Inmigrante dice ser “famosa”y estafa a millonarios en Nueva York. Ahora enfrenta la deportación

Su historia es tan impresionante que ya planean un serie sobre su vida para Netflix

 

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Anna Delvey, una inmigrante de Alemania se hizo pasar por una rica heredera para infiltrarse en las altas esferas sociales de Nueva York con un objetivo principal, usar su posición para estafar y enriquecerse, aseguran las autoridades.

Su nombre real es Anna Sorokin y enfrenta actualmente a diez cargos de robo después de presuntamente estafar por cientos de miles de dólares a bancos, hoteles y amigos adinerados durante varios años.

Delvey, de 28 años, ingresó a los Estados Unidos bajo el programa de Exención de Visas en junio de 2017, pero se quedó en el país más allá del plazo legal de 90 días, por lo cual enfrente su deportación una vez termine el juicio en su contra.

Rachael Yong Yow, representante de ICE dijo que espera que Delvey sea entregada a su agencia independientemente si es declarada culpable o no con el fin de deportarla.

“ICE está solicitando que se nos notifique antes de su liberación de la custodia local para que pueda ser puesta en custodia de ICE”, dijo Yow a INSIDER .

“Independientemente de si es condenada o no, es susceptible de ser deportada porque es una exención de visado. Si es condenada, la condenan a cumplir su condena en los EEUU”, concluyó Yow.

La historia de Delvey encontró fama viral después de que se publicara en la revista de Nueva York el año pasado un artículo que exponía su estafa.

Delvey convenció con éxito a la totalidad de la escena social de Nueva York de que provenía de una importante familia de dinero europea, asegurando préstamos con cheques sin fondos por valor de cientos de miles de dólares en un intento por obtener fondos para un negocio que planeaba lanzar.

Posteriormente, estafó durante meses a los hoteles más lujosos de la ciudad con estadías gratuitas, viajes en jets privados para supuestas reuniones con Warren Buffett y Bill Gates, y vacaciones en yates en Ibiza entre otras estafas.

Por su parte la ley de EEUU designa cualquier delito relacionado con fraude “en el que la pérdida para la (s) víctima (s) es más de $10,000 dólares se convierte en un “delito deportable”.

Según la Fiscalía del Distrito de Manhattan, la inmigrante alemana robó aproximadamente $275,000 dólares.