México, paralizado ante Trump

La victoria electoral de Trump tiene a los mexicanos no sólo pasmados sino realmente preocupados. Y no es para menos
México, paralizado ante Trump
Foto: Win McNamee / Getty Images

Aunque como presidente electo Trump ha suavizado varias de sus propuestas, no se sabe con certeza si piensa implementar al pie de la letra todas sus promesas de campaña en lo que se refiere a las deportaciones masivas, a la creación del muro en la frontera sur, a la presión que le impondrá al gobierno mexicano para obligarlo a pagar por la construcción de esa obra y a la renegociación del TLC.

Todo indica, sin embargo, que en lo fundamental no piensa dar marcha atrás.

Con respecto a las deportaciones, después de prometer que deportaría a los 11 millones de indocumentados que hay en el país, ahora dice que piensa deportar en el primer año a unos tres millones de criminales. Pero no se sabe a quiénes calificará como tales. Existe también una gran inquietud de que revoque las acciones ejecutivas de Obama que protegen a los Dreamers y a sus familias.

Por lo que se refiere al muro, en la primera entrevista que concedió después de su triunfo, dijo que en algunas partes de la frontera será sólo una cerca. Pero este fin de semana el vicepresidente Mike Pence reiteró que el presidente electo cumplirá su promesa de erigir el muro y que ya estudia diversas formas para forzar al gobierno de México a pagar por él.

Una de estas formas es a través del comercio. Durante su campaña, Trump insistió en que impondría tarifas más altas a las exportaciones mexicanas e incluso que impondría impuestos a las remesas que mandan los indocumentados a sus familias. Prometió también que castigaría a las empresas estadounidenses que se lleven trabajos a México.

Hace unos días, logró un acuerdo sumamente controversial con Carrier, una empresa de Indiana para evitar que ésta transfiriera mil empleos a México a cambio de exentarle $7 millones en impuestos.

Estas señales, por supuesto, no auguran nada bueno para el país vecino donde, desde antes del triunfo de Trump, se avizoraba un panorama difícil. Como resultado del manejo errático de la economía por parte del gobierno de Peña Nieto, se anticipa que para 2017 habrá una inflación más elevada, cercana al 4%, mientras que el crecimiento será cuando mucho del 1.7% . El ascenso de Trump complica la situación por la inestabilidad que generan sus discursos.

Los economistas pronostican un tipo de cambio más volátil, una caída en la inversión extranjera y un estancamiento en las exportaciones que se traducirán en más pobreza y desempleo. Pero lo más grave de todo es que la administración de Peña no tiene un plan efectivo para enfrentar la debacle. Esa es la verdadera tragedia.