Trump prepara la solicitud presupuestaria para iniciar muro fronterizo

En los memorandos emitidos ayer por Kelly sobre el combate a la inmigración ilegal, aparece la construcción del muro pero no menciona que México lo pagará, como insistió Trump durante la campaña electoral y poco después de su toma de posesión
Trump prepara la solicitud presupuestaria para iniciar muro fronterizo
Las pugnas por el muro

WASHINGTON.- El presidente Donald Trump inició este miércoles las consultas para el plan presupuestario que presentará al Congreso a mediados del mes próximo, y que previsiblemente incluirá fondos para la construcción del muro fronterizo con México, que ya ha desatado pugnas entre los legisladores.

Trump se reunió hoy con sus asesores para empezar a esbozar su plan presupuestario y, según explicó el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer,  éste reflejará las prioridades de la Administración respecto a asuntos como la seguridad fronteriza y la infraestructura.

Spicer no quiso adelantar un desglosado de los costos pero señaló, por otra parte, que en su primer discurso como presidente ante una sesión conjunta del Congreso el próximo martes, Trump delineará una “fuerte hoja de ruta” y una “visión positiva” para el futuro rumbo del país.

En el caso del muro en varios tramos de la frontera, el liderazgo republicano en el Congreso dijo en su retiro del mes pasado en Filadelfia (Pensilvania) que el costo oscilará entre $12,000 y $15,000 millones, y que la bancada republicana “está en la misma página” que Trump en estas lides.

Sin embargo, un estudio preliminar del Departamento de Seguridad Nacional señaló que el costo en realidad podría ascender a $21,000 millones, y que la construcción del muro tomaría al menos tres años y medio.

Los secretarios de Seguridad Nacional, John Kelly, y de Estado, Rex Tillerson, viajaron hoy a México en su primer viaje juntos a ese país para discutir un amplio gama de temas de interés bilateral, incluyendo la seguridad fronteriza.

En paralelo, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, encabezó hoy una gira de varios legisladores republicanos por la frontera sur, en el Valle del Río Grande, precisamente para evaluar las necesidades de seguridad en la zona. El grupo visitará la zona, que hace frontera con la ciudad mexicana de Reynosa, por tierra y por aire.

Su portavoz, Ashlee Strong, explicó a la prensa que Ryan realiza este primer viaje a la frontera con México para “examinar los retos de resguardar nuestra frontera y aprender más sobre los problemas que enfrentan las comunidades” en la zona, donde más de la mitad de los inmigrantes indocumentados son detenidos en la frontera del suroeste.

Pero el megaproyecto a lo largo de unas 1,250 millas, claro está, desde ya afronta el escepticismo de varios legisladores republicano, el rechazo del gobierno de México, que se niega a pagar por el muro, y protestas de grupos defensores de los inmigrantes en todo el país.

“Las políticas de Trump se exceden y son un desacierto. Necesitamos a líderes que se enfrenten a Trump y hagan lo correcto para nuestras comunidades fronterizas, en vez de sólo poner el sello de aprobación a todo lo que les mande” al Congreso, dijo a este diario John-Michael Torres, portavoz y coordinador comunitario del grupo  “La Union del Pueblo Entero” (LUPE).

El grupo recibió con una protesta a la delegación de Ryan en McAllen (Texas), y también ejerce presión para que la minoría demócrata en el Congreso ofrezca resistencia a la aprobación de fondos para el muro.

Grupos de legisladores demócratas también han visitado la zona, pero para advertir de las repercusiones del muro en las comunidades fronterizas.

En el Senado, los republicanos numeran 52, contra 48 escaños demócratas, y cualquier proyecto de ley de fondos necesitaría el apoyo de ocho demócratas para su aprobación definitiva.

En los memorandos emitidos ayer por Kelly sobre el combate a la inmigración ilegal, aparece la construcción del muro pero no menciona que México lo pagará, como insistió Trump durante la campaña electoral y poco después de su toma de posesión.

En cambio, Kelly explicó que las tareas de planificación, diseño, construcción y mantenimiento del muro recaen sobre la Oficina de Aduanas y Control de Fronteras (CBP, en inglés), en consultas con otras agencias y organismos no gubernamentales, y que la agencia debe identificar “todas las fuentes de fondos disponibles” para convertirlo en realidad.

No es la primera vez que el gobierno de EEUU asume el reto de un megaproyecto fronterizo –ya se intentó durante la Administración Bush con la promulgación de la “ley del muro” de 2006- y, según observadores, estos suelen toparse con problemas presupuestarios y de tiempo.

Además de trabas de tiempo, dinero y la singularidad de la topografía en la frontera –que retrasaron la instalación de las barreras existentes en varios tramos-, las autoridades también podrían enfrentar demandas de dueños de terrenos privados que abundan en la zona.