Puerto Rico descarta casos de payasos diabólicos

La Policía exhorta a los ciudadanos a mantenerse pendiente y alerta sobre cualquier comportamiento sospechoso que observen
Puerto Rico descarta casos de payasos diabólicos
Payasos
Foto: EFE/Archivo

San Juan – La Policía de Puerto Rico, ante los alarmantes casos en Norteamérica de personas vestidas de payasos diabólicos, informó hoy que no investiga ninguna querella sobre ciudadanos disfrazados cometiendo actos delictivos en la isla.

En un escueto comunicado de prensa emitido hoy, las autoridades indicaron que solo se registró una querella, el caso de una ciudadana que alertó el pasado día 7 a la Policía sobre un vehículo sospechoso en el que viajaban varios individuos vestidos de payasos en una urbanización en Ponce, municipio al sur de la isla.

Los agentes de Policía verificaron el lugar sin encontrar a ningún individuos con la descripción de la denunciante.

“No obstante, la Policía exhorta a los ciudadanos a mantenerse pendiente y alerta sobre cualquier comportamiento sospechoso que observen en su comunidad y de ser así llamar de inmediato a su cuartel -policial- más cercano”, señala el comunicado.

La peligrosidad de estos casos apuntan a ataques, reales o imaginarios, que se han dado en los pasados meses en diversas localidades en Estados Unidos y Canadá, por parte de individuos disfrazados de payaso diabólico, una moda que algunos temen está alcanzado proporciones epidémicas.

En universidades de Estados Unidos centenares de estudiantes se han lanzado a las calles a la caza de payasos diabólicos que supuestamente merodeaban en los campus.

El problema ha alcanzado tales proporciones que ha llegado a las conferencias de prensa diarias que celebra en la Casa Blanca.

La Policía de Toronto inició la semana pasada investigación después de que un grupo denominado “Clowns in the 6” (“Payasos en el 6”) amenazara a través de medios sociales a varios colegios de la ciudad, el último de un creciente número de incidentes similares en toda Norteamérica.

El grupo amenazó a ochos colegios de Toronto a través de Twitter, Instagram y Snapchat, lo que obligó a la Policía a aumentar el número de patrullas en torno a los centros educativos identificados.