Academia de basquetbolistas para los ‘Gigantes de la Montaña’, una labor titánica

Los jóvenes indígenas han demostrado a México y el mundo que pueden superar la adversidad y enfilarse a carreras universitarias.

Marcela Celorio, cónsul de México, recibió a los bicampeones en sus oficinas de LA. (Jorge Macías)
Marcela Celorio, cónsul de México, recibió a los bicampeones en sus oficinas de LA. (Jorge Macías)
Foto: Jorge Macías/Impremedia

Efrén Martínez Marín tiene siete años en la Academia Indígena de México (AIM), el exitoso proyecto deportivo y educativo del profesor Sergio Ramírez Zúñiga en beneficio de los llamados “Gigantes de la Montaña”, el equipo de basquetbol de los indígenas Triquis del territorio mixteco, en Oaxaca.

Tanto para Efrén como para sus demás compañeros basquetbolistas, haber salido descalzo de su comunidad y conocer otros mundos le abrió la mente y el panorama para saber que podía vencer la adversidad y la pobreza.

“Quiero estudiar la carrera de administración de empresas”, dijo el joven deportista nacido en la localidad de Cruz Blanca, en Cuilapa de Guerrero, Oaxaca. “Mi meta es estudiar como cadete en el Heroico Colegio Militar de la ciudad de México”.

Efrén y algunos de sus compañeros del equipo juvenil entregaron a la Cónsul General de México en Los Ángeles, Marcela Celorio, la medalla del bicampeonato obtenido el 21 de julio, en el torneo “Jam On It” de Las Vegas, Nevada. Los “niños Triquis” derrotaron por pizarra de 53-42 al equipo de San Francisco.

Una segunda medalla se ha enviado a la Embajadora Martha Bárcena, para que la entregue al presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien desean visitar en México.

“Les dije a estos chavos que me llena de orgullo, satisfacción y alegría sus éxitos en los tiempos tan complejos que enfrentamos”, declaró la cónsul Celorio a La Opinión. “A todos nos llena de ganas para salir adelante y poder ayudarlos en lo que podamos”.

La diplomática dijo que ya ha transmitido una solicitud al presidente y a la embajada para que la visita de los Triquis al Palacio Nacional de México, la residencia oficial de AMLO, “para que se haga realidad muy pronto”, enfatizó.

El equipo Triqui saltó a la fama en 2013 cuando conquistó un torneo internacional de baloncesto en Argentina, con la peculiaridad de que ellos jugaban descalzos, un fiel reflejo de la pobreza en que se desarrollaban.

“Mi primer viaje internacional fue a España”, dijo Efrén. “Allí ganamos la Copa Barcelona” 2016”.

En el equipo, Tobías de Jesús Bautista, oriundo de la comunidad El Rastrojo, en Santiago Juxtlahuaca, Oaxaca, una población de apenas 721 habitantes y ubicada a 1530 metros de altitud. Él ahora adolescente quiere estudiar la carrera de medicina.

“Tobías caminaba unas tres horas desde su casa para llegar a los entrenamientos”, dijo la maestra Elia Sánchez Aguilar, esposa del profesor Sergio Ramírez Zúñiga, un ex basquetbolista profesional mexicano condecorado con el Premio Nacional del Deporte en el 2014. “En los primeros tres años estuvo entrenando en la comunidad triqui, y luego se movió con el equipo a Oaxaca”.

Actualmente ya son más de 800 niños triquis, entre 6 y 15 años, y 200 entrenadores indígenas de 16 años en adelante, que forman parte de la Asociación de Basquetbol Indígena de México.

Y, a pesar de que la Academia Indígena de México no recibe ayuda gubernamental, el profesor Ramírez Zúñiga y aliados y voluntarios han podido expandir el proyecto a Huatulco, Oaxaca, AIM Tlaxiaco Garra de Tigre, donde fomentan el arte y la creatividad, las relaciones humanas como parte de la formación de los niños y el basquetbol; otra academia más en San Cristóbal de las Casas, en Chiapas y en Libres, Puebla.

“Queremos hacer un cambio, desde las montañas a todos los pueblos de México con este proyecto”, dijo el profesor Ramírez Zúñiga. “Llevamos nueve años de compromiso con el proyecto, brindando formación y buscando oportunidades para los niños y ahora pretendemos alcanzar ese sueño universitario que ellos tienen”.

Ramírez Zúñiga expresó que para hacer realidad la meta de estudios superiores de los “Niños Triquis” han contactado universidades como UCLA, USC y Cal State Long Beach, donde podrían aspirar a intercambios culturales y “para cambiar la historia”, conseguirles un cupo en alguna universidad.

“El primer paso es acercarnos a la presidencia y hacerle creer a México que es posible cambiar la vida de estos jóvenes”, indicó el entrenador deportivo, que se especializó en Cuba y estudió Ciencias del Deporte en Estados Unidos.“Estamos en el camino correcto y espero que dejemos de vivir de paradigmas y tengamos esa oportunidad; queremos mostrarle el proyecto al presidente y estamos pensando en unir a México con los gobernantes, la presidencia y las comunidades”.

Justamente, su propio hijo, Dylan Hassan Ramírez Sánchez, de 17 años, quien nació en Tlaxiaco, Oaxaca, en el equipo y en el estudio ha desarrollado grandes metas.

“Quiero ser presidente de México”, aseguró con firmeza el aspirante a una carrera de economía. “Yo viví en las comunidades [indígenas] de la región mixteca y vi muchas necesidades, falta de recursos y pobreza, y para quien quiere salir adelante no hay nada imposible”.

Y, en su proceso de evolución, aquellos niños triquis descalzos que resultaron campeones en Argentina 2013, ahora ya usan tenis para jugar.

“Al momento de la transición les resultó un poco complicado, porque es algo a lo que no estaban acostumbrados, pero poco a poco se adaptaron”, comentó la maestra Elia Sánchez. “Decían que con los tenis sentían que les pesaban los pies; no se sentían a gusto, y que les estorbaban”.

Pero eso quedó en la historia que dio pie a la leyenda de los “niños triquis” que salieron a conquistar el mundo.

Y a vencer rivales como lo hicieron este lunes, 52-42 con el equipo Loot Select de Woodland Hills, donde su estelar botero de 1.83 metros de estatura, EfrénMartínez Marín anotó 15 puntos, seis rebotes, dos asistencias e hizo tres bloqueos en la victoria de los “Gigantes de la Montaña”.