Él Awards: Carlos Gerardo Izzo-Cónsul mexicano de prensa y medios

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Él Awards: Carlos Gerardo Izzo-Cónsul mexicano de prensa y medios
Foto: Cortesía

Carlos Gerardo Izzo recibió una invitación por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México para trabajar, en lo que él pensó que sería un corto periodo, como agregado diplomático en los Países Bajos.

Sin embargo, el cónsul de prensa y medios de la sede diplomática mexicana en Nueva York ya lleva 15 años como miembro de esta administración de su país.

Pasó tres años en Holanda, seis en la embajada de México ante la comunidad Europea y ahora tiene casi seis en Nueva York, sede que atiende a alrededor de un millón de mexicanos que viven en el área, la mayoría procedentes de los estados de Puebla y Oaxaca.

“Es un trabajo muy enriquecedor”, dijo. “Además de que tenemos una comunidad mexicana muy importante, es el centro financiero más importante del mundo […] Todo lo que trasciende sucede en Nueva York”.

Parte de las responsabilidades que Izzo tiene como vocero de la sede diplomática es dar a conocer los recursos y servicios que el consulado tiene a disposición de sus connacionales, que en muchas ocasiones no se acercan porque creen que no los podrán ayudar.

“Mi tarea consiste en, desde establecer una comunicación con los líderes de opinión, para que de esa relación la información llegue a la comunidad mexicana, hasta ayudar a los que no saben o saben poco español porque hablan una lengua indígena”, dijo Izzo, quien es egresado de la carrera de ingeniería electrónica.

Para ello, Izzo utiliza cuantos recursos tiene disponibles para promover las actividades y servicios del consulado, entre ellos la radio y las redes sociales.

Una de sus más grandes satisfacciones como cónsul fue haber sido una pieza clave en la recuperación del Manuscrito Carvajal, el que se cree es el documento judío más antiguo del continente americano; perteneció a un converso que se estableció en el norte de México y que fue encarcelado por la Inquisición cuando se descubrió que sería practicando el judaísmo. Data de aproximadamente 1567 y fue robado a principios del siglo pasado del Archivo General de la Nación.

“Fue un filántropo neoyorquino al que nadie en otras dependencias quiso atender, y al que yo respondí su llamada”, dijo Izzo. “Fue una casualidad que México recuperara este manuscrito”.