Desde su lecho de hospital, ciudadana estadounidense solicita residencia para su esposo indocumentado

Enfrentan una carrera contra el tiempo dado su delicado estado de salud pero ella está luchando por su vida y regresar a su casa
Desde su lecho de hospital, ciudadana estadounidense solicita residencia para su esposo indocumentado
04/11/18 / LOS ANGELES/ Radio personality El Piolin visits with amputee Marisol Hernandez and husband Arturo Sanchez Gomez, at a hospital in Paramount where her diabetes is being treated. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Postrada en su cama de hospital, Marisol Hernández solo tiene un deseo. “Quiero salir de aquí y caminar”, dice con una voz muy baja, apenas perceptible.

Pero también reconoció que su más grande anhelo es ayudar a su esposo, Arturo Sánchez Gómez – un inmigrante mexicano indocumentado – a obtener la residencia en Estados Unidos.

El abogado en migración, Alex Galvez, y Eddie “El Piolín” Sotelo de El Show de Piolín le dieron una sorpresa a Hernández al visitarla en el hospital.

“A tu esposo le vamos a conseguir la residencia permanente. Va a ser un proceso, pero te prometo que si sigues luchando por tu vida, nosotros vamos a hacer todo lo posible para que él tenga la residencia”, le dijo Gálvez a la mujer.

“Muy pronto vas a bailar con un residente permanente”, agregó el abogado, a sabiendas de que a Hernández le encanta bailar.

Los sueños de Marisol Hernández son dos: salir del hospital y volver a caminar con sus prótesis, y ayudar a su esposo Arturo Sánchez  a obtener la residencia permanente.(Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

‘Una lección de vida’

Después de dos meses de estar hospitalizada, Hernández comenzó a sentirse muy desanimada. Pero su tristeza se disipó esta semana cuando vió entrar a su habitación al popular presentador de radio cargando un enorme ramos de rosas.

Fue su esposo quien decidió invitar al Piolín para alegrarla. También invitó al abogado Galvez, quien le dio la noticia de que él se encargaría de conseguir la residencia para él.

“Venir a verla es una lección de vida. Me has levantado el ánimo. Es admirable tu fortaleza y tu fe. Es una bendición estar aquí y con este gran guerrero que es tu esposo”, le dijo el Piolín mientras tomaba la mano a Hernández.

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Ella y su esposo se conocieron en un salón de baile en Los Ángeles en 2008. En 2009 se hicieron novios. Vivieron juntos por muchos años hasta que decidieron casarse en 2017. Él tiene 32 años y ella 31 años.

Sánchez Gómez nació en Oaxaca, México. Vino a California sin papeles en 2003 en busca de una mejor vida. Trabaja de noche en la cocina de un restaurante de comida francesa. Apenas sale, se va al hospital a ver a su esposa. Y ahí duerme al lado de su cama, en una silla.

Hernández nació en Los Ángeles. Es hija de inmigrantes mexicanos. A los 17 años fue diagnosticada con  diabetes tipo 1. Esta enfermedad normalmente les da a niños y jóvenes antes de los 30 años. Se caracteriza porque el páncreas no produce insulina.

Arturo Sánchez Gómez reconforta a su esposa Marisol Hernández quien lleva dos meses en el hospital por complicaciones de la diabetes.  (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

Salud y migración

Fue en 2015, cuando ya tenía 29 años, que una infección en la sangre la llevó a perder sus dos piernas y los dedos de sus manos.

Pese al trago amargo de perder sus extremidades, con la ayuda de las prótesis, Hernández volvió a caminar y hacer lo que más le gusta, bailar.

Más tarde, empezó a retener líquidos y hubo necesidad de someterla a diálisis. Hace dos meses su estado de salud empeoró, cayó al hospital y no ha podido recuperarse.

Su esposo confió que fue su suegro quien lo convenció de que debía solicitar la residencia permanente con base en el matrimonio con su hija. “’Tienes que poner los pies en la tierra, y solicitar la residencia. Has hecho mucho por ella’, me aconsejó prácticamente dándome un ultimátum”, cuenta.

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Más allá de la residencia, al igual que Hernández, su mayor anhelo es que su esposa salga del hospital. “Ya la quiero fuera y que todo esté bien, aunque me dé mis regañadas”, comentó riendo para enseguida plantarle un beso.

El comentario arrancó una leve sonrisa a Hernández. “A veces sí se las merece”, dijo con mucha dificultad para hablar, pero feliz por unos momentos.

Agregó que su esposo es un ángel. “Cuando me enfermé, le pedí a Dios que me lo quitara pero nunca lo hizo. Ha sido un gran apoyo”, admitió.

En medio de la gravedad de su condición médica, ella mantiene el optimismo. “Siempre hay una luz en el camino”, comentó.

El abogado en migración Alex Galvez visita a Marisol Hernández en un hospital en Paramount para explicarle del proceso de residencia de su esposo Arturo Sánchez. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion)

Residencia permanente

El abogado Gálvez dijo que someterá cuanto antes la residencia del inmigrante mexicano en base a su matrimonio con Hernández, que es ciudadana estadounidense. Debido a que entró de manera indocumentada, su esposo tiene que pedir un perdón provisional y deberá viajar a Ciudad Juárez.

“Para que le den el perdón provisional, vamos a argumentar el sufrimiento extremo del que sería víctima la ciudadana si es separada de su esposo en el estado crítico en el que se encuentra”, explicó.

Estimó en un 95% de probabilidades de que Sánchez gane su caso y le den la residencia permanente.

¿Qué pasaría si ella muere durante el proceso?  Gálvez dijo que sería muy desafortunado porque el perdón se basa en el sufrimiento de un residente o ciudadano, padre o cónyuge, y si fallece el peticionario, acaba el caso. “Sí él hubiera entrado con una visa, sería diferente”, consideró.