7 verdades (algunas terribles) que no te cuentan sobre trabajar en Disney

Este mundo no es tan mágico como dicen
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7 verdades (algunas terribles) que no te cuentan sobre trabajar en Disney
Los empleados que tienen la cara visible al hacer su trabajo ganan un poco más que los que tienen el rostro cubierto.

“¡Tengan un día mágico!” es lo primero que se escucha al entrar a cualquier parque de Disney. Adentro, esperamos que todo sea brillo y alegría, pero pocas veces nos ponemos a pensar cómo esto influye a los que trabajan en darnos felicidad.

Una chica que trabajó seis años en uno de los parques dio su testimonio al sitio Thrillist, sin dar su identidad, y se explayó en detalle sobre toda la experiencia.

Si no trabajan turnos de 20 horas, no llegan a fin de mes

“La gente compite para llegar a hacer turnos de 20 horas”, cuenta. Como solo reciben $8 dólares por hora, suelen estirar lo más que pueden sus turnos. Con el plus de que si trabajan ese número ganan 16 dólares por cada hora.

Es casi imposible pedirse un día (ni siquiera para casarse)

Ganan más las princesas que los animales

Todos los empleados que tienen la cara visible al hacer su trabajo ganan un poquito más que los que están metidos en trajes calurosos (aunque tendría sentido que fuera al revés). Por esos $3 dólares más, “actúan como si fueran Britney Spears“, detalla.

Trabajan mucho y “salen mucho”

El parque “te absorbe”

“Muchos van por un par de meses como pasantes y terminan dándose cuenta de que prefieren tener pases de por vida a terminar su educación”. Lo que explica es que se enamoran de la idea de hacer feliz a la gente y no pueden imaginarse una vida sin eso.

Los estadounidenses son los más maleducados

“El estereotipo del local que se porta bien y el extranjero que complica las cosas es exactamente opuesto”, cuenta. Los que viven más cerca suelen encapricharse cuando algo no funciona mientras que los que viajaron más horas son los que se dejan llevar por la experiencia sin dejar que nada los amargue.

Tus compañeros se convierten en tu familia

Cuenta que justamente por el tipo de trabajo intenso, se hizo muy amiga de sus compañeros y todavía más. “A veces pienso que me gustaría volver a trabajar ahí, aunque tal vez no por turnos de 20 horas”.