Editorial: Un pecado contra la salud de la mujer

Los republicanos está matando a machetazos a Obamacare
Editorial: Un pecado contra la salud de la mujer
El presidente Trump firmó este jueves su orden ejecutiva.
Foto: Alex Wong/Getty Images

Es una mala idea mezclar la religión con el empleo, y la moral con los beneficios médicos laborales. Mucho peor es cuando el resultado es selectivamente perjudicial contra la mujer trabajadora.

El fracaso del gobierno del presidente Donald Trump para eliminar la ley Acceso a la Atención Médica (ACA) lo está llevando a desarmarla a pedazos. Una de esta acciones es la eliminación de la exigencia de cobertura obligatoria -como parte de los beneficios básicos- para que la mujer pueda obtener anticonceptivos gratis.

Esto permite que cualquiera empresa y organización pueda eliminar este beneficio para sus empleados, si considera que va en contra de sus creencias religiosas. O sea que puede controlar a través de los beneficios laborales, las decisiones médicas y reproductivas de sus empleadas, porque las considera un pecado y no quiere ser un vehículo de esa presunta amoralidad.

La Casa Blanca está equivocada cuando dice hacerlo en nombre de la libertad religiosa. En este caso lo más correcto es hablar de promover la intolerancia religiosa.

El ejercicio libre de la religión es un principio de nuestro país. La imposición de una religión a otros que no comparten esos valores es contraria al mismo. Coarta la actividad religiosa del otro.

Una sociedad diversa como la estadounidense entraría en un caos si cada empleador decide los beneficios laborales de acuerdo a su creencia. Un Testigo de Jehová podría pedir que se quite la cobertura para transplantes y transfusiones de sus empleados.

Es necesario que haya una cobertura laboral de salud que esté guiada por las necesidades médicas de la gente y no por los valores religiosos. Es una cuestión lógica de uniformidad legal. Pero la razón desaparece cuando la religión escuda un interés político como es el debate del aborto y sobre quién debe tener la responsabilidad de decidir sobre la salud de la mujer.

Ella es la única que tiene ese derecho sobre su cuerpo.

El uso de anticonceptivos no debe estar limitado a la mujer pudiente. Tiene que estar en el paquete de beneficios médicos básicos laborales como lo establecía el ACA para ser usado en un tratamiento de endometriosis o como se considere necesario.

Estados Unidos tiene un historial de extremismo religioso tan largo como de diversidad, incluso en el cristianismo. Un ejemplo es la variedad de iglesias con diferentes ritos y creencias. La lección de convivencia es la tolerancia, es reconocer que todos son respetables y todos deben respetar.

El gobierno está para proteger la libertad religiosa. Esto significa defender la libertad del individuo a seguir su fe y sus principios, sin imponer en los demás, ni discriminado en el trabajo, ni obligado a seguir las creencias de empleador.