Kanye West: “Me hice una liposucción porque no quería que dijeran que estaba gordo”

El músico no quería vivir la misma historia de Rob Kardashian
Kanye West: “Me hice una liposucción porque no quería que dijeran que estaba gordo”
Kanye West.
Foto: Getty Images

El regreso a la vida pública de Kanye West para promocionar una serie de discos y proyectos sobre los que únicamente ha dado vagos detalles está dejando una retahíla de declaraciones del rapero a cada cual más jugosa. Si hace tan solo unos días ya lograba revolucionar la esfera virtual con unos tuits en apoyo a Donald Trump, en los que se refería al controvertido mandatario como su “hermano“, ahora ha vuelto a dejar a gran parte de la opinión pública con la boca abierta gracias a las “perlas” que ha soltado en su última entrevista.

A su paso por el programa ‘TMZ Live‘ del portal de noticias conocido por airear los trapos sucios de las celebridades, incluidos los de su familia política, el marido de Kim Kardashian ha realizado una sorprendente confesión relacionada con la crisis mental que sufrió en 2016 y que le llevó a pasar varios días ingresado en el hospital. En aquel momento se dio por sentado que el colapso se debía al agotamiento por su intenso ritmo de trabajo, pero según ha querido aclarar en la mencionada conversación, en realidad se debió a una adicción a los opiáceos que comenzó tras pasar por quirófano para someterse a una lipoescultura.

Recurrí a la cirugía plástica porque quería tener buen aspecto para todos ustedes. Me hice una liposucción porque no quería que dijeran que estaba gordo, como ya habían hecho con Rob -Kardashian, el hermano menor de su mujer- antes de mi boda. En su caso consiguieron que se marchara a casa antes de la ceremonia. Y no quería que a mí me sucediera lo mismo, así que me hice la liposucción. Me dieron opiáceos para el posoperatorio: empecé a tomarme dos al día e iba al trabajo colocado“, reveló.

El problema surgió cuando el músico decidió dejar su medicación unilateralmente empujado por los comentarios bienintencionados pero erróneos de su equipo, que temía que estuviera desarrollando una grave dependencia de las pastillas. Apenas dos días después tuvo que ser ingresado de urgencia y, para su decepción, al recibir el alta le recetaron aún más pastillas.

¿Sabes cuántas me dieron cuando dejé la clínica? ¡Siete! Pasé de tomar dos a siete. Ya no estoy completamente colocado; de todas esas pastillas que quieren que me tome -tres al día o así- normalmente me tomo una o dos a la semana. Consiguieron que tuviera miedo de mí mismo y de mi visión artística. Accedí a tomar las píldoras para no acabar de nuevo en el hospital y darle así la razón al resto del mundo”, lamentó.


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