Movimiento de “resistencia” afronta múltiples retos para frenar a Trump

Forman coalición activistas de grupos cívicos, defensores de los derechos humanos y líderes de inmigrantes y del sector empresarial
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Movimiento de “resistencia” afronta múltiples retos para frenar a Trump
Organizaciones civiles realizan mitines y marchas para expresar su descontento con las políticas de Trump.
Foto: Spencer Platt/Getty Images

WASHINGTON.- El movimiento de “resistencia”,  apoyado por demócratas, decenas de grupos progresistas y hasta celebridades de Hollywood, afronta enormes retos para frenar las políticas de la Administración Trump, según expertos.

En 2009, el movimiento conservador “Tea Party”, también de corte populista, se alzó en todo EEUU para frenar los proyectos del entonces presidente Barack Obama, especialmente la reforma de salud, conocida como “Obamacare”, y para exigir una reforma tributaria.

Los partidarios del “Tea Party” lograron instalar en el poder a ultraconservadores tanto en el Congreso como en las legislaturas estatales.

Sin embargo, siete años más tarde, con el ascenso del republicano Donald Trump a la presidencia, siguen esperando la revocación de “Obamacare” y la puesta en marcha de una reforma tributaria que reduzca los impuestos para las clases media y trabajadora, dos escurridizas metas de la nueva Administración.

Pero la llegada de Trump también ha dado pie a la creación de un movimiento de “resistencia”, compuesto por casi un centenar de grupos dispersos, mientras éste se propone anular buena parte del legado de Obama.  Aunque no se trata de la turbulencia social de las décadas de 1960 y 1970, la de ahora también tiene amplias repercusiones en los derechos civiles de las mujeres, inmigrantes y demás minorías, según observadores.

Un auténtico movimiento “desde las bases”

El nuevo movimiento cuenta con una vasta coalición de activistas de grupos cívicos, defensores de los derechos humanos, y líderes de la comunidad inmigrante y del sector empresarial, que desde la toma de posesión de Trump el pasado 20 de enero han realizado protestas, marchas, y vigilias en todo el país.

El senador de Vermont y exprecandidato presidencial demócrata, Bernie Sanders, afirmó ante NBC recientemente que el “Tea Party” fue financiado por la familia ultraconservadora Koch, mientras que la “resistencia” es una “insurgencia espontánea, desde las bases, del pueblo estadounidense”.

Eso quedará demostrado con protestas nacionales previstas para el próximo 25 de febrero que congregarán a conservadores y progresistas descontentos con el plan republicano de desmantelar “Obamacare”, según Sanders.

Aunque la meta inmediata es “resistir” y derrotar las propuestas de Trump, a largo plazo el objetivo es lograr el triunfo de candidatos demócratas en los comicios legislativos de 2018, y en las elecciones presidenciales dos años después.

Grupos como “Voces de la Frontera” realizaron el lunes pasado un paro laboral en Milwaukee (Wisconsin), mientras que otras agrupaciones promueven un “Día sin Inmigrantes” para mañana, jueves. El popular chef español, José Andrés -que mantiene una demanda contra Trump-, anunció que cerrará sus restaurantes en el área capitalina en señal de solidaridad con los inmigrantes.

Mientras, otros grupos, como “Indivisible”, han tomado ideas de la estrategia del “Tea Party” para llevar su lucha no sólo a las calles sino también a los tribunales y las legislaturas estatales.

Lucha cuesta arriba

En declaraciones a este diario, Geoffrey Skelley, analista del Centro para Política de la Universidad de Virginia, señaló que los republicanos controlan ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca, por lo que será difícil que grupos progresistas puedan “frenar al presidente y al Partido Republicano”.

Sin embargo, las protestas, llamadas, correos electrónicos y demostraciones contra legisladores republicano en foros locales sí podrían afectar el avance de la agenda conservadora, porque muchos legisladores tendrán que sopesar las repercusiones de cambios en las leyes si hay un gran rechazo de la opinión pública, según Skelley.

Es el caso de las enormes divisiones internas del Partido Republicano sobre cómo reemplazar “Obamacare” sin causar interrupciones en la cobertura médica de millones de estadounidenses, especialmente porque la mayoría de las encuestas señala que el plan goza de  apoyo popular.

Al igual que Sanders, también Beatriz López, directora de Comunicaciones del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP, en inglés), rechazó cualquier comparación del movimiento de resistencia con el del “Tea Party” porque, según explicó a este diario, ese otro movimiento “populista” no refleja la opinión de la mayoría de los estadounidenses.

“La resistencia es un movimiento orgánico, que representa a gente de todo tipo y en estados demócratas y republicanos. No se trata solo de una agenda progresista (“liberal”, en inglés); son votantes e inmigrantes contra un presidente que no ganó el voto de la mayoría”, observó López.

Trump hizo campaña con una retórica de miedo, y en tan solo cuatro semanas en el poder “ha demostrado que tiene una administración fuera de control” que aboga por “políticas discriminatorias en contra de las comunidades”, enfatizó López.

Consciente de las trabas políticas en el Congreso, López dijo que los demócratas tienen que “escuchar el descontento del pueblo” y elaborar estrategias para 2018 y 2020 “que les permitan movilizar a su base”.

Tras la escandalosa dimisión del asesor de Seguridad Nacional de Trump, Mike Flynn, líderes de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, encabezados por Nany Pelosi, han convocado hoy una rueda de prensa para “exigir cuentas” al mandatorio por una “fallida visión para EEUU” que, a su juicio, ha debilitado la seguridad nacional.