¿Quién mató a Carina y Jennabel, madre e hija de Long Beach?

A falta de pista alguna, las autoridades ofrecen recompensa de $40,000 para dar con el responsable
¿Quién mató a Carina y Jennabel, madre e hija de Long Beach?
Carina Mancera y su pequeña Jennabel (i). Un altar en su honor se levantó en el lugar del crimen (d).
Foto: Twitter / @Senbanalyst

Sin pistas que perseguir, ni información que lleve al arresto de sospechosos, las autoridades de Long Beach anunciaron este viernes una recompensa de $40,000 dólares a quien provea información sobre el asesinato de una joven madre y su pequeña hija.

Carina Mancera de 26 años y su hija Jennabel Anaya fueron abatidas a tiros el pasado sábado 6 de agosto alrededor de las 10:20 p.m. cuando regresaban a su casa cerca de la esquina de la calle Ninth y la avenida Locust. Todo esto frente a los ojos del novio de Mancera y padre de la niña, Luis Anaya.

El sospechoso solo ha sido descrito como un afroamericano.

“El cobarde o los cobardes que cometieron este acto serán llevados ante la justicia”, dijo Robert García, alcalde de Long Beach.

Sin pista alguna

Carina murió en la escena y su hija en un hospital.

“Hasta el momento se desconocen los motivos del ataque”, dijo Nancy Pratt, portavoz del Departamento de Policía de Long Beach. “No tenemos informacion disponible de ningún sospechoso”.

En el humilde departamento de sus suegros, Luis Anaya, se recargaba en el hombro de la madre de la que fue su esposa. Ambos sostenían en sus manos las mantas con las que cubrían del frío a la pequeña Jennabel.

Los abuelos de la pequeña Jennabel no pueden ocultar su dolor por la pérdida.
Los abuelos de la pequeña Jennabel no pueden ocultar su dolor por la pérdida.

Sin más lagrimas que derramar, Bertha Gámez repetía: “Mis niñas, ¿Por qué me las quitaron?”. El drama y la pesadilla que vive esta familia latina ha conmovido a los residentes de Long Beach.

Luis Anaya, el ahora viudo se tapaba el rostro que denotaba la hinchazón de sus ojos. No da crédito a la pesadilla que vive.

“Acabábamos de venir del mercado; ellas se me adelantaron cuando yo abrí el carro y escuché los gritos cuando escuché los disparos”, dijo a La Opinión. “Yo pensé que se trataba de una bomba”.

Anaya dijo que cuando volteó alcanzó a gritarle al asesino y también le tiró balazos a él, aunque no lo hirió. “¿Por qué no pude defenderlas?”, lamentó.

Aunque no pudo identificar al solitario tirador ni el automóvil en que huyó, dijo: “creo que era un afroamericano; en esta zona no hay cholos [pandilleros] ni nada”.

Más flores y muñecos de peluche han sido depositados en la escena del doble crimen, donde fueron asesinadas Carina Mancera y su hija Jennabel.
Más flores y muñecos de peluche han sido depositados en la escena del doble crimen, donde fueron asesinadas Carina Mancera y su hija Jennabel.

Luis, nacido en Long Beach relató que conoció a su esposa por medio de la familia de ella. “Siempre estaba feliz, me cuidaba y me decía no comas esto o lo otro porque soy diabético”, dijo. “Yo nunca le hacía caso”.

A todas horas, en la esquina de las calles 9th. y Locust la gente acudía a depositar flores, veladoras y globos en memoria de Carina y Jennabel.

Residentes del lugar se acercan a dejar flores y veladoras al altar donde Carina y Jennabel fueron asesinadas.

Entre lágrimas, la vecina Itzia Vargas, originaria de Michoacán, México, dijo que la violencia y muerte en Long Beach “es inaudita y las autoridades tienen que hacer algo para controlar lar armas”.

“Mi hijo Bryan me avisó de estas muertes y está conmocionado porque apenas acaba de ser papá”, comentó. “Me duele saber de estas muertes, porque, aunque no son parte de mi familia es raza de uno…Aquí ya está peor la situación que en México”.

Con información de Jorge Luis Macías/Especial para La Opinión