Miles deciden irse de California, entérate dónde y por qué

Casi 700,000 personas decidieron dejar el ‘Estado Dorado’ en 2018 para reubicarse en otros lugares de EEUU
Miles deciden irse de California, entérate dónde y por qué
Maritza Padilla y su esposo Manuel Rodríguez vivieron en California durante 14 años hasta que decidieron mudarse. /
Foto: La Opinión

En junio de este año, Yulitza Figueroa y su hijo Sahid abandonaron California y se mudaron a Vancouver, una ciudad en el estado de Washington. Junto a ellos, también se fueron, su hermana, su cuñado y el hijo de ambos.

Todos dejaron la pequeña ciudad de Ojai, ubicada en el condado de Ventura, donde pagaban una hipoteca mensual de $2,000 por una casa de tres recámaras.

“La renta en California era carísima”, dijo Yulitza, una mujer de Sonora (México) de 30 años. “Acá pagamos casi la mitad en una casa de cuatro recámaras. De hecho, una la utilizamos como oficina”.
Yulitza y sus familiares, son parte de los exresidentes de California, quienes decidieron dejar el “Estado Dorado” en 2018.

De acuerdo con recientes datos del Censo, cerca de 691,000 personas se han movido de California a otros estados. Es el séptimo año consecutivo en que se va más gente de la que llega.

En California, Yulitza tenía tres trabajos: cuidadora de una persona mayor, camarera y ayudante en un gimnasio, ahora en Washington, solo se dedica a ser asistente de una maestra para niños aprendices de inglés. Un solo trabajo le alcanza para vivir bien. Gana $15 por hora.

“Pago lo mismo de renta a mi hermana [$350] pero la diferencia es que mi hijo Said tiene una beca en una escuela católica privada y solamente pago $300 mensuales”, dijo.

Yulitza contó a La Opinión que Justin Edwards, el esposo de su hermana Claudia, recibió una lucrativa oportunidad de trabajo como gerente de seguridad en una compañía de construcción e industria petrolera de origen sueco. El empleo incluía más beneficios médicos y un plan de retiro.

Yulitza Figueroa (c-izq) y su hijo Sahid (i) se mudó con su hermana Claudia y su sobrino Jarret (d) a Washington.

¿A dónde se van todos?

El éxodo de residentes de California tiene como destino principal Texas, el segundo estado de la nación con la población más grande que es de 27.1 millones.

De acuerdo con la Encuesta Anual de la Comunidad Estadounidense de la Oficina del Censo de Estados Unidos, al estado de la estrella solitaria se mudaron 86,164.

De hecho, ese estado agregó más empleos el año pasado que cualquier otro estado (391,000 en total), según la Comisión de la Fuerza Laboral de Texas. Su tasa de desempleo se mantiene en un histórico mínimo de apenas el 3%.

Después de Texas, 68,516 individuos se fueron de California para asentarse en Arizona; 55,467 en Washington; Washington; 50,707 en Nevada y 43,058 eligieron Oregón.

Además; 28,288 optaron por Colorado; 26,888 por Florida; 25,255 se reubicaron en Nueva York; 21,210 en Virginia y 21,018 se marcharon a Idaho.

Las razones

A finales de septiembre, Mark DiCamillo, director del Instituto de Estudios Gubernamentales de UC Berkeley (IGS), dio a conocer una encuesta en la que informa que más de la mitad de los votantes registrados de California ha considerado “seriamente” o “frecuentemente” mudarse fuera del estado.

Agrega que el 24% (1,086) de 4,527 votantes registrados en la encuesta de UC Berkeley dijeron que habían pensado en irse “seriamente”, mientras que otro 28% (1,267) dijo que lo habían pensado “algo”.

En el sondeo, se menciona que el alto costo de la vivienda (71% o 3,214) es la razón más común dada por los votantes para querer abandonar California.

No obstante, otra pregunta se refirió a cómo los californianos describirían al estado como un lugar para vivir.

Y la mitad de los votantes registrados en el estado (50%) ahora describe a California como “uno de los mejores lugares” para vivir, frente al 43% que se sentía así en 2013 —la última vez que se planteó esta pregunta.

“Las preocupaciones sobre el alto costo de la vivienda abarcan prácticamente todos los subgrupos demográficos, regionales y políticos de los votantes registrados en el estado”, dijo DiCamillo y agregó que los votantes más jóvenes tenían más probabilidades de preocuparse por el alto costo de la vivienda. que los votantes mayores de 65 años.

Latinos se mudan a Lexington, Kentucky

La crisis económica que vivieron Maritza Padilla y su esposo Manuel Rodríguez, ambos oriundos de Sahuayo, Michoacán (México) los obligó a tener que decidir entre quedarse a luchar contra corriente en California o aceptar la invitación de empacar sus cosas e irse a vivir a Lexington, Kentucky.

La niña de estos esposos, Lía Rodríguez estaba recién nacida. Vivian en Garden Grove, pero cuando su hija nació él pidió una semana de vacaciones para cuidar a su esposa, quien dio a luz mediante una cesárea.

Maritza había trabajado casi una década como cajera en el mismo restaurante que su esposo. Solo le pagaban $270 semanales, pero tenía que trabajar casi 48 horas.
Es decir, su salario por hora era de solo $5.60.

Los dueños de la cadena de restaurantes ubicados en Lake Forest, Anaheim, Westminster, Fountain Valley y Stanton pagaban lo mismo a casi todos sus empleados, indicó Padilla.

“El señor era una buena persona pero su esposa no. Cuando ella tomó las riendas del negocio comenzó a despedir a todos los que teníamos antigüedad”, dijo.

Y agregó que “al final, ya ganaba unos $400 semanales pero no tenía seguro médico ni vacaciones. Si uno se enfermaba, te descontaban el día de tu cheque”.

Maritza Padilla disfruta de su nuevo hogar en Kentucky junto a su pequeña Lía, de 1 año. / FOTOS: SUMINISTRADAS.

Manuel arribó a Estados Unidos en 2006; durante tres años trabajó en un centro de lavado de autos. Luego, su esposa lo metió a trabajar al restaurante, desde donde avanzó de lavaplatos, ayudante de cocina hasta ser el gerente del negocio.

“El parto se me complicó y mi niña nació por cesárea, así que mi esposo pidió una semana más para cuidarme, pero al regresar a su puesto, la señora le dijo que ya no era necesario y le dieron una carta donde le decían que no tenían ningún problema con su trabajo, pero que ya no lo necesitaban”, expresó Maritza.

Manuel se quedó sin trabajo en octubre de 2018.

Ambos compartían los gastos de renta en una casa de $2,600 mensuales. Ellos contribuían con $1000, pero también tenían que pagar el agua, la basura, teléfono, cable e Internet. Eran otros $400.

En los casi dos meses que Manuel se quedó sin trabajo, Maurilio Padilla —hermano de Maritza— les ofreció que se movieran a Kentucky. Lo hicieron y ahora él trabaja en una empresa procesadora de aceites para calmar dolores.

“Llegó ganando $12 la hora y ahorita ya gana $17 en menos de un año”, dijo Maritza.

“La necesidad de salir adelante nos hizo buscar una mejor oportunidad y gracias a Dios la encontramos; en 14 años que habíamos vivido en California no habíamos hecho nada y acá ya estamos pensando en que es muy probable que compremos una casita. Por el momento estamos rentando una casa de dos recámaras y pagamos solo $750 y aparte tiene su jardín en la parte trasera donde mi niña podrá jugar cuando crezca”.

Maritza expresó que, vivir en Lexington, Kentucky, “es el sueño que estábamos buscando; es más accesible, los precios son más bajos y la gente americana es muy amable por estos lados”.

A ese estado del noreste de Estados Unidos también se fueron a vivir Eduardo y Monserrat Pérez. Ella es sobrina de Maritza.

“Yo estaba pagando $1,700 de renta por un apartamento de una recámara en Brea y acá compré una casa de tres recámaras y pago $1,300 de la hipoteca”, reveló Eduardo, quien es conductor de tractocamiones.

“Mi hermano me invitó a que nos viniéramos para Lexington y hasta ahora ya nos hemos traído a unas 10 familias de California”.