¿Está tu hijo tan enfermo como para ir a la escuela?

¿Está tu hijo tan enfermo como para ir a la escuela?

Tu hijo se despierta una mañana de escuela diciéndote que “le duele la panza”, o su frente está caliente y sus mejillas sonrojadas o se queja de otra enfermedad, quizá menor, tiene un salpullido extraño o le quedaron algunas liendres (huevos) del caso de piojos que se dio en el campamento de verano. ¿Está saludable y puede ir a la escuela o muy enfermo y debe quedarse en casa?  

Lo más probable es que hayas enfrentado situaciones similares al menos algunas veces. El 75% de los padres informan que sus hijos se enfermaron al menos un día durante el año anterior, según una encuesta de enero de 2017 del Hospital para Niños C. Mott de la Universidad de Michigan.

“Esa decisión a menudo debe tomarse justo antes de que llegue el autobús escolar, pero puede basarse en algo más que echarlo a suertes con una moneda”, dice Marvin M. Lipman, MD, ex asesor médico en jefe de Consumer Reports. “Hay algunas directrices de sentido común que pueden ayudarte a decidir qué hacer”.

En algunos casos, por supuesto, es evidente cuando los niños están muy enfermos para ir a la escuela, por ejemplo, si tu hijo estuvo vomitando toda la noche o si tiene fiebre.

Pero en otras situaciones, tu decisión puede depender en gran medida de cómo crees qué pasaría su día en la escuela, dice Susan Aronson, MD, vocera de la Academia Estadounidense de Pediatría y profesora clínica jubilada de pediatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania.

Las preocupaciones adicionales que pueden influir en tu decisión sobre si tu hijo está muy enfermo para ir a la escuela, según la encuesta de C.S. Mott, son si las demandas del día escolar podrían empeorar la enfermedad de tu hijo (el 60% de los padres encuestados mencionó esto) y si tu hijo puede transmitir sus gérmenes a sus compañeros de clase (casi la mitad mencionó esto). 

Si tienes dudas acerca de cuándo tus hijos están muy enfermos para ir a la escuela y cuando pueden ir sin problemas, aquí nos ocuparemos de las 5 condiciones comunes que causarían que hagas esa llamada a la escuela.

Síntomas de resfriado

Si tu hijo no tiene fiebre, por lo general puede ir a la escuela, incluso si tiene secreción nasal o tos ocasional.  

Sin embargo, si ves que está muy enfermo para participar en las actividades del día, o si crees que sus necesidades podrían comprometer la capacidad del maestro para cuidar al resto de los niños, tu hijo debería quedarse en casa, dice Aronson. En este caso, un día de descanso (y muchos líquidos) probablemente le permita a tu hijo ir a la escuela al día siguiente con mejor ánimo.

En el caso de dolor de garganta acompañado de dolor de cabeza y/o fiebre, consulta al pediatra de tu hijo. Casi siempre el dolor de garganta durante el invierno es causado por un virus, pero hasta el 30% de los casos en niños de entre 5 y 15 años se debe a infección por estreptococos (strep throat), una infección bacteriana muy contagiosa que requiere tratamiento.

Si el médico confirma que tiene estreptococo, es poco probable que tu hijo contagie los estreptococos después de dos dosis de un antibiótico recetado. La AAP también recomienda que los niños con estreptococo se queden en casa y no vayan a la guardería hasta que hayan tomado 2 dosis de un antibiótico con 12 horas de diferencia. (Consulta con tu escuela sobre las normas locales, la mayoría requiere que los niños con estreptococo tomen antibióticos durante 24 horas antes de regresar a clase).

Vómito y diarrea

Si tu hijo vomitó o tuvo diarrea solo una vez durante la noche, pero por lo demás parece estar bien, desayunó como de costumbre y no tiene fiebre, es razonable enviarlo a la escuela.

Pero si tuvo diarrea o vomitó más de una vez, sus deposiciones son mucho más frecuentes y sus heces son tan blandas que un pañal no puede contenerlas (para niños muy pequeños) o podría causar “accidentes” (para niños mayores), necesita quedarse en casa, dice Lipman. Estas circunstancias dan mucho trabajo a los maestros y hacen que sea difícil mantener un buen saneamiento en el aula, (y si vomita o tiene diarrea en la escuela, también es embarazoso e incómodo para el niño).

La mayoría de los vómitos y la diarrea causadas por virus estomacales se curan en uno o dos días. Después de que se calmen los síntomas más significativos, si sus heces siguen estando blandas, pero no acuosas, puedes enviarlo a la escuela.

Y para ayudar a prevenir futuros problemas gastrointestinales que pueden hacer que los niños se enfermen y no puedan ir a la escuela, recuérdales a tus hijos que se laven las manos con frecuencia, tanto en la escuela como en casa. Los estudios han demostrado claramente que lavarse las manos de forma adecuada reduce la probabilidad de contraer un virus.

Conjuntivitis

Los niños en los Estados Unidos pierden 3 millones de días de clases al año debido a esta inflamación de la conjuntiva, una membrana que cubre la parte blanca del ojo.

El ojo rosado, también llamado conjuntivitis, a menudo es causado por una infección viral, como el resfriado común, pero también puede deberse a bacterias, alergias o irritación por nadar en una piscina tratada químicamente. 

No es necesario que tu hijo falte a clases si tiene conjuntivitis, dice Aronson, pero muchos estados requieren que se queden en casa, así que, pregunta antes de enviar a tu hijo a la escuela.  

Si necesitas que se quede en casa, ten en cuenta que la mayoría de los niños con conjuntivitis mejoran después de 5 o 6 días. Mientras tanto, anímalo a que se lave las manos con frecuencia y que no se frote los ojos para evitar que la infección se transmita de un ojo a otro. Estos pasos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) también pueden ayudar.

Piojos

Quizá creas que los piojos, insectos sin alas del tamaño de una semilla de sésamo que se alimentan de sangre humana y hacen que los niños se rasquen la cabeza incesantemente, son una señal clara de que tu hijo debe quedarse en casa.

Pero, de acuerdo con las recomendaciones de la AAP de 2016, no es necesario que los niños falten a clases debido a liendres (huevos) o incluso a piojos vivos, siempre que ya estén bajo tratamiento.

“Los padres tienen una respuesta emocional fuerte al enterarse de que su hijo u otro niño tiene piojos, pero mientras los niños mantengan la cabeza lejos de la de los demás, todo está bien”, dice Aronson. “Los piojos pueden ser molestos y causar mucha picazón, pero no propagan ningún tipo de enfermedad”.

De hecho, si te llaman de la escuela para notificarte que tu hijo tiene piojos, la AAP dice que está bien que se quede en clases el resto del día, se vayan a su casa, reciban tratamiento y regresen a la escuela al día siguiente.

Sin embargo, es posible que debas verificar la política local. Algunos distritos escolares siguen exigiendo que un niño esté completamente libre de liendres antes de regresar a la escuela, aun cuando no se ha demostrado que esto reduzca la propagación de piojos en el salón de clases. (Consulta nuestra guía sobre la forma más efectiva de tratar los piojos).

Tiña

Si tu hijo tiene al menos una mancha escamosa en el cuero cabelludo o la piel, puede tener tiña, una condición inofensiva pero contagiosa de la piel causada por hongos.

Es común en los niños y se puede propagar en la escuela al compartir gorras, peines o broches infectados. Si bien puede causar un poco de picazón, tus hijos aún pueden asistir a la escuela, según la AAP. “Siempre que se cubra con una camiseta o un vendaje de gasa, el riesgo de transmisión es muy bajo”, dice Aronson.

Si no puedes cubrirlo, pregunta al pediatra si necesitas que tu hijo se quede en casa 24 a 48 horas después de comenzar el tratamiento para la tiña. Durante (y después) del tratamiento no dejes que tu hijo comparta peines, cepillos, pinzas para el cabello, pasadores o gorras con otras personas.

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