La garota de Ipanema original, resentida porque no la invitaron a la apertura de Río 2016

Heloísa Pinheiro, la mujer que inspiró a Tom Jobim y a Vinicius de Moraes, tiene 71 años y se mostró molesta con los organizadores; "las familias de Tom y Vinicius bloquearon mi aparición junto a Gisele", dijo
La garota de Ipanema original, resentida porque no la invitaron a la apertura de Río 2016
Heló Pinheiro, la verdadera, única y original "Chica de Ipanema".
Foto: EFE

“Olha que coisa mais linda/mais cheia de graça/E ela, menina/que vem e que passa/num doce balanço/a caminho do mar”. Difícil resulta en estos días escuchar la famosa canción de Tom Jobim y Vinicius de Moraes y no imaginarse a la supermodelo Gisele Bündchen caminando sensualmente por el estadio Maracaná el viernes último, durante la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Aquella memorable escena gustó a todo el mundo, pero la verdadera “garota de Ipanema”, Heloísa Pinheiro, la mujer que inspiró a los célebres compositores, quedó bastante resentida por no haber sido convidada a participar de la ceremonia.

“Me hubiera gustado que me invitaran para mostrar al mundo que la garota de Ipanema existe, que no morí, como muchos piensan, y que soy real, no pura imaginación de Tom y Vinicius. Pero me dijeron que las familias de ellos fueron las que bloquearon mi aparición junto a Gisele. Para mí fue un gran dolor“, afirma a LA NACION Pinheiro, de 71 años.

En 1962, poco después de componer “Garota de Ipanema”, los mismos Jobim (1927-1994) y De Moraes (1913-1980) revelaron que había sido Pinheiro quien les sirvió de musa para su célebre obra. Con apenas 17 años, ella solía bajar por la entonces rua Montenegro (hoy rebautizada Vinicius de Moraes) hacia la playa de Ipanema y pasaba todos los días delante del bar Veloso (hoy Garota de Ipanema), donde el músico y el poeta se solían juntar en largas sesiones de ocio creativo.

“Cuando contaron que yo había sido la que los inspiraba, una revista hizo que nos conociéramos y siempre tuve una muy buena relación con ellos; jamás les pedí nada. Pero después de su muerte, empecé a tener problemas con sus familias, sus descendientes, que intentaron impedir siempre que me presentara como la verdadera garota de Ipanema, bloqueaban mis trabajos y hasta me llevaron a juicio en el año 2000 por ponerle a mi negocio de moda el nombre de playa Garota de Ipanema”, relata Pinheiro, que diseña trajes de baño y ropa informal.

Pese al sabor amargo que le dejó no ser incluida en la ceremonia de apertura de los Juegos, quedó encantada con la participación de Bündchen, a quien conoció durante un Carnaval hace seis años.

“Gisele es muy querida, me trató muy bien. Y me pareció muy lindo cómo quedó todo. De alguna manera, fue un honor que la eligieran a ella, que es la modelo más conocida en todo el mundo, para representarme a mí en mi juventud. Le dio brillo a la presentación“, apunta.

De cualquier forma, Pinheiro fue reconocida por los organizadores de Río 2016 pocas horas antes de la gran fiesta en el Maracaná. Invitada por el alcalde carioca, Eduardo Paes, fue ella la encargada de llevar la antorcha olímpica por la orla de Ipanema, donde fue inevitablemente recibida por la gente entonando la canción que su característico balanceo inspiró.

“Había hecho un pequeño ensayo porque tenía miedo de caerme con la antorcha. Pero después me aclararon que no necesitaba correr, así que decidí ir caminando, haciendo un dulce balanceo con la antorcha, en homenaje a la canción“, señala la mujer que con los años mantiene su envidiable figura y salud gracias a la práctica de gimnasia y danza, además de una dieta sin dulces, ni alcohol, ni cigarrillos.

A los 71 años, con cuatro hijos y tres nietos, Pinheiro prefiere que ya no la llamen “garota” sino “abuela de Ipanema“. Espera que los Juegos sirvan para traer más inversiones a Río, que ayuden a disminuir la desigualdad social, y mejoren la calidad de la salud y la educación en la Cidade Maravilhosa, pero advierte que la corrupción es un gran desafío para el cambio, no sólo en la ciudad sino en todo Brasil.

“Contribuí mucho para que el barrio sea conocido en todo el mundo. Sin mi andar, Tom y Vinicius no se hubieran inspirado e Ipanema sería un barrio más de Río. Para mí, como toda la gente de Ipanema me conoce, el barrio es como si fuera una extensión de mi casa, de mi familia. La gente me saluda, me abraza, me pide sacarse fotos. Me siento muy honrada por el reconocimiento porque generalmente los homenajes se hacen cuando la persona muere, pero yo estoy muy viva y agradecida por ese cariño en las calles de mi barrio, en toda la ciudad”, añade.