Hondureña con TPS: “Lloremos un poquito pero nos levantaremos más fuertes”

Aunque ya se lo esperaban, la noticia de la cancelación del programa los llena de tristeza; prometen no rendirse

La protección del TPS se otorga dadas las condiciones en el país de origen.

La protección del TPS se otorga dadas las condiciones en el país de origen. Crédito: Aurelia Ventura | Impremedia/La Opinion

Martha Fernández Connor, una inmigrante hondureña que lleva tres décadas en los Estados Unidos, reconoció “estar temblando”, ante la noticia de la eliminación del Estatus de Protección Temporal (TPS), un programa que la ha protegido por 20 años.

“Vamos a llorar un poquito. Tenemos que hacerlo. Pero después, vamos a secarnos las lágrimas, a levantarnos y a luchar por una solución permanente. ¡Somos un pueblo muy fuerte!”, exclamó Connor, presa del sentimiento.

Horas antes, la administración de Trump había puesto fin el programa del TPS que ha beneficiado a miles de hondureños que encontraron refugio y un hogar en los Estados Unidos, tras el mortal huracán Mitch que azotó Honduras.

El gobierno Trumpista les dio a los hondureños hasta enero de 2020 para arreglar sus asuntos y regresar a su país.

Martha Connor pidió a los hondureños con TPS salir de sus casas y pelear por una residencia permanente. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Pero regresar a Honduras, no es algo que Connor contemple. 

“Estamos aquí para quedarnos. Mis tres hijos son buenos ciudadanos. Venimos a luchar y hacer crecer este país”, dijo tronante.

Aunque los hondureños ya veían venir el final del TPS, después de que el gobierno de Trump eliminó este programa para haitianos, nicaragüenses y salvadoreños, el anuncio de todas formas, los sacudió y los llenó de incertidumbre. Pero no los paralizó.

Connor urgió a los hondureños amparados con el TPS a dar la cara. “¡Salgan de dónde están y levanten su voz!”, gritó enardecida. Esta afrolatina hondureña, trabaja como promotora de salud en el área de Palmdale y Lancaster.

Desde el año pasado, que el Departamento de Seguridad anunció el final de este programa de protección contra la deportación, y el cual otorgaba permisos de trabajo para los beneficiarios, Connor se unió a la Alianza Nacional TPS y comenzó a movilizarse para presionar en Washington, D.C. por una residencia permanente para los Tepesianos.

Desde entonces, Iris Acosta, una hondureña beneficiaria con TPS no ha dormido bien. Pero al confirmarse el viernes 4 de mayo, el fin de este programa, su voz sonaba cargada de dolor.

“Invito a la secretaria de ICE (Servicio de Migración y Aduanas), que dice que todo está bien en mi país, a que vaya sin seguridad a Honduras. Hace poco, un muchacho de Miami, fue a visitar a su mamá, y a los tres días, lo mataron”, dijo con el rostro desencajado.

Acosta tiene 27 años viviendo en los Estados Unidos. “Llegué aquí en 1992. Ya no sé nada de mi país. He contribuido con mis impuestos desde que tengo TPS en 1998. No somos delincuentes como nos tratan a los hispanos. Ha sido por nosotros que este país ha salido adelante”, señaló.

Recamarera de un hotel en Los Ángeles, admitió que su rendimiento laboral se vio mermado desde que el año pasado, se supo que el TPS podía acabar.

Lo peor es que teme por su salud, si la obligan a regresar a Honduras. Es sobreviviente de cáncer, y gracias a su trabajo en la industria de la limpieza de hoteles, dispone de un seguro, que le cubre el pago de sus medicamentos.

“Si me regreso a Honduras, no sobreviviría”, confío en una entrevista previa con La Opinión.

Sin poder ocultar el shock que le provocó la noticia de que se elimina el TPS para los hondureños como ella, Iris Acosta compartió su frustración. (Photo Aurelia Ventura/ La Opinion)

Iris Acosta es madre de tres hijos. Tantos ellos como su madre, dependen económicamente de su trabajo.

Martín Pineda, nacido en los Estados Unidos pero hijo de padres inmigrantes hondureños quien viajó a Honduras en enero, para unirse a un grupo de 50 líderes para observar la situación del país después de las elecciones presidenciales de noviembre, dijo que absolutamente para nada han mejorado las condiciones de seguridad y la economía

“Los hondureños que regresen van a encontrar un país con altas tasas de asesinatos y una aterradora represión del estado bajo el gobierno del dictador Juan Orlando Hernández”, señaló.

La mejor muestra de que las cosas no está bien, es la caravana de refugiados que está en la frontera de California con México que buscan asilo político en Estados Unidos. La mayoría de ellos son de Honduras”, dijo.

En un comunicado, la organización CARECEN denunció que la decisión de terminar el TPS, pone en riesgo las vidas de miles de beneficiarios y sus familias. “Ellos han construido una vida estable y segura en los Estados Unidos después de escapar el conflicto armado, un ambiente rodeado de criminalidad y un desastre nacional en los años 90”, dijeron.

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