Mujer negra muere a manos de la Policía en su propia casa de Texas

"Si nunca hubiera llamado al Departamento de Policía, ella todavía estaría viva", dijo un vecino

Un cuerpo de Policía vuelve a ser centro de una controversia de brutalidad policial luego que un agente matara a una mujer negra en su propia casa.

El hecho ocurrió el sábado a las 2:30 a.m. cuando un policía, identificado como un hombre blanco, llegó a una vivienda en Fort Worth. El agente respondió al llamado de un vecino, que reportó luces encendidas y puertas abiertas a altas horas de la noche.

Un video de la cámara corporal del Policía muestra a los agentes caminar en el perímetro de la propiedad con linternas. Uno de ellos ve una persona cerca de una ventana, pide que le muestre sus manos y luego dispara.

La mujer fue identificada como Atatiana Koquice Jefferson, de 28 años. Estaba acompañada de un sobrino. Los Policías entraron a la vivienda y le brindaron primeros auxilios, pero la mujer murió en la escena.

Los policías reportaron el hallazgo de un arma de fuego en la vivienda, la cual aparece en las imágenes reveladas por las autoridades.

Habla el vecino

El Fort Worth Star-Telegram habló con James Smith,  el hombre que llamó a la Policía. El sujeto dijo que solamente quería ser un buen vecino y proteger a Jefferson.

“Estoy conmocionado. Estoy enojado. Estoy molesto. Y siento que en parte es mi culpa”, dijo Smith. “Si nunca hubiera llamado al Departamento de Policía, ella todavía estaría viva”.

El hombre aclaró que la llamada no fue hecha a la línea de emergencia.

El policía involucrado no fue identificado, pero se supo que está en la fuerza desde abril. Por ahora fue puesto en baja administrativa.

“El Departamento de Policía de Fort Worth reveló imágenes disponibles de la cámara corporal para proporcionar información transparente y relevante al público, ya que se nos permite dentro de los límites de la Ley de Información Pública”, dijo la Policía en un comunicado.

Jefferson trabajaba en recursos humanos, según WFAA. La mujer vivía en esa vivienda para cuidar del sobrino de ocho años y uno de sus abuelos.