Nueva oleada de inmigrantes llega al norte de México para seguir rumbo a EEUU

Familias centroamericanas llegan a Tijuana en busca de asilo en EEUU

El programa Bienvenido Paisano ya se puso en marcha.

El programa Bienvenido Paisano ya se puso en marcha. Crédito: EFE

TIJUANA, México – Una ola inmigrante fluye interminable a la fronteriza ciudad mexicana de Tijuana, alimentada por el sueño de un asilo que vence el miedo a la política migratoria del Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump.

Frente a la oficina estadounidense de inmigración de Tijuana, en el estado mexicano de Baja California, arriban, todos los días y de manera constante, cientos de inmigrantes, mexicanos, centroamericanos, caribeños y suramericanos, para iniciar el proceso de asilo o refugio.

La lista de espera supera las 2,000 personas y, sin una cuota de personas establecida por las autoridades estadounidenses, la cifra más que disminuir, aumenta de manera cotidiana, señalaron los inmigrantes a la prensa local.

Tijuana, el punto fronterizo más grande de México con Estados Unidos, es para los inmigrantes la última etapa antes de pedir refugio en Estados Unidos, en donde pretenden mejorar su situación económica o escapara de la violencia de su país.

Apenas el pasado abril, con la Caravana Migrante que llegó a Tijuana tras salir de la frontera sur de México, la oficina de migración estadounidense llegó a atender unas 200 peticiones por día, actualmente no dan más de 50 boletos, relatan los inmigrantes.

Entre ellos hay personas como la mexicana Jazmín Hernández, quien salió de su estado natal para escapar de la violencia generada por los grupos criminales, o los haitianos que tienen un año asentados en Tijuana a la espera de asilo y decenas de hondureños.

“Solo Dios sabrá lo que va a hacer allá con nosotros, pero son unos ingratos, viendo las ingratitudes que están pasando los bebés”, aseguró  el hondureño Wilfredo Garay, de 52 años y recién llegado a la ciudad con su mujer y dos hijos.

Este inmigrante hondureño, que relata que perdió una pierna cuando un tren le pasó por encima en 2008, durante un intento de cruzar México, expresó su deseo de entrar a Estados Unidos para darle una mejor vida a su familia.

“No le vamos a robar nada a Donald Trump, vamos a trabajar allá y por un futuro mejor para los niños, es un asilo político”, afirma Garay.

Sobre la perspectiva que tiene en México, el inmigrante señaló que es difícil, porque los albergues están saturados y que no cuenta con recursos para pagar una habitación.

“Tenemos un mes que salimos de Honduras, acabamos de llegar pero estamos viendo aquí que están bien difíciles las cosas”, sostiene Garay al tiempo que pide una oportunidad en Estados Unidos.

Hernández, del sureño estado de Guerrero, asegura tener plena confianza en que logrará el objetivo de entrar a Estados Unidos, para después dirigirse a Chicago (Illinois), donde la esperan sus familiares.

La política migratoria del presidente Trump ha provocado además protestas de niños en Ciudad de México, de alcaldes estadounidenses y pronunciamientos de organismos sociales a favor de la situación de las familias separadas al cruzar la frontera.

La situación de los inmigrantes cobró relevancia en Tijuana tras la separación de al menos 2,342 niños de sus padres inmigrantes y por el tránsito en esta ciudad de los cientos de menores de edad que viajan sin la compañía de un adulto.

Además de ser el mayor destino de quienes pretenden cruzar legal o ilegalmente a Estados Unidos, Tijuana es uno de los puntos más importantes para la repatriación de inmigrantes de Estados Unidos.

Durante 2018, las autoridades locales han ofrecido ayuda a 1,277 inmigrantes menores de edad, más del doble de los 605 que fueron atendidos en los primeros seis meses de 2017, de acuerdo con datos del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Baja California.

“Tenemos el compromiso de apoyar y proteger a nuestros menores migrantes no acompañados, ya sean mexicanos o de otra nacionalidad”, dijo la titular del DIF al señalar el fenómeno migratorio no es nuevo en Baja California debido a su ubicación geográfica.


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