Segunda misión humanitaria de salud a Tijuana

Asistentes médicos y enfermeras cruzarán la frontera de México para brindar servicios médicos gratuitos a migrantes centroamericanos
Segunda misión humanitaria de salud a Tijuana
La ayuda llega hoy sábado a Tijuana. /Foto: Jorge Luis Macias
Foto: La Opinión

Un total de 71 trabajadores de la salud de Los Ángeles viajarán este sábado 23 de febrero a la frontera con México para ayudar a los integrantes de la caravana de centroamericanos y deportados que están en albergues de Tijuana.

Será la segunda misión humanitaria para proporcionar primeros auxilios a individuos de Honduras, Guatemala y El Salvador que están varados en la ciudad fronteriza y que buscan asilo político en Estados Unidos. Además atenderán a centroamericanos y mexicanos deportados que se encuentran en el albergue Juventud 2000 y en el desayunador salesiano del Padre “Chava”.

Los profesionales de la salud, entre los que se incluyen asistentes médicos, enfermeras registradas, ayudantes de enfermería y de salas de emergencia llevaran todo el instrumental médico para proporcionar primeros auxilios y atención pediátrica a los niños; , a sus madres y padres les harán exámenes de presión arterial y de glucosa.

También entregarán suministros de primera necesidad como botellas de suero, pañales y mochilas escolares.

Entre los donativos se llevarán artículos para bebé./Foto: Jorge Luis Macias

En diciembre pasado, en Tijuana se vivió una crisis humanitaria por el arribo de miles de migrantes centroamericanos que venían huyendo de la pobreza, amenazas de muerte y la violencia asociada a las pandillas.

Ello provocó que el presidente Donald Trump militarizara la frontera y ahora llegó al grado de firmar, el 15 de febrero, una declaración de “emergencia nacional”.

El argumento de la administración Trump es que la frontera con México está en crisis.

Así, Trump reavivó su deseo por construir un muro, para el cual su administración ya identificó 6,100 millones de dólares en el presupuesto de defensa y otros 600 millones del Departamento del Tesoro que serían reorientados para la construcción de su valla.

“La crisis en la frontera no va a desaparecer, pero podemos usar nuestras habilidades, capacitación y compasión como trabajadores de la salud para ayudar a aliviar el dolor y el sufrimiento de las familias reunidas en Tijuana”, dijo Omar Mairena, una enfermera vocacional con licencia en California, quien se unirá a la misión.

El viaje de los cuidadores de salud está patrocinado por el SEIU Local 721, un sindicato de trabajadores del sector público del sur de California, y SEIU-United Healthcare Workers West, un sindicato estatal de trabajadores de la salud. Ambos sindicatos patrocinaron un viaje similar en diciembre pasado.

“Sabemos que al migrar a Estados Unidos muchos de las personas se han enfrentado a numerosos retos y están cansados”, indicó Cynthia Paredes, organizadora del SEIU. “Cuando los visitamos en diciembre vimos las necesidades básicas que tenían y era necesario intervenir para abordar la crisis humanitaria; en aquella oportunidad nos encontramos con muchos niños deshidratados”.

Paredes dijo que el cuidado a la salud es un derecho humano y como miembros de un sindicato de salud, “es necesario responder a esa necesidad”.

Niños en la frontera. / Archivo.

Wynona Spears, integrante del SEIU-UHW, una abuela de  75 años de edad con ocho nietos, quien viajará con el grupo, señaló que en la visita anterior a Tijuana pudo conocer “el triste testimonio” de una madre hondureña de dos hijos y que tenía siete meses de embarazo.

“Ella tuvo que dejar todo atrás porque a su esposo, que es militar lo habían amenazado de muerte”, reveló a La Opinión. “Ellos quieren venir a Estados Unidos con la esperanza de una mejor vida; se enfrentaron a todo tipo de clima, al hambre, pero en su cara se les veía la esperanza de un futuro mejor”.

Por su parte, Juan Manuel Serrano, pastor de la Primera Iglesia Bautista de Tijuana, dijo a este diario que hace algunos años su iglesia fue albergue de un grupo de 170 haitianos que llegaron a Tijuana y finalmente se asentaron en esas tierras.

“Ahorita ya trabajan y tienen sus propias viviendas”, dijo. “Creo que al menos unos 80 vendrán a recibir servicios médicos”.

Aclaró que en la caravana de centroamericanos que llegó a la frontera en diciembre de 2018, “queda un promedio de 200 a 300 de los que esperaban cruzar; ayer llegaron otros 50, pero muchos decidieron irse [a intentar pasar a Estados Unidos] por Piedras Negras (Coahuila), Reynosa (Tamaulipas), o en la frontera de El Paso, Texas. Se supone que la mayoría ya cruzó, pero también muchos decidieron regresar a sus países”.

El religioso destacó que ante la llegada a Tijuana de un nuevo grupo de migrantes centroamericanos, a ellos el gobierno mexicano les ha otorgado visas humanitarias de un año de duración con las que podrían conseguir un trabajo temporal.

“Si hay necesidades, pero no hay una crisis como se pinta la cosa; la situación actual es menos apremiante”, declaró el pastor. “Por eso, yo no creo que sea una cuestión de emergencia ni que [Estados Unidos] corra ningún riesgo. ¿Qué riesgo van a representar madres con sus hijos?; esas personas vienen con buenas intenciones de tener una vida mejor. El peligro llegaría por aire, no por tierra”.