó sus Juegos Olímpicos para cumplir con la historia y decirle a los irracionales que nada puede contra la fuerza inapelable del deporte.