Jessica Colotl, otro emblemático rostro de la lucha por proteger el “DACA”

El caso refleja la crueldad con la que el DHS está aplicando las leyes de inmigración, sin ninguna flexibilidad y midiendo con la misma vara tanto a criminales violentos como a personas sin antecedentes penales
Jessica Colotl, otro emblemático rostro de la lucha por proteger el “DACA”
La decisión le devuelve su beneficio de trabajar y vivir temporalmente en EEUU
Foto: Maisie Crow / ACLU

WASHINGTON.- La mexicana Jessica Colotl se ha convertido en la protagonista más reciente de la lucha por proteger el programa de “acción diferida” (DACA) de 2012, y, según afirmó este miércoles, sin ser criminal ella misma afronta el riesgo de la deportación después de que la Administración Trump le revocara su permiso el mes pasado.

“Con DACA, podía trabajar, conducir, planear mi futuro,  y vivir una vida plena en el único país que me sienta como estar en casa, pero ahora eso está en riesgo. El presidente Trump dijo que no perseguiría a los DREAMers, pero desde mi experiencia, se siente como un cambio total de política respecto a la Administración Obama, como si su Administración vino por mí”, dijo hoy Colotl, durante una conferencia telefónica.

Colotl, de 28 años, se quedó sin la protección del “DACA” presuntamente porque en marzo de 2010 fue arrestada por la policía en el recinto de la Universidad Estatal de Kennesaw State University en un suburbio de Atlanta (Georgia) por manejar sin licencia, estuvo en un centro de detención en Alabama durante 37 días, y apenas se salvó de la deportación a México.

La Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) había dicho que, en agosto de 2011, Colotl se declaró culpable de un delito grave por dar una dirección falsa a la policía en el Condado Cobb aunque, el pasado 31 de mayo, la agencia reconoció que los cargos fueron desechados y ella no tiene una “condena” con repercusiones migratorias.

Durante la llamada, un abogado de la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU), Michael Tan, insistió en que Colotl “jamás dio una dirección falsa a la policía, no tiene condena por delito grave”, y no cometió delito alguno que justifique la “arbitraria” cancelación de su permiso.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) le revocó el permiso de “DACA” en mayo pasado pese a que Colotl, que llegó a EEUU con su familia a los once años de edad, logró renovarlo en dos ocasiones bajo la Administración Obama.

Mañana, Colotl deberá acudir a una audiencia ante un tribunal federal en Atlanta, que examina su solicitud de una orden temporal que impida que ICE la pueda arrestar, aunque presuntamente la agencia sólo actúa en casos donde hay una orden de deportación final. El caso es distinto al que se mueve en vía paralela en un tribunal de inmigración.

“Nos sentimos muy optimistas, porque los hechos no han cambiado, el programa de DACA no ha cambiado, y si examinan cuidadosamente su solicitud, le renovarán el DACA como antes”, afirmó Tan.

Colotl, quien aspira a estudiar Derecho, ya ha sufrido la pérdida de su empleo y la separación de sus padres, que se regresaron a México.

La ACLU y otros grupos cívicos mantienen una campaña de presión en las redes sociales en defensa de Colotl, cuya saga ha atraído cobertura de los principales medios de comunicación del país desde 2010.

Para los activistas, el caso de Colotl refleja la crueldad con la que el DHS está aplicando las leyes de inmigración, sin ninguna flexibilidad y midiendo con la misma vara tanto a criminales violentos como a personas sin antecedentes penales.

Para el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, todo “DREAMer” que cometa una infracción puede perder su estatus bajo el “DACA” y quedar sujeto a la deportación. De hecho, ICE ha dicho que desde 2012, más de 1,500 han perdido su permiso debido a alguna actividad delictiva.

Lo que más indigna a activistas como Greisa Martínez Rosas, una “DREAMer” y directora de abogacía de “United We Dream” es que, desde que el presidente Donald Trump asumió el poder en enero pasado, se han documentado sonados casos de “DREAMers” atrapados en las redes de ICE, y temen que la tendencia continúe.

“Con Trump en la Casa Blanca, los agentes de Inmigración corren desatados en nuestras comunidades, en una cacería de brujas con base racial…. sabemos que la justicia para Jessica es posible, y seguiremos luchando hasta que la hagamos realidad”, prometió Martínez Rosas.