Padre arrestado por ICE recupera su libertad tras el pago de fianza

CHIRLA lo apoya con fondo creado para sacar de la detención a inmigrantes, pero necesitan de donaciones para ayudar a más
Padre arrestado por ICE recupera su libertad tras el pago de fianza
Jair Solis junto a su familia. / foto: Aurelia Ventura.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Jair Solís Hernández se anda riendo solo. Después de dos semanas de ser arrestado por el Servicio de Migración y Aduanas (ICE) salió libre y se reunió con su familia en un encuentro salpicado de lágrimas, abrazos y mucha felicidad.

“Aún estoy tembloroso. Fueron días de mucho estrés. A lo que más temía era a una deportación, a la separación de mi familia y a perderlo todo. Hace 32 años que salí de Michoacán en México. Ya no tengo a nadie allá”, dice este inmigrante mexicano, padre de cinco hijos.

Jair fue arrestado por agentes del ICE cuando se dirigía a su trabajo el martes 26 de febrero. Lo pusieron bajo custodia en el Centro de Detención Theo Lacy del condado de Orange. Su arresto sacudió a la comunidad estudiantil de la Academia Avance en el barrio de Highland Park de Los Ángeles, porque es el segundo padre de familia detenido en un período de dos años. El primero fue Romulo Avelica en 2017.

Jair Solís dice que lo primero que quiso comer al salir de la detención de ICE fue unos tacos de carne asada. Aurelia Ventura/La Opinion)

El abogado en migración y jefe del equipo de defensa de deportación de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA), Richard Lucero reveló que Jair fue liberado tras el pago de una fianza de 5,000 dólares.

“Se pagó a través del fondo que CHIRLA creó para apoyar a los inmigrantes con sus fianzas. Este es el segundo inmigrante que logramos sacar de la detención”, precisó. Por eso les pedimos a todos su apoyo con donaciones para seguir ayudando a más inmigrantes arrestados.

El defensor dijo que supieron del caso de Jair porque una hija de la maestra de uno de sus hijos, les avisó del arresto. “Ese mismo día fuimos a verlo a Theo Lacy”, recuerda.

Si bien Jair tenía en sus antecedentes, tres delitos menores como conducir un auto de manera descuidada, presumir un arma y manejar sin licencia, fueron cometidos hace 22 años.

“Tratamos de sensibilizar al fiscal de que eso había pasado hace muchos años, y que ahora Jair tenía cinco hijos nacidos en el país. Dos de ellos adultos, uno en el ejército desde hace cinco años; otro estudiante de la Universidad de California en Los Ángeles, y sus tres hijos menores asisten a la escuela”, dice.

El abogado en inmigración de CHIRLA, Richard Lucero explica los detalles de la defensa legal de Jair Solís.(Aurelia Ventura/La Opinion)

Además, Jair tiene una petición de residencia 245 (i) solicitada por un hermano antes de 2001. “Todos esos factores ayudaron para que el juez le autorizara salir libre bajo fianza, y se la diera por un monto no muy alto”, explica el abogado.

Antes de abril volverán a la corte a otra audiencia para explicarle al juez que van a continuar con el proceso de residencia para Jair por medio de la petición de su hermano.

“Esperamos que en un año y medio pueda obtenerla sin tener que ir a Ciudad Juárez”, precisó.

Felices pero preocupados

Jair y su compañera Ofelia García así como sus hijos Javier Solís de 10 años, Erick de 12 años y Jair de 15 años no caben de contento de estar juntos de nuevo. Jair tiene dos hijos mayores de una relación previa, Brandon su hijo militar de 24 años y Ricardo de 21 años, estudiante de UCLA.

Pero Jair y su familia reconocen que aún tienen miedo de que vuelva el ICE y se lo lleve.

“Cuando alguien toca la puerta nos asustamos mucho”, dice Jair, el hijo mayor de Jair y Ofelia.

Dos días antes del arresto de Jair, los agentes de ICE tocaron a la puerta de su casa. “Entraron a la propiedad que es una comunidad cercada y con seguridad sin tener permiso ni una orden de cateo. Tenemos un video que muestra como esperaron a meterse cuando un carro salió”, dice Ofelia.

Jair Solís con su esposa Ofelia García y sus hijos Jair y Javier confían que el trauma del arresto los ha dejado marcados. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Jair padre comenta que él identificó a los agentes a través de la ventana de su casa y no les abrió. “Dijeron, somos policía y me pidieron que les abriera la puerta. Iban por mi. Yo les dije que iba a llamar a mi abogado, que se esperaran. No quisieron y se fueron”, comenta.

Cuenta que cuando dos días más tarde lo aprendieron camino a su trabajo, uno de los agentes que iba en el primer intento de arresto en su casa, le dijo burlonamente, “de lo que te perdiste, la primera vez que fui por ti, llevaba una camioneta nueva. Ahora te vas a tener que ir en esta viejita”.

Los días en Theo Lacy fueron muy duros. “Nos ponen a todos a dormir en un cajón lleno de literas. Para que me dieran una cama tuve que esperar dos días, en un cuarto con otros diez detenidos, sin cobijas ni nada tirados en el piso”.

Jair dice que Theo Lacy es un infierno. “El agua de las regaderas está ardiendo. Si metes a una gallina sale sin plumas. Todos ahí tienen caspa por el chorro de agua caliente. Nos dan de comer bologna todos los días. Por la noche son frijoles dulces con tortillas duras”.

Los hijos menores de Jair Solís, Jair Jr y Javier Solís sufrieron mucho el arresto de su padre. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Pero lo peor es el acoso constante de los agentes de migración que los presionan para que firmen su deportación. “Quiero decirles que hasta la misma gente del Consulado de México, El Salvador y Guatemala van y lo presionan a uno para que firme. Nos prometen trabajo y no sé que tantas cosas. De 10 detenidos, 8 firman a diario porque no aguantan la tortura psicológica”, afirma.

A sus compañeros que se quedaron en Theo Lacy,  que todos los días leen La Opinión, el único medio de información que reciben en detención, les manda decir que no se rindan y sigan luchando.

Ofelia y Jair están muy agradecidos con CHIRLA por la asistencia legal prestada, pero también con la Iglesia anglicana Resurección. “Solo en una celebración religiosa nos juntaron 5,000 dólares, pero además nos abrieron una cuenta en GoFundme, y todos los días, desde que Jair fue detenido. nos llevaban una cena completa a la casa”, dice Ofelia.

Días después de su arresto, la compañía para la que trabajaba le mandó una carta informándole que lo habían despedido.

“Ahora eso es lo que menos me preocupa. Yo sé que voy a encontrar un empleo y mejor”, dice Jair feliz de haber recuperado lo más preciado, su libertad y a su familia.

La Opinión se encuentra a la espera de un comentario de ICE.