Editorial: El alcance de las deportaciones

El gobierno federal otorgó una protección a los Dreamers. Eso debe ser respetado hasta que no haya un cambio oficial
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Editorial: El alcance de las deportaciones
Foto: Archivo/Ciro Cesar / La Opinion

La orden ejecutiva del presidente Donald Trump que guía la detención de indocumentados es demasiada amplia y contradictoria si realmente la meta es limitarse a la detención de los delincuentes y gente peligrosa. Y pasó lo que se temía, que fuera usada para detener a un joven Dreamer que está protegido de la deportación.

Daniel Ramírez Medina estaba en la casa de su padre, en Seattle, quien lo trajo a los 7 años de edad, cuando los agentes de ICE llegaron para llevarse al progenitor. Al no hallarlo, se llevaron a Ramirez Medina quien había ya había renovado dos veces la protección de deportación de DACA que fue otorgada por el ex presidente Obama a los menores edad traídos por sus padres indocumentados.

Las autoridades dicen que el joven de 23 años integra una pandilla, que eso lo hace un peligro a la seguridad y es deportable. Su abogado dice que no es cierto, que Ramírez Medina trabaja, tiene un hijo y fue presionado por las autoridades para aceptar una membrecía que no existe.

Lo que se sabe que el joven no estaba en ninguna lista para ser detenido, como muchas otras personas. En las redadas pasadas, según cifras oficiales, el 25% de los detenidos no tenían antecedentes. Se han reportado varios casos en estas operaciones en que se buscaba a una persona específica y otro ocupante de la casa fue el detenido.

Por otra parte, los beneficiarios de DACA pasaron por una estricta revisión antecedentes en que el ser integrante de una pandilla descalifica a un solicitante.

Hay quienes dicen que es un error, ojalá lo sea.

Pero la impresión es que el arresto es consecuencia de la orden ejecutiva que autoriza la detención cuando “a juicio” del agente de ICE la persona es un “riesgo a la seguridad pública.”

La misma orden firmada por Trump estipula que no se pueden hacer las leyes de inmigración si “eximimos clases o categorías” de gente removible, lo que abre la puerta para diferentes interpretaciones.

El gobierno federal otorgó una protección a los Dreamers. Eso debe ser respetado hasta que no haya un cambio oficial. Y si lo hay, debe ser claro. Los tribunales posiblemente tengan que decidir esto.

Es imposible limitarse a capturar a los indocumentados peligrosos con esta orden. La vaguedad de la misma muestra otra intención, la de deportar al que caiga sin importar si es un Dreamer, una madre trabajadora o un asesino.