Omara Portuondo: Embajadora de la cultura cubana

La cantante estará este miércoles presentándose en el Walt Disney Concert Hall acompañada de Roberto Fonseca, Anat Cohen y Regina Carter. También actuará en una otras ciudades de Estados Unidos

Omara Portuondo: Embajadora de la cultura cubana
Foto: Carlos Pericás / Cortesía

Diva del Buena Vista Social Club y Novia del Feeling, Omara Portuondo ha recibido casi todos los premios que un músico puede alcanzar, —así como condecoraciones en su tierra, en la que sigue gozando de popularidad— tras 71 años de vida artística en los que ha compartido escenarios con cantantes de la talla de Nat King Cole y Celia Cruz. La conocida cantante cubana cumple 86 años este 29 de octubre y los celebrará en medio de una extensa gira por una decena de ciudades estadounidenses, “con el grupo de Roberto Fonseca, que es un músico joven, muy talentoso”, nos explica desde Davis, California, días antes de su presentación en el Walt Disney Concert Hall, en conversación con La Opinión.

Foto de Carlos Pericás/Cortesía
Omara Portuondo. Foto de Carlos Pericás/Cortesía

“Nunca pienso en mi edad. Usted sabe lo que me sucede, que no me doy cuenta del tiempo”, comenta. “Solo recuerdo que nací un 29 de octubre, y que mis padres eran maravillosos en mi niñez, y que he tenido la dicha de compartir escenario con muchísimos grandes artistas, como Celia Cruz, que desafortunadamente ya no está, pero es un baluarte de nuestra cultura”.

Con Nat King Cole cantó en Cuba en 1945, cuando era parte del cuarteto d’Aida. “Antes de llegar a cantar con él en Tropicana lo había escuchado, por casualidad, en un sitio dónde él tocaba en Nueva York, mientras yo estaba en una gira con Elena Burke —“la Señora Sentimiento”, madre y abuela de Malena y Lena Burke—”, recuerda Omara. “Luego, poder acompañar a ese hombre tan maravilloso, ese músico tan excelente, fue un grandísimo honor”.

En 1967 comienza su exitosa carrera como solista —escucha la palabra “carrera” y se desternilla de la risa dejándonos perplejos con su sentido del humor tan volátil, criollo—, que la lleva a un sinnúmero de escenarios y le forja un nombre, mucho antes del boom de la música cubana que sobrevino con Buena Vista Social Club, en 1996.  Por eso para Omara este disco, al margen de su éxito, no es un parteaguas en su vida artística, ni siquiera uno de los momentos cenitales.

Cantar con su compatriota Celia “La reina de la salsa”, es en cambio uno de los recuerdos que más atesora. Se la siente rememorando con reverencia. “He tenido una suerte tremenda”, confiesa. “Lo que más me deprimiría, lo más decepcionante de la vida sería no cantar en Cuba, pero hasta ahora siempre he podido hacerlo. Y además he tenido la dicha de poder representar nuestra música a nivel internacional, ser una embajadora de mi cultura”.

Las respuestas se acomodan musicales en su registro. A veces entona parte de la respuesta o ríe boicoteando la conversación que intenta encontrar seguir su orden dentro del caos del rapit transit periodístico. Hasta que uno acepta resignado que lo importante quizás solo sea disfrutar su voz melodiosa, que ha sido a fin de cuenta su talento y su carta de triunfo, como podrán comprobar este miércoles los que puedan escucharla en el Walt Disney Concert Hall.