Brown aprueba moratoria a los impuestos a las sodas

Brown aprueba moratoria a los impuestos a las sodas
El consumo de bebidas azucaradas trae aparejados serios problemas de salud
Foto: Ciro César / La Opinión

El gobernador Jerry Brown aprobó el jueves el proyecto de ley AB 1838, que prohíbe nuevos impuestos locales a sodas, bebidas azucaradas y otros productos, hasta 2030.

“Alcaldes de incontables ciudades llamaron para expresar su alarma y para apoyar firmemente el compromiso que este proyecto de ley representa”, indicó Brown en un comunicado. “Creo que AB 1838 es de interés público y debe ser firmado”, añadió.

La controversial ley es una moratoria en nuevos impuestos para las bebidas azucaradas y ya había sido aprobada esta semana por el Senado y la Asamblea estatal, a pesar de la oposición de una amplia coalición de más de 20 organizaciones, liderada por la Asociación Americana del Corazón.

“Esta es una de las peores legislaciones que he visto en más de 30 años luchando por la salud de niños y familias”, indicó Nancy Brown, CEO de la Asociación Americana del Corazón. “No podemos estar más decepcionados con la aprobación de esta ley, que parece sacada del manual de la industria del tabaco”.

La historia detrás de AB 1838

Los efectos nocivos de las sodas y bebidas azucaradas no son un secreto para nadie y han sido reportados repetidamente en incontables estudios y estadísticas locales y nacionales. El consumo de este tipo de bebidas trae aparejados problemas de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedades cardiacas, de riñón y de hígado, y caries. Ejemplos de este tipo de bebidas incluyen sodas regulares, jugos de fruta y bebidas deportivas, entre otras.

Hasta ahora, una estrategia efectiva para desalentar su consumo y proteger a la comunidad de sus efectos dañinos había sido la implementación de impuestos a bebidas azucaradas en municipios y condados de California y alrededor del país.

En Berkeley, California, por ejemplo, luego de que se implementara, en enero de 2015, un impuesto de un centavo por cada onza de bebida azucarada, la venta de estas disminuyó un 9.6%, mientras que la venta de agua aumentó un 15.6%. Otras ciudades que implementaron impuestos a las sodas, como San Francisco, Oakland, Albany, Philadelphia y Seattle, entre otras, también vieron resultados positivos, sin que la decisión afectara los índices de empleo.

Pero con la aprobación de AB 1838, los californianos ya no podrán apelar a esta estrategia.

Una ley a cambio de otra

“La Asociación Americana de Bebidas  sabe cuán populares son los impuestos a las sodas entre los votantes, y cuán difícil es quitarles este derecho a los californianos”, indicó Carter Headrick, Director de políticas locales y estatales de obesidad, de la Asociación Americana del Corazón.

Para evitar posibles impuestos a sus productos, la industria de las bebidas colaboró con más de 7 millones de dólares para introducir una iniciativa para las elecciones de noviembre, que requería una súper mayoría de dos tercios para aprobar nuevos impuestos locales, aumentos o extensiones. Dicha enmienda era retroactiva al 1 de enero de 2018, con lo cual se hubiesen podido eliminar todos los impuestos locales aprobados este año, con menos de una mayoría de dos tercios.

Efectivamente, la propuesta alarmó a los gobiernos locales, porque la enmienda haría más difícil aumentar los impuestos para cualquier propósito, incluyendo proyectos de vivienda, mejoras en la comunidad, seguridad, o creación de empleos, entre otros.

“Nos encontramos entra la espada y la pared”, expresó la senadora Pro Tem Toni Atkins, antes de pedir a sus colegas que apoyaran la polémica legislación.

A cambio de no presentar dicha enmienda en noviembre, nació la AB 1838, una moratoria de 12 años para implementar impuestos en bebidas azucaradas y otros productos. A cambio de dicha moratoria, la Asociación Americana de Bebidas aceptó retirar la enmienda de la mayoría de dos tercios, que de otro modo, se hubiese votado en noviembre.

“Siete millones es una gran cantidad de dinero de soborno y sienta un mal precedente”, comentó Headrick.

La moratoria es un “trailer bill”, o propuesta de remolque, esto es, un proyecto que acompaña a la propuesta de presupuesto. El gobernador generalmente incluye en el presupuesto este tipo de iniciativas, que de otro modo no pasarían el proceso legislativo regular.

La oposición de una coalición de más de 20 organizaciones, incluidas la Asociación Americana de la Diabetes, la Alianza Nacional para la Salud Hispana y la Coalición Latina para una California Sana, entre muchas otras, no logró detener la aprobación de la ley

Hasta el domingo pasado, nadie estaba enterado de esta estrategia de soborno”, indicó Headrick. “Estoy orgulloso del trabajo de todos estos grupos para tratar de impedirla. AB 1838 roba a los votantes californianos la opción de proteger a sus familias, ya que ni siquiera podrán considerar impuestos a los sodas hasta 2030”, agregó.

 

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