La Casa Blanca intenta controlar los daños tras primeras acusaciones de FBI

El gobierno se refiere a excolaboradores en campaña de Trump como "malos elementos"
La Casa Blanca intenta controlar los daños tras primeras acusaciones de FBI
Paul Manafort fue acusado, entre otras cosas, de "conspiración contra EEUU".
Foto: Justin Lane / EFE

WASHINGTON – La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) divulgó este lunes los primeros cargos criminales en conexión con su investigación de la injerencia rusa en las elecciones de 2016, lo que de inmediato puso al presidente Donald Trump y la Casa Blanca en plena operación de control de daños.

Al inicio de otra semana de controversias para Trump, el exjefe de su campaña presidencial, Paul Manafort, y un exsocio de éste, Rick Gates, se entregaron hoy al fiscal especial del caso, Robert Mueller, tras ser acusados de “conspiración contra EEUU”.

Tanto Manafort como Gates, subjefe de la campaña presidencial, afrontan 12 cargos, incluyendo “conspiración contra EEUU”, conspiración para lavado de dinero, declaraciones falsas y no hacer las debidas declaraciones de cuentas financieras y de cuentas en bancos en el exterior.

Según los documentos judiciales, Manafort desvió millones de dólares a través de compañías fantasmas para lucro personal.

Un tercer socio de la campaña Trump, George Papadopoulos, quien trabajó como su asesor en política internacional, se declaró culpable el pasado 3 de octubre de mentir al FBI sobre sus contactos con un académico en Londres vinculado con el Kremlin, según documentos judiciales difundidos hoy.

Mueller fue designado en mayo pasado para liderar las investigaciones del FBI sobre la presunta colusión de la campaña de Trump con Rusia para favorecerlo en la contienda de 2016 contra su rival demócrata, Hillary Clinton.

Se prevé que las investigaciones del llamado caso de “Russiagate” se prolonguen a lo largo de 2018 y puedan afectar los comicios legislativos.

Las primeras acusaciones envían un mensaje a funcionarios tanto a la campaña como a la Administración Trump de que el hacer declaraciones falsas para ocultar esos presuntos vínculos con Rusia también conllevan consecuencias.

“No hay colusión”

Trump acudió a Twitter para protestar contra el enfoque de las investigaciones del FBI e insistir, con letras mayúsculas,  en que “no hay colusión” con Rusia.

Trump se quejó de que las acciones de Manafort ocurrieron años antes de que éste se integrara a su campaña presidencial de 2016.

“¿Por qué la corrupta de Hillary y los demócratas no son el enfoque?????”, se quejó Trump.

Trump ha destacado desde siempre que no hubo colusión de su campaña con Moscú y que todo es una “distracción” y maniobra de los demócratas porque perdieron las elecciones.

Otras fuentes allegadas  a la Casa Blanca insistieron hoy en que Manafort y Gates fueron “malos elementos” de la campaña de principio a fin, y que los cargos presentados hoy no tienen nada que ver con ningún vínculo con Rusia.

Pero esas declaraciones sólo demuestran la creciente ansiedad de la Administración mientras Mueller estrecha el cerco a los funcionarios de la campaña que pudieron haber actuado en contubernio con el gobierno de Moscú para ayudar a Trump a ganar las elecciones, según observadores.

Mientras algunos de los principales líderes del Partido Demócrata, entre ellos el presidente del Comité Nacional Demócrata (DNC), Tom Pérez, como los senadores Chuck Schumer y Dianne Feinstein, exigieron hoy que, a la luz de los cargos divulgados hoy, los republicanos se comprometan a proteger las investigaciones del FBI y preservar el estado de derecho.

Trump “no debe, bajo ninguna circunstancia, interferir en la labor del fiscal especial de ninguna manera. Si lo hace, el Congreso debe responder con rapidez, sin equívocos y de forma bipartidista, para asegurar que continúe la investigación”, advirtió Schumer.

Un enjambre de periodistas se encuentra apostado frente a un tribunal federal en Washington donde se espera el arribo de los acusados esta tarde.