Trump pone también dificultades a sus inmigrantes preferidos

El presidente reconoce que para ciertos trabajos necesita mano de obra extranjera
Trump pone también dificultades a sus inmigrantes preferidos
Anualmente se otorgan 85,000 visas de trabajo H-1B.
Foto: John Moore/Getty Images

La Administración Trump está haciendo cada vez más difícil que los migrantes altamente cualificados puedan permanecer legalmente en Estados Unidos y desempeñar en trabajos en los que escasea la mano de obra nacida en el país. Ello contradice el propio discurso del presidente, quien se ha quejado de las leyes que dificultan a las compañías retener “gente altamente cualificada y completamente brillante”.

Durante el gobierno de Donald Trump se han formulado cambios al sistema de visas H-1B, para migrantes talentosos, que han resultado en la denegación de miles de visas, según un reportaje publicado este lunes por la web informativa Mother Jones.

Siguiendo el caso de Samir, un inmigrante de la India cuya visa de trabajo fue retirada este año, el medio citado ha ejemplificado las trabas que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, en inglés) pone a los migrantes que el Gobierno supuestamente más quiere atraer y conservar.

Samir llegó al país en 2006 para estudiar una maestría en ingeniera ambiental. Después de algunas pasantías aprendió el lenguaje de programación de computadoras y fue contratado en 2010 como programador por UnitedHealthcare, una aseguradora con sede en Minnessota. Dijo a Mother Jones que prefiere no ser identificado con su apellido por temor a que le pueden denegar futuros permisos.

La compañía de seguros le consiguió a Samir una visa H-1B de trabajo temporal que le permitió construir una vida en Estados Unidos. Cada cierto tiempo debía renovarla y después de unos años la empresa patrocinó su solicitud de residencia temporal, también conocida como green card. 

Le apasionaba su trabajo atendiendo el sistema para procesar las reclamaciones de seguros, antes de perderlo por una decisión de USCIS. “Había días en los que trabajaba tres días seguidos sin detenerme, no dormía, nada, porque quería que la gente se curara, necesitaban conseguir tratamiento. Puse mi alma allí”, dijo Samir al medio citado.

Sus problemas iniciaron cuando lo transfirieron en 2018 a una subsidiaria del grupo UnitedHealth en Dallas, Texas. El cambio requería que su visa fuese transferida, normalmente un procedimiento rutinario.

Unos meses después, USCIS, la agencia que aprueba las visas, lo contactó para decirle que su transferencia había sido rechazada. El problema, dijeron las autoridades, era que su educación no correspondía a su puesto, sin importar que tenía 8 años de experiencia en éste y el respaldo de su empleador.

Samir, ahora casado y con dos hijos, tuvo que abandonar abruptamente la casa en Dallas que construyó con los ahorros de su vida. Se mudó a un pequeño apartamento.

Después de 12 años de residir legalmente en el país y con una solicitud de residencia permanente aprobada y en curso de evaluación, Samir no pudo conservar su antiguo empleo, aunque logró conseguir otra visa con otra empresa, por un menor salario.

Sin precedentes

USCIS ha negado un número sin precedentes de transferencias de visas H-1B bajo la Administración Trump. En el tercer cuarto del año fiscal 2015 (octubre 2014-septiembre 2015), sólo 3% de las solicitudes de transferencia fueron rechazadas. En 2019, el 12%.

Además, han aumentado los rechazos a las solicitudes de la visa H-1B, pasando de sólo 6% en el tercer cuarto de 2015 a 24% en 2019. En total, se le negó esta visa a 50,000 personas el año pasado, según el medio citado.

El Gobierno ha dicho que ahora es más estricto con la política de estas visas para prevenir fraudes y sólo otorgarlas a los “beneficiarios más talentosos o los mejor pagados”. Pero la investigación de Mother Jones ha encontrado que en muchos casos, como el de Samir, se les niega a solicitantes que reúnen los requisitos. Las demandas en tribunales federales relacionadas con esta visa han superado los registros y los abogados de inmigración dicen no haber visto algo parecido.

“Estuve trabajando en campo después del 11 de septiembre [el ataque terrorista de 2001] y esto es mucho peor”, dijo al medio citado Sandra Feist, abogada de inmigración en Minneapolis. “Y los clientes con los que trabajo han sido tratados con más escepticismo y cinismo incluso que en esa época”.

La práctica parece estar en sintonía con la postura antiinmigrante de altos funcionarios como el asesor de la Casa Blanca Stephen Miller y el director interino de USCIS, Ken Cuccinelli, quienes han impulsado reglas para restringir los visados a personas que pudieran llegar a requerir asistencia pública. E incluso se han pronunciado a favor de restringir la ciudadanía a los hijos de inmigrantes indocumentados.

Anualmente se otorgan 85,000 visas de trabajo H-1B. La mayoría de los beneficiarios son ciudadanos de India y China, países que aportan gran cantidad de personas capacitadas en el sector tecnológico. La duración normalmente es de tres años y se puede renovar varias veces por el mismo periodo.

El pasado abril, la Administración presentó un plan de inmigración, elaborado por Jared Kushner, yerno del presidente Trump, que no ha sido concretado, pero en el que se proponía aumentar el número de visas de trabajo para migrantes altamente cualificados.

“Necesitamos a gente, gente buena y cualificada, queremos que vengan, necesitamos a gente”, indicó Trump el pasado enero. En marzo, insistió: “Queremos que venga un montón de gente, y los necesitamos”, “queremos que las empresas crezcan, y la única manera en que van a crecer es si les damos los trabajadores”.

Por Luis Hernández


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