La retórica antiinmigrante de Trump explica su apoyo a grupos supremacistas

A nadie que haya seguido la retórica de Trump y las acciones de grupos antiinmigrantes que se sumaron a su campaña, le sorprende su actitud ante Charlottesville
La retórica antiinmigrante de Trump explica su apoyo a grupos supremacistas
Donald Trump, presidente de EEUU.
Foto: Drew Angerer / Getty Images

Para quienes han seguido de cerca el tema que Donald Trump utilizó como punta de lanza de su campaña presidencial -la inmigración no autorizada hacia Estados Unidos- no es un secreto que hay elementos racistas muy claros en su retórica y acción política, dijeron expertos.

Para Lia Parada, analista del Centro para el Progreso Americano, el shock que muchos en el país sintieron en los últimos días respecto a la insistencia de Trump en equiparar a los supremacistas blancos con otros manifestantes, es algo que a los latinos no les sorprende, especialmente porque tienen el ejemplo de su actitud hacia los inmigrantes. 

“Para nosotros es un titular más, porque ya lo hemos visto en acción”, dijo Parada. “El ha puesto en su gobierno a personas cuya carrera ha estado dedicada a bloquear cualquier avance en reforma migratoria, como Jeff Sessions y ha colocado a cargo de política migratoria a personas de grupos e ideas nativistas”.

El día que Donald Trump lanzó su campaña presidencial, en junio de 2015, dio sus recordadas declaraciones sobre los migrantes mexicanos, declarando que ese país “no manda lo mejor, traen drogas, traen criminalidad, son violadores y algunos, asumo, son buena gente”.

También anunció que construiría un muro fronterizo y que México pagaría por este. La promesa se convirtió en un canto de su campaña, que se repetía en cada mitin y que sus seguidores eran invitados a corear.

“Vamos a construir un muro y México lo va a pagar”, acompañó al otro eslogan: “Making America Great Again” (Vamos a devolver la grandeza a los Estados Unidos), como los mensajes principales de Donald Trump.

Y quien puede olvidar el día en que expulsó a Jorge Ramos, periodista de Univisión, de una rueda de prensa. Fue una movida “típica” de Trump, para satisfacer a su base anti latina y anti inmigrante.

Su primer plan concreto para la presidencia en forma de plataforma con promesas específicas, fue su plan de inmigración. Y sus ideas fueron sacadas directamente de un “librito” ya conocido y practicado por años por grupos anti inmigrantes, explicó Kevin Johnson.

Sus primeras palabras sobre el tema de inmigración fueron una serie de ataques muy recargados contra los migrantes y en particular, los mexicanos, que prefiguraron otros ataques aún más fuertes de parte de grupos nacionalistas y del propio Trump”, dijo Johnson .

Desde un principio, Trump tomó la plataforma más radical de los grupos anti inmigrantes, que no era nueva, pero que rara vez pudo elevarse a los niveles de influencia que tuvieron a partir de ese día.

En años anteriores, esa agenda se impulsó en forma de leyes locales y estatales, como las  de Arizona, Oklahoma, Alabama, todas halladas mayormente inconstitucionales tras su aprobación. Cada una de ellas salieron de la mente de Kris Kobach, quien luego se convirtió en el asesor de Trump sobre inmigración y ahora encabeza su comisión sobre “fraude electoral”.

Los representantes y grupos más radicalmente anti inmigrantes se unieron oficial y extraoficialmente a la campaña de Trump. Dos de los más controversiales proponentes de la postura “dura” anti inmigrante eran parte integral de su campaña: el senador Jeff Sessions y el sheriff Joe Arpaio de Arizona.

Steve Bannon, quien hizo carrera en la internet promoviendo la imagen de los inmigrantes en general como criminales, se convirtió en su principal asesor.  Grupos que estuvieron detrás de las leyes estatales anti inmigrantes, como la ley de Arizona, Oklahoma y Alabama, lo respaldaron y elogiaron.

La Convención Nacional Republicana estuvo repleta de referencias a los inmigrantes como criminales y el enfoque de su agenda en este tema estuvo principalmente en el de las “víctimas del crimen de los ilegales”.

“En este tema, el tono y el énfasis tienen mucho que ver. Para él, enfocarse en un problema de la sociedad y buscar sus soluciones, no es la cuestión”, dijo Johnson.

La cuestión, explica el profesor, es pintar a comunidades enteras como criminales y amenazas para el país y así lograr el apoyo de quienes tienen tendencia a estas ideas.

Lo que está diciendo ahora sobre los supremacistas blancos es muy consistente con sus ataques a los mexicanos, la idea de los indocumentados como asesinos o la teoría de que los migrantes centroamericanos son, en su mayoría, parte de MS-13″, agregó.

Trump, como el movimiento anti inmigrante que lo ha impulsado, “se apoya en los estereotipos de los inmigrantes como criminales, personas que no trabajan y son dependientes de servicios públicos y que dañan la economía y a otros trabajadores”, apuntó Lindsay Shubiner, directora de defensa del Centro para Nuevas Comunidades.

Numerosos estudios han contrarrestado estas ideas con datos y cifras, pero eso no importa para Trump y sus seguidores. Pero esos estereotipos son tan viejos como el mundo y ya se utilizaron en Estados Unidos desde su fundación contra: Alemanes, Irlandeses, Italianos, Chinos, Japoneses y otros inmigrantes “diferentes” a los que antes estaban.

Por otra parte, sus ideas y retórica extremista en inmigración no ayudará a lograr ningún avance concreto, piensan otros expertos.

La profesora Lauren Wright, experta en la presidencia estadounidense y el poder ejecutivo de Princeton University, dice que la retórica de Trump sobre inmigración y su obvio apoyo al supremacismo blanco “solo complican su éxito como presidente”.

Su retórica sobre inmigración, “no ayuda en nada a que se aprueben nuevas leyes. Personalmente, jamás había visto tantas oportunidades perdidas en un estilo de comunicación”.

Su objetivo no es necesariamente aprobar leyes, agregó Wright, sino mantener el apoyo de sus seguidores más acérrimos. Pero es un triunfo a corto plazo.