El punto de mira en la relación entre Trump y Rusia

La investigación sobre el equipo de campaña del presidente y los rusos se ha intensificado

Donald Trump perdió el control de su hoja de ruta el pasado miércoles, cuando se anunció el nombramiento de un fiscal especial para supervisar las conexiones entre el Gobierno de Vladimir Putin y los resultados de las elecciones de EEUU.

Robert Mueller, que fue jefe del Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) durante los mandatos de George W. Bush y Barack Obama, fue el hombre elegido por el fiscal general adjunto Rod J. Rosenstein, en quien se centrarán muchas de las miradas que apuntan a lo que puede ser un escándalo histórico.

El abogado nacido en Nueva York recibió el apoyo de una gran parte del panorama político estadounidense, tanto desde la parcela demócrata como de la republicana. De hecho, Jason Chaffetz, congresista republicano, alabó la elección de Rosenstein y las credenciales que presenta el ex director del FBI, cuenta The Daily Beast.

Jason Chaffetz expresó: “Mueller es una gran elección. Sus credenciales son impecables. Debería ser ampliamente aceptado”.

El papel que desempeñará Mueller puede ser clave para descifrar el enigma que una parte del país sospecha: El Gobierno ruso jugó un papel esencial en la campaña presidencial afectando a Hillary Clinton. El congresista Chuck Schumer se sumó a la ola de optimismo que generó la elección de Mueller, y mostró confianza en que la investigación seguirá un camino asfaltado en hechos.

“El ex director Mueller es exactamente la clase de individuo correcta para servir como consejero especial en la investigación sobre Rusia. Ahora tengo una mayor confianza en que la investigación seguirá a los hechos, donde quiera que ellos se dirijan”, dijo Schumer.

La investigación no agarrará a Trump por sorpresa. El magnate avisó del linchamiento al que en teoría se le está sometiendo, llegando a utilizar en redes el término “caza de brujas”. La última vez que hizo públicas sus quejas fue poco antes de partir en su primer viaje internacional, en un discurso el pasado jueves ante la Academia de la Guardia Costera de los Estados Unidos en Connecticut.

Miren cómo me han tratado últimamente, especialmente por parte de los medios de comunicación”, protestó Trump. “Ningún político en la historia ha sido tratado peor o de manera más injusta”.

La investigación no se centra exclusivamente en el presidente, sino que hay funcionarios que también están bajo estrecha vigilancia. La inspección que llevará a cabo Mueller será por tanto más profunda, y hay quien sostiene que debería dar un paso más allá para asegurar la protección de los ciudadanos del país. Jim Henry, economista de investigación que lleva casi medio siglo desenmascarando actividades financieras sospechosas, advirtió en DC Report de que el punto de mira debería apuntar también al lavado de dinero.

“De todo el humo saliendo del sótano de Trump, el humo más oscuro y sucio viene de su implicación en lavado de dinero y fraude fiscal, incluyendo que no reveló a sus inversores actividades de crimen organizado que él conocía”, desveló Henry.

Donald Trump lleva desafiando a líderes nacionales e internacionales desde hace meses. De todos es sabido su empeño en desacreditar a su opositora, jugueteando con la incitación a la violencia o con la posibilidad de que Clinton tomara drogas. También dejó en vilo la opción de no aceptar la presidencia de Hillary Clinton en caso de que esta fuera electa. El clímax llegó cuando Trump amenazó con arrestarla. El día de su inauguración, volvió a permanecer en el foco de la controversia ignorando a los millones de personas que se echaron a las calles para protestar la elección del empresario neoyorquino.

A nivel internacional, Trump abrió las puertas de la Casa Blanca al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, conocido como una figura autoritaria en Oriente Medio. Su coqueteo con fuerzas más cercanas a la dictadura que a la democracia despertó la atención y el miedo de mucha gente, incluyendo al columnista ganador de un Pulitzer David Cay Johnston, que escribió en Daily Beast sobre el peligro de un presidente que podría dejar una huella profunda, peligrosa y desemparejada del carácter humilde que mostró Richard Nixon cuando dejó el cargo de presidente de los Estados Unidos.