Residente legal es detenida dos veces antes de regresar a casa en Fontana

"Sentí que todo por lo que había trabajado se me escapaba de las manos"
Residente legal es detenida dos veces antes de regresar a casa en Fontana
Areej Ali tuvo que pasar por diversos interrogatorios de los agentes de migración.
Foto: Alejandro Cano / Especial para La Opinión

Después de ser partícipe de la boda de su hermana en Sudán, norte de África, Areej Ali decidió aprovechar el tiempo allá y dedicárselo a familiares que no conocía, a viajar y a conocer sus raíces.

Su estancia en el país, de mayoría musulmana, fue placentero hasta que Ali recibió una llamada en la madrugada que truncaría sus vacaciones y comenzaría su calvario.

Mi hermana me dijo que el presidente Trump había firmado algo y que era mejor que regresáramos al país [EEUU] de inmediato. Le hice caso y en pocas horas mi mamá y yo estábamos en el aeropuerto rumbo a casa”, comentó Ali, de 33 años de edad, a La Opinión.

“El plan era viajar de Sudán a Arabia Saudita y de allí directo a Los Ángeles”.

Pero cuando Ali y su madre arribaron a Arabia Saudita, el Departamento de Inmigración le informó que no podía viajar a EEUU y que debería regresar a Sudán.

Ali, quien es residente permanente de EEUU, fue detenida como parte de una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el viernes 27 de enero —que prohíbe temporalmente la entrada de personas que vienen de países como Irak, Siria, Libia, Somalia, Yemen, Irán y Sudán.

“Me quedé perpleja, me sentí impotente, enojada, frustrada… Supe entonces que la situación era seria”, comentó Ali, residente de Fontana.

“Yo no conozco Sudán, he vivido la mayor parte de mi vida en EEUU. Sentí que todo por lo que había trabajado se me escapaba de las manos, sentí que mi vida cambiaría por completo”.

Ali arribó a este país a los 10 años de edad junto con su familia. Hoy se desempeña como programadora de computación. Sin embargo, nada de sus logros académicos y limpio historial pareció tener impacto con los agentes migratorios que la cuestionaban y presionaban para acceder y regresar a Sudán.

Desde suelo californiano, su hermana, su cuñado y un abogado contactaron a la oficina de la senadora Kamala Harris, quien ayudó a terminar con el suplicio de Ali en Arabia Saudita.

“Para entonces ya habían pasado más de 12 horas. Mi mamá estaba muy angustiada, ninguna de las dos creíamos lo que estaba pasando. Finalmente me dieron un pase de abordar y mi pasaporte y después de 17 horas de vuelo llegamos a Los Ángeles”, dijo Ali. “Me sentí segura, libre”.

Para su sorpresa, Ali fue detenida por segunda ocasión por la misma razón.

Tras demostrar que no está asociada con ningún grupo criminal y que sus intenciones son buenas, Ali y su madre pudieron entrar al país. Para entonces ya era lunes al mediodía.

Según datos de la administración Trump, la orden solo afectó a un número pequeño de personas y que el proceso es el precio que se paga por gozar de la libertad del país. Sin embargo, para los defensores de los derechos del inmigrante, así afecte a una sola persona, la orden es ilegal y debe ser suspendida.

Ali es elegible para la naturalización, pero no la había solicitado por la falta de dinero, ya que su padre está enfermo, y porque le faltaba el pasaporte sudanés.

Ella nació en Dubái, pero como sus padres son de Sudán necesita el pasaporte de ese país para solicitar la ciudadanía.

“Aproveché el viaje para acudir a la boda y tramitar mi pasaporte. Ya lo tengo y ahora sí me haré ciudadana”.

“Todo lo que Trump está haciendo debe parar, está afectando vidas de inocentes. Esta no es la forma de tratar a personas de bien… Agradezco el apoyo de tanta gente y exhorto a que sigamos presionando hasta que esto pare”.