¿La Corte Suprema se convirtió en la Corte de Inmigración de Trump?

“La ‘carnicería humana’ resultante es real e irreparable”, dice abogado David Leopold
¿La Corte Suprema se convirtió en la Corte de Inmigración de Trump?
Un agente de la Patrulla Fronteriza vigila en el lado estadounidense de la frontera entre México y Estados Unidos. El Departamento de Seguridad Nacional está construyendo 14 millas de una barrera fronteriza secundaria en el condado de San Diego como parte de la orden ejecutiva de Mejoras de la Seguridad de la Inmigración y la Seguridad Fronteriza del presidente Donald Trump.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinión

Recientemente la Corte Suprema de Estados Unidos respaldó al Gobierno de Trump para implementar una regulación que limita la capacidad de solicitar asilo en territorio estadounidense. Esta determinación va dirigida principalmente a los migrantes centroamericanos, quienes primero deberán solicitar asilo en México u otro país. 

La jueza asociada de la Corte Suprema, Sonia Sotomayor, considera que esta nueva regulación “derriba décadas de prácticas de asilo establecidas y afecta a algunas de las personas más vulnerables del hemisferio occidental, sin brindarle al público la oportunidad de intervenir”.

Para Sotomayor, esta determinación prohíbe que casi todos los centroamericanos, incluidos niños no acompañados, tengan la oportunidad de solicitar asilo en Estados Unidos al momento de ingresar por la frontera sur. 

Tras las declaraciones de la jueza Sotomayor, distintos especialistas en la materia reaccionaron. El abogado David Leopold consideró que la opinión de la jueza enfatiza el daño que la Corte Suprema ha hecho al permitir que las restricciones de asilo del presidente Trump entren en efecto. 

La ‘carnicería humana’ resultante es real e irreparable. La pregunta ahora es ¿dónde está el juez (John) Roberts? ¿Continuará enterrando su cabeza en la arena mientras Trump usurpa la Corte Suprema como parte de su administración? ¿O el presidente del Tribunal Supremo dirigirá al Tribunal en defensa de un poder judicial independiente y protegerá celosamente el estado de derecho?”, expresó el abogado Leopold. 

Por otra parte, el exconsejero del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés), Ur Jaddou, calificó esta la decisión como “devastadora” para miles de centroamericanos que huyen de su respectivo país debido a la violencia y pobreza. 

“Como la jueza Sotomayor explicó en su opinión disidente, cada vez es más claro que esta Corte Suprema acepta las solicitudes políticas de Trump en lugar de proteger sus principios fundamentos de independencia como una tercera rama de gobierno, regido por el imperio de la ley e imparcial a los caprichos de la política. Si los propios jueces de la Corte cuestionan la imparcialidad de las decisiones de esta Corte, ¿Cómo se supone que el público estadounidense debe confiar en que la próxima gran decisión de inmigración de esta Corte será una que esté libre de política y presión de esta administración?”, cuestionó Jaddou. 

Esta situación ha llevado a distintos especialistas y organizaciones proinmigrantes -como DHS Watch– a hacerse la pregunta: ¿Se ha convertido la Corte Suprema de los Estados Unidos en la Corte de Inmigración de Trump?… Los hechos darán la respuesta.