Buscan echar abajo ordenanza que autorizó negocios de marihuana en Cudahy

La alta concentración de permisos en una ciudad tan pequeña es contraria a los valores de la comunidad latina, dicen
Buscan echar abajo ordenanza que autorizó negocios de marihuana en Cudahy
Vista de una calle en la ciudad de Cudahy (Aurelia Ventura/ La Opinion)
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Residentes de la ciudad de Cudahy que se oponen a los negocios de marihuana han reunido más de 800 firmas para llevar a la boleta electoral una iniciativa que cancele una ordenanza que autorizó la operación de dichos establecimientos.

Jack M. Guerrero, exalcalde de Cudahy y autor de la iniciativa de revocación, dijo que para el 5 de septiembre deberán entregar el 10% de las firmas de los votantes registrados que son 780. “Ya tenemos más de 800. El problema es que ya no tenemos tiempo para aparecer en la boleta electoral de noviembre”, lamentó.

Por lo tanto, las opciones que tienen una vez validadas las firmas por el condado de Los Ángeles es que el propio concejo de Cudahy adopte la iniciativa que exige la cancelación de la ordenanza, convoque a una elección especial o esperen a la próxima elección municipal.

“Lamentablemente el Concejo no va a adoptar la iniciativa, ni va a llamar a una elección especial, y el último remedio será una elección municipal dentro de dos años”, observa.

La ordenanza 673 fue aprobada en 2017 por el concejo de Cudahy. Guerrero, quien entonces era concejal, fue el único que votó en contra. Dicha ley local permite todo tipo de negocios de marihuana medicinal, cultivo, manufactura, bodegas y distribución, excepto el establecimiento de tiendas para venta de uso recreativo.

El ex alcalde de Cudahy, Jack Guerrero es el auto de una iniciativa que busca eliminar una ordenanza local que autorizó la operación de negocios de marihuana en dicha ciudad.

Hasta el momento se han dado permisos para 21 negocios. Y la ciudad espera obtener más de $100,000 dólares que irían al Fondo General.

“No” a la marihuana

El problema es que muchos de los residentes están inconformes porque Cudahy es una ciudad geográficamente muy pequeña – de apenas 1.2 millas cuadradas – dice Guerrero.

La zona de la marihuana va a operar en un cuarto de la ciudad que abarca área industriales, pero también zonas residenciales.

“Lo que estamos buscando con esta iniciativa es que se anule la ordenanza y se establezca una prohibición completa de todo tipo de comercio de marihuana en todas las categorías, ya sea medicinal o para fines recreativos”, puntualiza el exalcalde.

“En la práctica significaría que no podrían establecerse nuevos negocios, y los que ya están con contratos por 10 años tendrían que irse”, subraya.

Agrega que hay oposición porque el establecimiento y expansión de estos negocios es contrario a la cultura de la comunidad. “Somos una comunidad trabajadora de bajos recursos con valores familiares con familias y niños”, explica.

Lo grave es que al ser la comunidad tan pequeña, desde cualquier punto, los negocios de marihuana van a estar cerca de escuelas, parques o lugares donde los niños se congregan.

Agrega que además el Concejo nunca hizo una consulta para obtener la opinión de la comunidad sobre la ordenanza que autorizó los negocios de marihuana. “Fue un proceso rápido, sin anuncio público y poca transparencia. Ahora los residentes merecen el derecho de decidir si quieren cambiar esa ordenanza”,  enfatiza.

Stephanie Beltrán, residente de Cudahy desde hace 26 años, dice que dicha ordenanza se aprobó a puerta cerrada. “Se aprovechan de que en la ciudad hay una alta población de gente indocumentada que no puede votar”, dice.

Algunas de los beneficiarios de los permisos son grandes compañías como la canadiense High Hampton Holdings que esta por abrir un invernadero de marihuana en un espacio de 193,803 pies cuadrados en la ciudad.

El director ejecutivo de dicha compañía es David Argudo, concejal de La Puente.

Beltrán observa que en realidad, estos negocios van a dejar una miseria en nuevos ingresos a la ciudad.

“Vamos a tener un aumento al impuesto a la propiedad en la boleta de noviembre. Entonces dónde está el beneficio y la derrama económica de los negocios de marihuana”, cuestiona.

María Jiménez, residente de Cudahy por siete años, dice que también en la boleta electoral de noviembre, pretenden que se apruebe un aumento al impuesto a las ventas. “Vamos a tener el impuesto a las ventas más alto del condado, por 10.25%”, resalta.

Pero sin duda, argumenta que el mayor temor al dar tantos permisos para empresas de marihuana, es que los niños sean expuestos a la drogadicción. “Ellos caminan a las escuelas, y esos negocios ahorita están comenzando a nivel industrial, pero al rato van a abrir sus tiendas. Estamos muy preocupados por el tipo de gente que va a circular en nuestra ciudad y por un aumento de la delincuencia. Hay otro tipo de negocios que los concejales deben buscar para nuestra ciudad”, sostiene.

Ante la oposición de la comunidad latina, pero con el apoyo de los concejales, las ciudades del sureste del condado de Los Ángeles han comenzando a extender permisos para establecer negocios de marihuana. En Lynwood, una ciudad distribuida en 4.8 millas se han autorizado alrededor de 19 permisos, y en Maywood con apenas una extensión de 1.18 millas, 27.